ELOBSERVADOR FALLO POLEMICO

Violencia en el conflicto de mapuches con Benetton

Un militante, armado y encapuchado, incendió el vehículo del camionero Luis Rastellini durante un reclamo. Un juez lo liberó e inició una controversia legal. ¿Cuál es el límite de la protesta? ¿Todos los piquetes son lícitos? ¿Por qué a veces quedan enfrentados pobres contra pobres?

En lucha. La familia Benetton prefirió quedar al margen de un enfrentamiento que encierra la cuestión de la pobreza en los pueblos originarios.
En lucha. La familia Benetton prefirió quedar al margen de un enfrentamiento que encierra la cuestión de la pobreza en los pueblos originarios. Foto:Telam
La historia comienza con la liberación del activista mapuche Joan Huala. A partir de allí se sucede una serie de desencuentros entre distintas instancias del Estado. Una protesta se transforma en una serie de enfrentamientos entre quienes padecen injusticias.
La Corte Suprema de Justicia emitió un duro dictamen sobre la decisión del juez federal de Esquel, Guido Otranto, por la liberación del militante de Resistencia Ancestral Mapuche, acusado de agredir a un transportista, Luis Rastellini, en los campos de la familia Benetton de Chubut. El tema abre la puerta a una serie de protestas en las que todos parecen tener una parte de la razón y, sin embargo, entran en conflicto.
 
Identidad. En el artículo “Territorio como cuerpo y territorio como naturaleza”, Juan Alvaro Echeverry, investigador de la Universidad Nacional de Colombia, plantea que la idea de territorio se establece en un tejido de relaciones con otros, donde la noción de interculturalidad está vinculada a “la participación, el diálogo y la concertación”, donde los canales son el rasgo fundamental de esas redes. Rutas. Cruces entre fronteras y modos de acceso. En las “culturas híbridas” que definió García Canclini, se perfila el proyecto heterogéneo de la modernidad latinoamericana: “Tanto las capas populares como las elites combinan la democracia moderna con relaciones arcaicas de poder (…) La cultura híbrida no designa un vacío, una grieta en el proceso de transición, sino la materia misma de una cultura (…) Lo híbrido nos remite a aquello que pertenece a diferentes ámbitos al mismo tiempo”.
Esta semana se dio a conocer el fallo que condenó a Milagro Sala a tres años de prisión como responsable del escrache público al gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, en 2009. Le tiraron huevazos. Los involucrados integran la Tupac Amaru. También se allanó una vivienda en San Martín de los Andes por el atentado al presidente Macri, camino a Villa Traful. Lo apedrearon. Los sospechosos serían manifestantes sindicales. Y no estaban encapuchados como los de Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), el grupo liderado por Joan Huala, quien amenazó con una guerra de fuego contra Argentina y Chile. La advertencia recae sobre los bosques de ambos países. En Chile, silencio.
A tres meses de la liberación de Huala tras la nulidad del informe sobre el pedido de extradición, la Corte Suprema de Justicia de la Nación presentó un dictamen a la apelación del fallo del juez federal de Esquel, Guido Otranto. La crítica pone en duda los criterios del juez al desoír el requerimiento de Chile.

Antecedentes. Huala fue capturado en 2016 en el campo chubutense de Leleque (propiedad de Benetton), a partir de la denuncia de un vecino y una investigación por tenencia ilegal de armas de fabricación artesanal, municiones, infracción a la Ley de Extranjería por ingreso clandestino a Chile, e incendio de un inmueble en la zona rural que, según la Corte, no forma parte de la extensión territorial de derecho de los mapuches.
“Es un grupo violento, actúa fuera de la ley”, señalaron fuentes de la compañía al explicar que RAM apareció hace dos años liderado por Huala y “conectado con Chile, donde el problema es muchísimo más grave. Pero en Chile la Justicia funciona y reacciona. Muchos otros líderes como él (en relación con Huala) fueron juzgados y están presos por esos actos de terrorismo”, detallaron.

La postura de Benetton. “No estamos discutiendo el tema de la tierra ni la cuestión histórica de a quién le corresponde. Nosotros creemos que es una discusión que hay que dar, sobre todo después de la Constitución del 94 donde el Estado reconoce la preexistencia de los pueblos originarios y sus derechos sobre las tierras. Nosotros no estamos discutiendo el tema de fondo, sino la forma”, relataron.

Rastellini. “¿Por qué a mí?” es la pregunta que no deja de repetirse a sí mismo Luis Rastellini: “Soy nacido y criado en el sur. Esa gente es impune y el camión es mi herramienta de trabajo”, dijo.
—¿Qué pasó el 29 de diciembre de 2014?
—Ese día venía con carga para la cooperativa local, tiran una bomba molotov sobre el parabrisas y gritan “Somos Resistencia Ancestral Mapuche y venimos a buscar lo que nos robaron”. “Qué te voy a robar yo a vos –le dije– si vengo con carga para ustedes, gauchos”. No me dieron tiempo a nada. Frené y bajé. Me abrieron la cabeza con un culatazo de revólver, tiraron tres tiros, los esquivé porque salí corriendo ¿Para qué querían matarme? Después prendieron fuego el camión. La pérdida económica fue terrible. El seguro no cubre los actos vandálicos. Todo el trabajo de años se perdió en un segundo. Nosotros somos una empresa familiar y todo es a fuerza de trabajo.
—¿Le tomaron la denuncia?
—Sí. Cuando le preguntamos a la policía qué hacíamos con el camión nos dijo que lo sacáramos.
—¿Qué pasó después del incendio?
—Tuve miedo. Estamos aterrados. Han quemado casas de vecinos, golpeado a empleados de los Benetton. Cada vez que va a llover el casco del cerebro parece que me va a explotar. No pude presentar mi causa a nadie.
—¿Por qué?
—Es una ruta nacional. Envié una carta a la presidenta en ese momento, pero nadie contestó. El 19 de agosto de este año me llamaron a declarar y la declaración duró lo que tardo en contárselo a usted. Lo único que me preguntaban era si reconocía el arma y si los había vuelto a ver. ¿Eso sólo es lo que importa de mi causa? Cuando salí, mi abogado me preguntó para qué había ido si habían archivado la causa unos días antes.
—¿Le dieron una copia de la declaración?
—No… A los que les digo “soy Rastellini, al que le quemaron el camión” hacen como si no pasara nada. En Chile las cosas están peor. A la empresa familiar SAGO SA, que tiene tambos, les prendieron fuego campos enteros con hacienda adentro. Esos tipos se escudan bajo la bandera de los mapuches. No tienen nada que ver con tierras ancestrales. Andan encapuchados y los mapuches no se encapuchan. ¿De dónde sacan la plata para mantener a todos esos vagos? ¿Y las armas que tienen? ¡Hay que tener poder para llamarlo a Sabato (quiso decir, Pérez Esquivel). También llamaron a la gente de los derechos humanos. Yo no tuve derechos humanos.
—¿Qué es lo que usted pide?
—Crédito para recuperar lo perdido. Justicia para que no se vuelva a repetir. Todos habitamos la Patagonia, somos parte de este pueblo con nativos e inmigrantes, y vinimos a trabajar.

El cartel. Guillermo Rastellini, hermano de Luis, contó a PERFIL que en una de las fotografías del camión antes del incendio, la visera de la cabina dice “Huiliches”.

Vandalismo. Según el testimonio de integrantes de la compañía, el grupo de Resistencia Mapuche entró a la madrugada a la casa de uno de los puesteros de los campos de Benetton y tomó al empleado como rehén: “Le rompieron la radio, las gomas de la camioneta y lo obligaron a entrar al río para simular un fusilamiento”. En otra ocasión cortaron la ruta 40 y “le rompieron el vidrio del auto a un matrimonio que pasaba”. Apedrearon al administrador de otro puesto y a otro le prendieron fuego la casa”.

Mapuches, con otros métodos. El presidente de la Confederación Mapuche de Neuquén, Jorge Nahuel, dice que “reconocemos que somos parte del mismo pueblo nación. La diferenciación está en los objetivos y métodos de lo que se hace llamar RAM. Aspiramos a la construcción de un Estado plurinacional, que nuestro pueblo sea reconocido en su institucionalidad, idioma, sistema educativo, salud, justicia y de gobierno. Somos ciudadanos argentinos con nacionalidad mapuche. El Estado es un invento moderno. Desistimos de la violencia física como método para ser escuchados. Creemos que la transformación de un sistema clasista y racista a un Estado plurinacional es posible a través de una clara alianza con la mayoría excluida de este modelo injusto”.

Cecilia Moncalvo


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