ELOBSERVADOR PERSPECTIVA PARA OCTUBRE

Votos más útiles que ideológicos en las PASO

Durante el día de elecciones, el Centro de Opinión Pública y Estudios Sociales de la UBA realizó una encuesta en CABA y Conurbano que brinda una radiografía clara de cómo deciden los ciudadanos.

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Si el acto electoral del 13 de agosto transcurrió en las diez horas en que los colegios estuvieron abiertos a los ciudadanos, sus efectos persistirán mucho tiempo después. Justamente para detener ese momento y conocer las intenciones y los comportamientos de los votantes más allá de los boca de urna tradicionales –que consisten en saber quién ganó–, el Centro de Opinión Pública y Estudios Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA desarrolló un dispositivo para investigar a fondo el comportamiento electoral en tres espacios geográficos centrales: la Ciudad de Buenos Aires, y la Primera y Tercera secciones electorales de la provincia de Buenos Aires, encuestando a 1.151 porteños y bonaerenses en forma personal a la salida de los sitios de votación.  

Razones encontradas. Cambiemos es una fuerza política en transformación, sus votantes en las primarias dieron un apoyo centrado principalmente en la gestión de gobierno, dejando atrás los motivos basados en el simple rechazo al kirchnerismo. En efecto, el 55% de los votantes de Esteban Bullrich expresó el apoyo al Gobierno como su principal incentivo en el voto, contra el 28% que encuentra su estímulo primordial en que no vuelva Cristina. En la Ciudad de Buenos Aires las posibles motivaciones del voto a Elisa Carrió se multiplican pero baja diez puntos el apoyo al Gobierno y sólo el 10% votó pensando en Cristina, surgiendo otras opciones como las valoraciones a la figura de Carrió, quien tiene un perfil autónomo, a diferencia del primer candidato a senador por la Provincia. Cabe destacar que la corrupción como motivador de los votantes de Cambiemos fue sólo 4,3% en Provincia y 6,3% en CABA, constituyéndose en una temática más propia de la pantalla televisiva que de la cabeza de los votantes. Por su lado, los votantes kirchneristas en la Provincia apoyaron a Cristina por dos razones principales: la percepción de que con el gobierno anterior K se estaba mejor, adherido al deseo de que vuelva a gobernar Cristina F. de Kirchner (38,5%) y la otra gran motivación es el rechazo al actual gobierno y la queja sobre la situación actual del país. Curiosamente en Capital el peso de las dos razones se invierten. Hay que destacar que pocos de los votantes de Cambiemos o de Unidad Ciudadana votaron valorando las propuestas. En ese campo se hicieron fuertes otros candidatos, también fue motivación para votar a Massa, o a Randazzo el buscar otras alternativas para escapar de la polarización principal en disputa. Aquí se debe considerar que para votar pensando en la gestión de gobierno los ciudadanos deben necesariamente tener una evaluación de éste. En términos generales, el 50% de los encuestados en Provincia tiene una mala o muy mala impresión de la administración de Mauricio Macri, pero abierto por el voto del domingo 13, el 90% de quienes apoyan a CFK así consideran a la gestión del gobierno nacional como malo o muy malo. Por el contrario, el 80% de los electores de Bullrich tiene una mirada positiva de éste, pero (¡atención!) un 20% cree que es regular. La mayoría negativa sobre la marcha del gobierno nacional también se observa en los votantes de Randazzo y la izquierda, pero llamativamente quienes eligieron a Sergio Massa tienen discrepancias internas: un 17% lo considera bueno o muy bueno y un 46% lo tilda de regular. Como es conocido, la gestión de María Eugenia Vidal obtiene mejores valoraciones que la de Macri. Aquí, el 43% la considera como buena o muy buena, y un 18% como regular, obteniendo una aprobación casi unánime por parte de los votantes de Bullrich, y el aval del 46% de los de 1País, un 26% de Cumplir y hasta un 9% kirchnerista.

La ideología y la grieta. Con la finalidad de conocer las opiniones de los votantes en temas polémicos, se les leyó a los encuestados una serie de frases asertivas que suelen ser recurrentes en los últimos tiempos, para que las califiquen según sus acuerdos o desacuerdos, se cruzó con las bases electorales de ambas jurisdicciones de Cambiemos (Carrió + Bullrich, kirchnerismo (reuniendo Unidad Ciudadana y Unidad Porteña); 1País; izquierda (FIT + Izquierda al Frente + Luis Zamora); y las candidaturas solitarias de Lousteau y Randazzo. Las frases puestas a consideración fueron cinco: “El Estado es muy grande, hay que achicarlo”; “Hay que cobrarles más impuestos a los empresarios”; “Para que la Argentina progrese hay que bajar el costo laboral”, “Para bajar la inseguridad hay que aumentar las penas”, “Hay que ayudar a la industria nacional aunque los productos sean más caros que los importados”; “Cada trabajador tiene que poder arreglar con su empleador sin que se meta el Estado o el sindicato”. Las respuestas encontradas marean, como se vislumbra a continuación.

La primera frase: “El Estado es muy grande, hay que achicarlo”, muy cara a los economistas ortodoxos, encontró un 61% de acuerdo entre los votantes de Cambiemos, un rechazo del 68% entre los kirchneristas y del 83% por parte de los votantes de izquierda. Curiosamente, tanto los votantes de 1País como los de Lousteau se dividen entre acuerdo y desacuerdo, mientras que los de Randazzo se observan más en desacuerdo que de acuerdo. La idea de cobrarles más impuestos a los empresarios, propuesta que pondría los pelos de punta al propio Nicolás Dujovne, encuentra un consenso del 75% entre todos los encuestados, con casi un 64% en los votantes cambiemistas, un 86% entre kirchneristas, y un acuerdo aun entre votantes de Lousteau. La idea de bajar el costo laboral, si bien es un concepto complejo de explicar, también reúne un rechazo de 60% en votantes de Carrió-Bullrich y un 89% entre los de Kirchner-Filmus-Moreno-Hagman.

Aumentar las penas para bajar el delito es una frase que suele circular por cierto sentido común lejos de su demostración de eficacia, pero divide a las fuerzas políticas. Mientras como es esperable el 78% de votantes de izquierda está en contra, los votantes del kirchnerismo se dividen: un 47% está en contra, pero un 40% a favor. A favor también está el 75% de los apoyos de Cambiemos y el 74% de 1País. Si la idea de ayudar a la industria nacional es políticamente correcta, la idea de que haya que pagar más por sus productos ayudaba a explicitar un posible costo de una medida de esta naturaleza. Sin embargo, encontró un acuerdo del 67% sobre todos los consultados, y es avalada por el 57% de los votantes del partido gobernante, y un 80% de los del kirchnerismo. Curiosamente esta proposición encontró rechazo en un 17% de los votantes de izquierda y el mismo porcentaje que los votantes de Randazzo.

La última propuesta sobre la posibilidad de que cada trabajador pueda arreglar con su empleador sin que intervenga el Estado o el sindicato toma como antecedente la reforma laboral brasileña reciente y la posible aplicación en la Argentina. Aquí los resultados son desconcertantes, si bien el 62% de los votantes de Cambiemos está a favor, el 20% está en contra, algo similar pasa con los votantes de 1País. Por otra parte, se observa la posición contraria entre los votantes.

Cambios. A pesar de las débiles identidades políticas propias de estos tiempos posmodernos, casi el 80% se manifestó convencido del ticket introducido en la urna, y el 60% tenía decidida su opción en forma previa a la campaña. No obstante, un 20% eligió su candidato cerca del momento de votar, lo que hace obvia la dificultad de predecir los comportamientos electorales mediante los sondeos de opinión, ante semejante voto contingente. El gran interrogante de estas elecciones es en qué medida los votantes van a sostener sus preferencias en las generales de octubre. Aquí un indicio: un 7% dijo que es muy probable que cambie, un 6% bastante probable y un 17% algo probable. En síntesis el acumulado de casi 30% de posibles migrantes hará encender los tableros de comando en todos los centros de campaña. Sin embargo, si en algo coincide el 81% de los votantes de Cristina F. de Kirchner y los de Esteban Bullrich es que no van a modificar su preferencia. Sin embargo, estos guarismos descienden al 58% en el caso de Néstor Pitrola, 49% en el de Sergio Massa y al 33% en el de Florencio Randazzo, abriendo un mundo de interrogantes sobre las estrategias de fidelización del voto. Pero no es claro el impacto de cambio de voto en el resultado final de la contienda abierta en la provincia de Buenos Aires, toda vez que las motivaciones para cambiar el voto son casi igualitarias entre dos objetivos contradictorios: que no gane el kirchnerismo y que no gane el gobierno macrista. n


*Sociólogo. Director del Centro de Opinión Pública y Estudios Sociales – Facultad de Ciencias Sociales UBA.