ELOBSERVADOR ‘EL MENSAJERO’

Robert Cox y una epopeya periodística que desafió al poder

Esta semana se estrenó un documental que refleja la labor de Robert Cox y el Buenos Aires Herald durante la dictadura militar. Según su director, Jayson McNamara, es la historia de cómo “cuatro locos” jaquearon al poder a través de la verdad.

Hombre de honor. El periodista en tiempos de dictadura militar, como director del Buenos Aires Herald, supo ser la voz de denuncia de lo que estaba pasando en nuestro país.
Hombre de honor. El periodista en tiempos de dictadura militar, como director del Buenos Aires Herald, supo ser la voz de denuncia de lo que estaba pasando en nuestro país. Foto:el mensajero

El paso del tiempo de aquel director del Buenos Aires Herald de los años 70 se nota en sus manos y su cutis arrugado y en su pelo ahora ya gris. Lo que mantiene es su mirada firme y a la vez serena, que por momentos se pierde, quizás invadida de recuerdos o quizás en busca de la mejor palabra en español para definir lo que en inglés podría reproducir de manera más fluida.

Se trata de Robert Cox, un periodista que llegó a Argentina en abril de 1959. Durante la dictadura militar argentina escuchó a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y denunció en la prensa lo que pocos, que aquel tiempo, se animaban a contar. Su historia de vida, sus orígenes en Londres, cómo su esposa Maud lo acompañó para constatar lo que estaba pasando, su detención y posterior exilio, tras la amenaza a uno de sus hijos son reflejados en la primera película sobre él, El mensajero o Messenger on a White Horse. Testimonios y reconocimiento de sus compañeros del Buenos Aires Herald, de las Madres y de algunas personas que fueron privadas de su libertad son algunos de los hechos y personajes que enriquecen este documental de cien minutos de duración. Si bien la película, dirigida por Jayson McNamara, ya fue presentada en el Bafici, desde el jueves pasado se proyecta todos los días a las 12.15 y 19.30 en el Gaumont y el cine Amigos del Bellas Artes los viernes a las 21.

El título de la película, El mensajero, “obviamente se puede relacionar con un periodista”, explica a PERFIL su director McNamara, pero tiene que ver con el rol del padre de Cox. “Su padre era soldado de la Primera Guerra Mundial y había entrado sobre un caballo blanco. Era un soldado niño y su tarea era entregar mensajes de unidad militar. Luego con los años vinieron la Segunda Guerra Mundial y los bombardeos nazis sobre Londres”, dice. “Cuando empecé a entrevistar a Robert percibí que él tuvo un gran conflicto, que fue aceptar que los uniformados, como habían sido su padre y él, conscripto en la guerra de Corea, estuvieran llevando a cabo una masacre de las características de la de la dictadura”.

A la vez McNamara, ex periodista del Buenos Aires Herald de origen australiano-neozelandés, reconoce que no sabía el significado que tiene el caballo blanco en Argentina. “Acá es por Perón o por San Martín. De todas formas, el título muy original El mensajero del caballo blanco funciona casi como si estuviéramos respondiendo al deseo que existe de poner a Robert en el lugar de héroe. La película viene a romper un poco con eso. Muestra sus claroscuros sin ubicarlo en un pedestal, sino poniéndolo como un ser humano común y corriente en un contexto extraordinario. Y qué hace una persona ante ese peligro físico, ante esa presión psicológica”.

Orígenes y relaciones. La idea de este documental surgió cuando McNamara trabajaba como redactor en el Herald. “Me tocó corregir un suplemento que recordaba los treinta años de la vuelta de la democracia argentina. Con columnas de Cox y Andrew Graham-Yooll, entre otros, se revisaba la historia del diario durante los años de dictadura y su importancia en años posteriores”, recuerda; y añade: “Era un poco rara esa sensación porque estaba trabajando en el mismo medio, encontrándome con la historia del lugar”. Después buscó material audiovisual y no encontró, así que se dispuso a hacerlo él. Entonces se contactó con Robert Cox y a partir de 2014 inició su primer proyecto como director.

“Él es una persona sencilla con un gran compromiso con los derechos humanos, un gran humanista. Siempre fue y es fiel a sus propias creencias. Es una persona coherente e intachable. Creo que ocupa un lugar muy importante en la Argentina, que se va y vuelve” destaca.

En cuanto al Buenos Aires Herald, este director que ya está trabajando en su segunda y tercera película califica al diario como “emblemático”. “Marca un antes y un después en el periodismo argentino porque fue periodismo de investigación. Produjo resultados no sólo en cuanto a su capacidad de esclarecer los hechos que tanto intentaron tapar, sino que salvó vidas. Es un periodismo con resultados, y creo que eso se subestima del periodismo. Se suponía que los diarios comunitarios publicados en otros idiomas no tendrían que ocupar un lugar tan fundamental en la historia local. Sin embargo, se ubica en un lugar muy especial. El Herald, aunque no esté más, viene a recordar algunas cuestiones que quizás se pierden de vista”.

Puntual. McNamara define su película como “solemne y didáctica”. “Tiene testimonios muy desgarradores de la época y de la actualidad. De gente que fue tocada por la dictadura. Resalto cuestiones que otras personas han remarcado, como el uso de material de archivo inédito. Es un buen momento para pensar el pasado desde un lugar que también es muy personal”.

Una particularidad del proyecto que este periodista destaca es que por la avanzada edad de los protagonistas sintió una urgencia de empezar a filmar lo antes posible. “Entonces la producción se hizo de manera simultánea con la investigación y la investigación pasó fuertemente por la búsqueda de archivo. Pasé mucho tiempo en la Biblioteca Nacional revisando diarios de la época”.

Reconoce que el hecho de ser extranjero le ayudó a poder realizar El mensajero. “Yo pensaba que para un argentino el tema de la dictadura ha sigo una constante, para mí no. Tomé conciencia real de las Madres de Plaza de Mayo hace cuatro años. Al principio tuve una reacción muy visceral, sentimental y de mucho asombro. Y creo que eso me marcó en el tratamiento que hacemos, que en partes es bastante emotivo”.

Jayson McNamara rescata que El mensajero ha tenido repercusiones positivas y de diversos sectores. “Me da mucha alegría, y no es por una cuestión de evangelismo moral”, aclara. “Yo como extranjero veo que los argentinos tienen más en común que lo que quisieran creer. Piensan de una manera muy parecida y se construyen barreras e ideas del otro”.

Y concluye: “Mucha gente hace como si él –Cox– y cuatro locos más fueran los únicos que apoyaron el golpe o los únicos que tuvieron una visión crítica de la Armada. Yo entiendo que la mayoría de la sociedad apoyó el golpe. El hecho de que la película muestre las contradicciones de Robert demuestra que el tema de la dictadura en Argentina se ha reducido a héroes y villanos. Es una interpretación personal que hago de las devoluciones. En general han sido positivas y la gente celebra el tratamiento que hicimos en El Mensajero”.

Las Madres, agradecidas

Antes de la proyección de El mensajero, el viernes 6, Jayson McNamara donó el material de investigación al Archivo de Memoria Abierta. Vera Jarach, madre de Plaza de Mayo, calificó esta decisión como una “buena donación”.

Con respecto a Robert Cox, puntualizó que “fue un gran ejemplo porque supo defender sus principios de hombre, de moral y de solidaridad. Tuvo gran tenacidad al defender la ética periodística y el Buenos Aires Herald”. Agregó Jarach en nombre de Madres y de otros organismos: “Tenemos muchas razones para el agradecimiento que tuvimos y seguimos teniendo hacia Robert Cox y al diario que dirigía en ese entonces y que lamentablemente no está más”. En esa época ella ejercía el periodismo y en la redacción buscaba ese diario. “No es que en las otras noticias no circulaban, incluso había una agencia clandestina, Ancla, pero ése era un diario. Quizás los militares creían que no se leía por ser escrito en inglés, pero sí que lo leían muchas personas, e incluso llegaba afuera”.

A las consignas de Verdad, Justicia y Memoria, Jarach agregó una más: “Nunca más el silencio. Además de nuestros sufrimientos, también la sociedad nos hizo sufrir con las complicidades, pero la voz de ese diario fue muy importante”.