ELOBSERVADOR LORIS ZANATTA, HISTORIADOR EXPERTO EN AMERICA LATINA

“Para Argentina es difícil no ser peronista”

El intelectual italiano define esta parte del continente como atravesada por gobiernos populistas que no distan de los fascismos europeos del siglo pasado, por dogmáticos. Perón y el legado kirchnerista.

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A pesar de ser uno de los académicos que más saben sobre peronismo en el mundo, de formar parte de la Academia Argentina de Historia –fue nombrado corresponsal por Italia en 2011– y de su acento argentino a la hora de hablar en castellano, Loris Zanatta, profesor de Historia en la Universidad de Bolonia, no puede negar su origen: viste impecable, de traje y camisa oscura, en una de las tardes más calurosas del invierno porteño.

Su última visita a la Argentina tuvo un doble propósito: por un lado, presentar un libro titulado, sencillamente, El populismo (Katz Ediciones), y por otro, enseñar: la actividad que más lo entusiasma, según su propia definición. Dio clases en la sede que la casa de estudios italiana tiene en Buenos Aires y una charla en la Universidad de San Andrés. Los temas que sobrevolaron esos encuentros siempre vuelven a uno de los que más lo apasionan: la relación de los gobiernos populistas con las corrientes políticas que atraviesan tanto América Latina como el Viejo Continente. Y en Europa parte la charla con PERFIL: “La gran razón del resurgimiento de la derecha en Europa es la crisis económica. Parece sencillo reducirlo sólo a eso, pero es mucho más complejo. La desocupación y la falta de perspectivas, además de la pérdida de influencia de la UE, hacen que la sociedad, que es cada vez más heterogénea, no se sienta representada por la clase política existente. Tiene que convencer a la gente de que es posible salir adelante, y ahí es donde el populismo toma impulso. Pero después tenemos a los gobiernos de gran parte de América Latina, que reivindican un discurso más vinculado a la centroizquierda. En ese sentido, las definiciones de izquierda y derecha parecen diluirse cada vez más”, afirma.

—¿Cómo se explican tales diferencias, si es que existen?
—A través de modelos: el constitucional, liberal en su esencia; y el que tiene una visión antiliberal de la democracia, es decir el populista. Tomemos por caso Venezuela: reivindicar el partido único, la voz de la comunidad como un todo homogéneo, donde no importa tanto si el sistema es pluralista o no, mientras haya lo que denominan justicia social.

Atravesados. Zanatta es autor de varios libros y artículos, muchos de ellos con el foco puesto en esta parte del mundo. Pero también en la historia del catolicismo. En ese mismo sentido, define a los populismos –y los gobiernos que lo han profesado desde principios del siglo pasado– como “atravesados por una serie de características comunes” con la fe religiosa: “Los contrastes entre los corruptos en el poder y el pueblo, el intento de simplificar la política y el estilo de manejo secularizador, es decir con dogmas que no se doblan ni se quiebran, y seguidores fanatizados”.

Dentro de los populismos –con el comunismo, los regímenes fascistas de Europa y los nuevos modelos de la llamada “patria grande” incluidos–, “la visión única es la homogeneización del pueblo, y esto se torna insostenible, tanto aquí como en lugares donde en apariencia hay instaurado un régimen ‘exitoso’, como podrían definir algunos el de Cuba”, agrega.

Experto en peronismo, se ha fascinado con la figura del líder que marcó la política argentina, al punto de dar cátedras específicas sobre él en distintas universidades del mundo.

—Sabrá que aquí existe la sensación, fomentada por los distintos gobiernos que se han sucedido desde el regreso de la democracia, de que el peronismo es la única fuerza capaz de gobernar con cierto consenso. ¿La ve como una profecía autocumplida?
—Sí y no. Sí, porque es difícil que a los vaivenes estructurales –desde los manejos de las políticas económicas a la relación entre los tres poderes– de la Argentina se los pueda manejar exitosamente sin esa cintura que tiene el peronismo de adaptarse a los vientos que soplan. Y “no” lo digo más como una expresión de deseo, porque no es sano para el futuro democrático del país que sólo pueda llevarlo adelante un partido que trate de cubrir todos los roles y le cueste abrirle el juego a cualquier tipo de voz opositora. No vislumbro un 2015 muy diferente en ese sentido.

 

Era K: qué dirá la historia

La “década ganada”, el relato, la confrontación con algunos sectores del “poder establecido” –el campo, algunos grupos económicos–, la batalla descarnada con los grandes medios de comunicación que no responden a sus intereses y algunas medidas que modificaron la estructura social con diferentes resultados hacen del kirchnerismo, según Zanatta, la muestra “más cabal” de los populismos de principios de este siglo en el mundo. Pero no le augura un lugar privilegiado en los libros de Historia: “A pesar de la intensa relación que los Kirchner –y, especialmente, Cristina en estos últimos años– han intentado forjar con las capas más estructurales del tejido social argentino, no pueden escapar de ser no más que un subproducto del peronismo”, determina categórico. El tiempo dirá si el intelectual tenía razón.



Clara Fernández Escudero