ESPECTACULOS

China era una niña

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Era un ser único, especial. Haberla conocido y trabajar con ella para mí fue un privilegio, algo que me quedará toda la vida, porque era una actriz formidable y una persona sabia, siempre atenta de lo que necesitaba cada persona. En Esperando la carroza nuestros personajes competían, era divertido, y nos matábamos de risa. Ella decía “nací alegre”, vivía con alegría y después tenía la misión de transmitirla. Es imposible hablar de China, aunque esté llorando, sin una sonrisa. La forma en que se fue es interesante, no fue abrupto, y ella se fue acostumbrando a su ausencia, y un día partió. China era una niña, y hoy está en un lugar del cielo en que puede comer todo el chocolate que quiera.

*Actriz.



Betiana Blum