ELOBSERVADOR OPINIóN

Psicoterapia contra la reincidencia

Soy miembro de Iatso, Asociación Internacional para el Tratamiento de Ofensores Sexuales (OS).

Hay quienes sólo buscan una pseudointimidad con la víctima, tratándola como sujeto, vale decir que se disculpan, no la insultan, y tienen la fantasía de que se enamorará de ellos cuando los conozcan “íntimamente”.
Hay quienes sólo buscan una pseudointimidad con la víctima, tratándola como sujeto, vale decir que se disculpan, no la insultan, y tienen la fantasía de que se enamorará de ellos cuando los conozcan “íntimamente”. Foto:marta toledo

Soy miembro de Iatso, Asociación Internacional para el Tratamiento de Ofensores Sexuales (OS). Como entidad sin fines de lucro, Iatso propone la investigación y el tratamiento de todos los ofensores sexuales del mundo.

La Fundación Isabel Boschi (FIB), que presido, adhiere a sus objetivos: un tratamiento digno, compasivo, ético y efectivo para quienes delinquen sexualmente.

No aprobamos el delito sexual. El compromiso que asumimos en FIB es ayudarlos a controlar conductas sexualmente condenables. Nuestra ética profesional es darles algo más positivo que vigilar y castigar. Trabajamos para que el OS tenga tratamiento, que es un derecho humano.

Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Austria, Alemania, Holanda, Estados Unidos, Canadá emplean técnicas cognitivo-conductuales. En sesiones individuales, grupales, familiares y talleres de creatividad, la psicoeducación incorpora conceptos de género, roles sociales, vínculos, autoestima, afecto y cuidado del otro. Controlan profesionales de la ley y/o de la salud mental.

 El OS debe aprender que, aunque el objeto de deseo persista, controlará sus impulsos y excitación sexual. La Constitución Nacional condena la conducta contra la integridad sexual, no las fantasías sexuales.

Durante las diferentes etapas del tratamiento, la función del terapeuta es esencial.

Ya libre, la sociedad creará condiciones de seguridad que eviten la reincidencia: le dará techo, trabajo, redes afectivas y profesionales de contención.


*Psicóloga.


Isabel Boschi


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