ESPECTACULOS SOFIA GALA

“A mí me gustan mujeres y hombres”

Graba para Netflix, aguarda a que Albertina Carri termine el film en el que tuvo escenas de sexo explícito y hace teatro con La empresa siempre perdona. Una actriz que no le teme a la polémica.

Ella. Cree que la sociedad tiene demasiada hipocresía en relación con las mujeres y sus necesidades.
Ella. Cree que la sociedad tiene demasiada hipocresía en relación con las mujeres y sus necesidades. Foto:cedoc

La actualidad la tiene grabando Edha, primera ficción que rueda Netflix en Argentina, y a la par se presenta en el Festival de Toronto Alanís, film de Anahí Berneri en el que encarna a una prostituta y en el que comparte escenas con su hijo Dante. A su vez, sigue con Confesiones de mujeres de 30 y espera ansiosa a que Albertina Carri termine con los detalles finales de una película donde será lesbiana y que la tendrá protagonizando algunas escenas de sexo explícito. Como si todo esto no alcanzara para mantenerla activa, sumó más teatro a su vida y, aunque no sonría para las fotos, está contenta. “En general me proponen cosas que tienen que ver conmigo. Hago lo que puedo y lo que me gusta. Yo recibo todo, me encanta que la gente piense en algo para mí y me lo proponga. La empresa siempre perdona la leí y me encantó, es de esas obras que son actuales todo el tiempo, de esas que hablan de un conflicto general y social que pasa constantemente”, cuenta Sofía Gala Castiglione sobre la puesta que protagoniza en El Tinglado.

—¿Hay mejores o peores momentos para que la obra pegue?

—Los momentos de crisis son los mejores, porque la obra tiene contenido político actual. Es muy clasista, la psicóloga y el obrero se encuentran en una situación que a simple vista es una sesión de terapia, pero en realidad no lo es porque al ser psicóloga de una empresa, la terapia se vuelve subjetiva y es casi una prueba… Estas dos clases tienen el mismo jefe y ante cualquier crisis son las primeras que se perjudican, pero a la vez están muy divididas por la mentalidad que hay en la sociedad. La clase media tiene esa cosa burguesa de querer pertenecer a la clase alta, de sentirse superior al que tiene menos.

—La mirada burguesa tal vez se escandalice con la película de Albertina Carri…

—En la película de Albertina tengo un papel muy chiquito, pero todas tenemos papeles chicos. Es una película explícita. Lo mío es de lo menos fuerte que hay…

—¿Cómo fue grabar escenas fuertes interpretando a una lesbiana?

—Para mí hacer una escena de sexo es lo mismo que hacer una en la que tengo que tomar café, lo juro. Por ahí lo que me daría vergüenza es lo que en la vida real me dé pudor experimentar, pero eso es lo bueno de actuar creyéndotela, porque podés conocer miles de mundos o hacer cosas que tal vez no harías en otro momento por desinterés, porque no te surgió o no te animás. La posibilidad de jugar y que se te abra la mente, contar una historia de otro y sentir cosas es muy fuerte. Siempre tomo las cosas que me podrían dar vergüenza como parte de mi trabajo. No me pregunto nada. Soy yo interpretando una historia que no es la mía. No me gusta desdoblarme. Aprovecho una escena de crisis para paniquear y una de amor para sentir amor. Así con todo.

—¿Esa comodidad que tenés actuando la tenés en la vida real?

—No tengo tabúes sexuales, no creo en la elección sexual de “me gustan las chicas o los chicos”. ¿Por qué tenés que elegir algo? No creo en la hétero ni en la homosexualidad. A mí me gustan las personas, mujeres y hombres. Aunque siempre me enamoré de hombres, muchas mujeres me han llamado la atención y me han gustado. No tengo estructuras sexuales, más que las que fue marcando mi propio camino. Me enamoré de hombres, conviví con ellos, pero eso no me hace heterosexual. No quiero que me pongan ningún rótulo.

—¿Cómo fue trabajar con tu hijo en “Alanís”?

—Hubo un par de escenas complicadas, donde el bebé tenía que ponerse de distintas maneras y las laburamos mucho con Anahí, porque ella es una directora que trabajó con niños siempre. Nos sentábamos ahí y el nene jugaba. Fue una experiencia supercómoda y él estaba chocho. Siento que, cuando crezca y la pueda ver, va a estar orgulloso de la historia que vamos a contar juntos. Yo lo crío para eso.

—¿Qué postura tiene la historia?

—Es muy femenina y feminista, sin ser panfletaria. Habla de muchos temas en los que me gusta levantar la voz, como el vacío legal que hay en esa profesión o la hipocresía… La cuestión acá sería que haya alguien detrás que no quieras o que haya una red de trata, pero estamos hablando de que no es todo lo mismo. Denle derechos. Hay muchas minas que mueren, las violan o las maltratan. Como pasa con el aborto y temas que tienen que ver con las mujeres, donde todo es hipocresía supercatólica, súper Ku Klux Klan.


Tele abierta, listas negras

—El ambiente del espectáculo está signado por el nepotismo. Mientras, tus trabajos suelen estar en productos alejados del circuito comercial.

—Hubo algo en el exceso de mediatización de cuando era chica que a lo mejor no me jugó a favor cuando entré a trabajar. Nunca querría que me den un laburo en el que no quieren que esté. En lo relacionado con lo artístico, nada es mejor que ser elegido. Es la única manera de hacerte un camino sin ser injusto con otros, pero sobre todo con uno. No me gustaría estar en un lugar porque lo pide mi mamá. Soy muy fóbica, me cuesta estar muy cerca de la gente y ser elegida es una pauta para poder animarme a acercarme al otro.

—¿Por qué no te llaman de televisión abierta?

—Hay muchos actores de tele, gente que está todo el tiempo. Hice sólo dos proyectos largos y algún que otro unitario. No sé por qué no me llaman tanto. Pienso un montón de cosas que podrían ser, pero como no estoy segura prefiero no decir ninguna. Cuando me llamaban más estaba muy comprometida con el cine y al toque fui mamá. En ese tiempo dije que no a varias cosas, pero no creo que ése sea el motivo.

—En estos días se habló mucho de listas negras. ¿Existen?

—No sé, espero que no porque sería un horror que se prive del trabajo a alguien. Trato de pensar bien. Está tan lleno de gente de mierda que muestra la hilacha todo el tiempo, que de los que no la muestran prefiero no enterarme. Si alguien me tiene en una lista negra, se la pierden ellos…



Alfredo Mera