ESPECTACULOS ISMAEL SERRANO

“Al ser padre, me quité prejuicios”

Lanzó el CD La llamada, para su hija Lila. Dice que sueña grabar con Dylan, jura que tocó en actos políticos de España y no cobró, y se muestra a favor del aborto.

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Foto:Twitter Ismael Serrano

Argentina es mi segunda casa, la he recorrido con la guitarra al hombro. Cumplí el sueño de tocar con Mercedes Sosa y con León Gieco. Les tengo un gran cariño a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Aquí me reencuentro con mis mejores amigos y también con la familia de mi mujer”. Ismael Serrano se siente como en Madrid cuando llega a Buenos Aires, sea para dar conciertos o para promocionar sus discos, como sucedió ahora, que el cantautor presentó La llamada, CD dedicado íntegramente a su reciente hija, Lila (siete meses), que tuvo con la argentina Jimena Ruiz Echazú.

—Fuiste padre primerizo a los 40, ¿qué te cambió vivir ese rol desconocido?
—Ser padre es movilizador, y por sobre todo inspirador para mi carrera. Este disco tiene un carácter de celebración y eso se debe a la llegada de mi hija. Me quité prejuicios, y relativicé las cuestiones de saber qué es urgente y qué no. Te desempolvas de una cierta rigidez con la que te enfrentas a la canción, a la hora de componer. Hay un prejuicio que dice que el cantautor privilegia los textos por encima de la música, yo mismo me he creído eso y me ha hecho entrar en una competencia de buscar la complejidad armónica, poética, y la búsqueda de ese equilibrio, y eso sucede en este trabajo.

—Tu padre, Rodolfo (ex periodista del diario “El País”), ha escrito canciones y te acompaña en tu carrera. Pero ¿qué hay de tu madre? ¿Quién es?
—En mi casa la figura de mi madre es muy poderosa. Se llama Julia, tiene 66 años y es una referencia para los tres hermanos: Pablo, el pequeño, que es médico, y Daniel, el mayor, que es periodista. La primera guitarra que tuve me la compró ella cuando tenía 11 o 12 años. Mi madre se licenció en Historia siendo una mujer adulta, hace poco. Es una mujer que sigue estudiando, y una apasionada de la historia.

—En la canción “El día de la ira” cantás “nadie decidirá sobre tu vientre”. Aquí hay un debate caldeado con respecto al aborto. ¿Qué opinión tenés?
—En España también ha sido un debate muy convulso porque el Partido Popular propuso cambiar la ley del aborto por hacerla más resistiva. Ahora hay una ley de plazos, y durante el gobierno de Zapatero querían restringirlo. Quería ir a un nivel de retroceso preocupante. Estoy a favor del aborto como derecho de la mujer, decidir sobre su vientre, y a decidir en todos los aspectos.

—¿Rajoy te gusta?
—No. Rajoy representa lo que nos ha llevado a la crisis, se ha preocupado más por el modelo, en querer salvar bancos en vez de salvar personas. El representa al capitalismo más feroz, su peor rostro, la crueldad absoluta.

—El gobierno argentino convoca a artistas para que canten en actos oficialistas, y cobran por el show. ¿Sucede eso en España? ¿Te convocaron?
—Sí, te convocan y las veces que he participado no lo hice cobrando sino por militancia, adhesión política, aunque sí se hizo en los 80, que cooptaban artistas y les pagaban por participar en meetings. Hoy lo hacen por convicción, y creo que así debería ser. En España los músicos no estamos a la altura de las circunstancias actuales y no hemos podido ponerle una banda sonora a la indignación generalizada que existe. Hemos visto desde la barrera de una situación muy cómoda lo que ocurría, y me sorprende que haya sido así.

 

Gieco, Sabina y Dylan

Serrano ofició de actor en el film El corazón de Jesús (2003), del boliviano Marcos Loayza, prestó la voz en el corto La duodécima hora (2007), y ese año rodó en El Calafate y Buenos Aires El hombre que corría detrás del viento, de Juan Pablo Martínez. “Me encantaría seguir haciendo cine, es una regresión a la infancia, y la gente que trabaja ahí vive de manera muy apasionada. Ojalá vuelva pronto a actuar pero no me llegan guiones”. El madrileño tiene más cuentas pendientes, como “grabar con León Gieco y Joaquín Sabina”, y revela que desea trabajar con el irlandés Damien Rice (“me parece un tío con sensibilidad muy especial, maneja las dinámicas del cantautor como nadie”), y “pues claro que sería un sueño grabar con Bod Dylan”.

—Víctor Manuel, Serrat, Sabina, Dyango, salen de gira. Hay una gerontocracia de la música. ¿Es por una cuestión de fama, vanidad, dinero?
—Es una forma de vida. Es como los Rolling Stones, que salen a tocar. ¿Crees que necesitan dinero? En el caso de los que me nombraste, es que forma parte de su esencia.

—¿Hay una edad para retirarse? ¿La pensaste?
—No. Pienso en Aznavour dando conciertos o Chavela Vargas, o BB King y que hay que hacerlo con elegancia y dignidad. Sin poses absurdas, que no sea de nostalgia sino de naturalidad, y hacer de la vejez y veteranía una herramienta artística, que sea un valor, y no vestirse de joven. Ellos no pretenden ser jovenzuelos.



Gustavo Méndez