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Araceli se suma a los que quieren entrevistar a CFK: "Me encantaría"

Cristina, Suar, Siciliani, su deseo de ser abuela y la militancia.

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Foto:Cedoc

Suelen ser pocas las personas del medio artístico argentino que con sólo decir su primer nombre uno sabe a quién se refieren. Susana, Marcelo, Mirtha. Y, salvando las distancias, vale decir que Araceli ingresa en esa acotada lista, y que Araceli se convierte en sinónimo de Araceli González, la actriz, la ex de Adrián Suar, la madre de Florencia Torrente y Tomás Suar, la empresaria, la recordada por la publicidad de jean y los más jóvenes por las escenas hot de Mujeres asesinas o fingiendo un orgasmo en Cuando Harry conoció a Sally en teatro. Araceli, de 46 años, asume el rol de entrevistadora en ¿Qué piensan los hombres?, programa de reportajes que esta noche, a las 21, estrena la segunda temporada por Utilísima con un face to face a su pareja y futuro marido, Fabián Mazzei. “Se me re complicó. Lo maté a preguntas –remarca–. El no la quería hacer, no quería mezclar las cosas”.

González dice que toma referencia de otros entrevistadores. “Fantino me gusta, y con Badía moría de amor. No soy punzante como Mirtha, sino que me gusta ir más al corazón, que se puede sacar la parte más linda del ser humano. Otro era el Negro Marthineitz, un tipo pensante, que cuando me entrevistó me hizo llorar”. A su juicio, la entrevista que le realizó a Ricardo Darín fue su mejor performance. “Queríamos buscar otra zona de Darín, no el chistoso que es recontra conocido, sino el sensible: habló de su mujer, sus hijos, su madre”.

—¿Te gustaría entrevistar a Cristina Fernández de Kirchner como hizo Rial?

—¡Obvio! Me encantaría y me animaría. Me parece una persona muy interesante. Iría por la parte de la mujer, porque ya se sabe que tiene una fuerza como política.

—¿Qué le preguntarías?

—No sé. Prefiero lo espontáneo y sacar cosas muy copadas de eso. Sí, me pondría muy nerviosa pero me dejaría llevar. Todos podemos estar de acuerdo o no con lo que ella haga... Quisiera saber de su rol de abuela, o qué le pasa cuando se queda sin empleadas y si le pasa como a mí, que tengo que limpiar. Es madre, dirige un país, más la casa. ¿Se le complicará como a mí? (Risas).
A esta altura del año, los canales empiezan a organizar su grilla 2014. Su ex esposo, Adrián Suar, capo de El Trece y dueño de Pol-ka, la convocó para que haga la ficción Guapas. “Si es linda, seguro acepto. Todavía no me reuní con Adrián, salieron versiones de que sí y no son ciertas. Sí quedé en encontrarme esta semana. Quiero que me cuente cómo es el personaje, qué meses grabaría, porque voy a filmar una película de una novela de Claudia Piñeiro, un thriller muy interesante, aún sin fecha de rodaje y que me tiene muy entusiasmada. Siempre quise hacer cine.

—¿Querés volver a la TV?

—Sí y no. Extraño esta cosa de que lo pueda ver todo el mundo. A veces hacés algo en televisión paga y creen que no estás trabajando. Tengo ganas de estar con un personaje tierno y querible.

—Te vas a juntar a hablar con Adrián, padre de tu hijo Tomás. ¿No se mezclan las cosas? ¿No hay rencores?

—No. Si a esta altura se mezclaran las cosas, estaríamos muy mal y hablaría muy mal de nosotros dos. Hay distintos procesos y cada uno tiene superada su parte. No hay nada de rencor, y la prensa siempre quiere generarlo. Evolucionamos. El armó su familia y yo armé la mía. Me estoy casando en breve y estoy feliz por la decisión que tomé.

—¿Cómo fue el encuentro con Griselda Siciliani?

—Nunca me había cruzado con ella en mi vida. Siempre en el entorno pensaban “Ay, que no se crucen”, como organizando para que no nos encontremos. ¿Qué les pasa? ¿Por qué no se relajan? Ella ocupa un espacio y yo ocupo el mío. Y la verdad es que antes de que ese mito siguiera aumentando, porque no me interesa, pensaba que hay que cortarla de cuajo. ¿Qué? ¿Va a estar al lado mío y no la voy a saludar? Una boludez. Nos saludamos: “Hola, ¿qué tal?”. Hicimos la foto y todo buena onda.

—Sé que Toto le tiene un amor muy especial a su hermanita Margarita...

—Lo sé. Es muy tierno. Todas las nenas de la familia mueren por él. Se lleva muy bien con su hermanita.

—Tu hijo se acaba de pelear con su novia. ¿Cómo es Toto en el amor? ¿Más parecido al padre o a vos?

—Más parecido a mí. Es más pasional, más visceral.

—¿Te pide consejos?

—Sí, todo el tiempo. Quiere ser director de cine y la música es otro tema para él, toca el bajo, es un amante de la música, se lo fue inculcando Fabi desde que llegó a esta casa. Bueno, Fabi hoy en día dice que Toto ya lo superó. Los dos tienen una fusión de conversación maravillosa, se pasan música, videos, debaten, y la verdad es que es de una gran sensibilidad. Tengo dos hijos maravillosos y siempre fui muy leona con ellos.

—Flor (24) vive con su novio, cuya familia tiene un emporio de albergues transitorios. ¿Conocés a tus consuegros?

—¡Tampoco tienen un emporio! (risas). Sí, nos juntamos a comer, son divinos, y además Flor y Tomy (pareja de Torrente) iban juntos a la escuela desde primer grado. Es como estar en familia, hemos vivido de todo juntos.

Estás por casarte y quién te dice que pronto podés ser abuela. ¿Te ves en ese rol?

—Sí, me encantaría. Se lo pido pero no me da bola.

—¿Seguís con terapia?

—No. Ya hace un año y medio que dejé. Estoy bárbara.

—¿Te dio el alta?

—¡No! Viste que algunas dicen: “Yo dejé todo por un Rivotril”. Yo digo: “Dejé todo por Fabián Mazzei”. El es mi mejor psicólogo. Estoy fantástica.

—¿De qué lado estás entre la pelea Gobierno-Clarín?

—No pongo títulos: ni Clarín ni Gobierno. Me guío por mi intuición, por lo que me parece. Hay cosas con las que podés estar de acuerdo de un lado y podés estar de acuerdo por el otro. No soy de esas obsesivas que no ven lo negativo ni tampoco soy una fanática. Analizo mucho en casa, en las cenas en familia hablamos.

—¿Nunca militaste?

—Sí. Mi abuelo, Adolfo, era muy radical. Yo tenía 17 años cuando empezaba la democracia, no pude votar, me quería matar, y recuerdo que nunca pinté tantos carteles en mi vida. Me acuerdo cuando estábamos esperando el resultado mientras yo planchaba. Ganó Alfonsín. Estabamos felices.



Gustavo Mendez