ESPECTACULOS CARINA ZAMPINI - MARLEY

Conductores light en un reality hot

Con buen rating, ganando en su franja, comenzó en Telefe Despedida de solteros, donde compiten parejas sometidas a todo tipo de tentaciones en un reality provocador. Aseguran que es un desafío, y la primera vez que se animan a un formato (nacional) de estas características en el que juegan las emociones. No les interesa la política.

Gala. Vestidos para el debut, Carina Zampini y Marley reciben a los participantes antes de ingresar.
Gala. Vestidos para el debut, Carina Zampini y Marley reciben a los participantes antes de ingresar. Foto:grassi

El reality arrancó muy bien por Telefe con la gala del domingo que obtuvo 11,7 puntos de promedio y fue primera en su horario. Despedida de solteros es la apuesta que conducen Marley y Carina Zampini. Se trata de una coproducción de Telefé con Kuarzo Endemol Argentina, dueños del formato (ver info). Además de la gala, va de lunes a jueves a las 23, lo que cubre varias horas de programación, y se suma que de domingo a jueves a la medianoche se puede seguir por MTV como After Hours, conducido por Mikki Lusardi.

—El año pasado anunciaste que dejabas “Morfi, todos a la mesa” para volver a hacer ficción: ¿qué pasó?

Zampini: Había decidido eso y lo sabían tanto Gerardo (Rozín) como Tomás Yankelevich de Telefe. El programa fue mi primera experiencia como conductora. Me permitió probarme en un rol nuevo y conocer gente hermosa. Pero me llamó el canal, me propusieron este programa nuevo, con un formato nacional que fue pensado hasta el último detalle y es una gran apuesta de Telefe. Me dio placer, me sentí mimada de que hayan pensado en mí. Además estoy junto a Marley, que tiene tanta experiencia en la conducción que puedo seguir aprendiendo. Es un horario muy distinto al que estaba.

—Con tanta experiencia, ¿qué te tentó de este programa?

Marley: Es muy distinto a todo lo que hice antes. Es un reality pero alejado tanto de lo musical (Tu cara me suena) como de lo gastronómico (Dueños de la cocina). Nunca antes había hecho uno con estas características. Me gustó compartir la conducción con Carina. Es todo un desafío: hay que manejar emociones de personas que van a estar separadas cien días, en dos casas distintas. Esto es también lo divertido: no sabemos qué puede pasar. Nosotros vamos a entrar a esos lugares y conversaremos. Los premios son impresionantes: se les pagará la luna miel, la fiesta de casamiento y una casa. El público es el que decide quién se va y quien se queda.

—Estás muy ligado a la finalización de los programas: ¿cómo vivís estos cierres de ciclos?

M: La gente es muy pasional. Me lo reclaman por Twitter en cuando saben que conduciré el programa. Me escriben: “¿La estás mirando?” o “¿la seguís?”. No quieren que pregunte desde la ignorancia. Me agarra mucha responsabilidad, por eso pido los capítulos, así Moisés y los Diez Mandamientos me la vi toda en un mes… Nunca sé cuándo voy a conducir, en general me lo dicen treinta días antes. Educando a Nina la veía, aunque capítulos sueltos, me puse al día cuando me confirmaron que lo conduciría.

—¿Aquí tampoco tendrás libreto? ¿Los extrañás?

Z: Actúo desde que tengo 9 años, lo amo, pero conducir es un desafío. Me llegó en un momento en que en lo personal me sentía tranquila conmigo y segura de mí. Me sacó de un lugar de confort como es el de las novelas. En este formato de reality siento que se juega la emocionalidad cien por ciento. Los participantes van a mostrar sus celos, sus inseguridades o el extrañar.

—Ustedes antes, en sus inicios: ¿hubieran participado en alguno de estos realities?

Z: Por mi personalidad no lo hubiera hecho, ni lo haría. Porque por mi trabajo, aunque tengo exposición, mantengo siempre un perfil muy bajo, soy tranquila. No participo de eventos o lugares donde puedo estar muy expuesta, o más de lo que estoy por mi profesión.

M: Yo sí. Me hubiera interesado y divertido hacer un juego de ajedrez. No es meterse ahí y hacerse famoso. Hay que asumir cómo pensás, qué hacés o qué palabras decís. Si entrás es porque querés ganar, y pensaría qué habría que hacer para llegar al premio.

—¿Cuáles son sus límites?

Z: No sé si son límites. Tengo definido lo que quiero: la honestidad, la conciencia, no cedería mi estabilidad, mi paz interna, ni por un trabajo ni por nada. Si algo no me encaja, es que no es para mí. No tengo prejuicios, tengo libertad de pensamiento y defiendo que todos la tengan.

M: No haría nada que no me guste que me hagan a mí. Tanto en la conducción como en la vida lo primero que pienso es: “¿Me gustaría que me hicieran esto a mi? Eso me define el actuar. Por un punto de rating no mato.

—Carina, en internet hay unas declaraciones donde confesás que jugás eróticamente con el celular…

Z: ¡No… no… no! Sacan las frases de contexto…En el programa Morfi tuvimos muchas situaciones con humor y con Gerardo jugábamos en tono de chiste. Cuando volví de unas vacaciones me preguntó sobre el sexo y dije sólo por el celular… No lo hago…en realidad no me llevo bien con la tecnología, ni me engancho con las redes sociales…Si ves el programa te das cuenta de que no es así. Tengo otro tipo de personalidad. No me saco fotos eróticas, no las vas a encontrar en ningún lado.

—Marley, ¿sos más pensante que la imagen que das…?

M: No podría haber sobrevivido más de veinticinco años en la televisión si no fuera pensante. Tomo mucha conciencia de la llegada que tienen estas pantallas. Siempre pienso cómo se multiplica todo lo que hacés, desde la televisión hasta lo que escribo en las redes sociales. Tengo en cuenta a quién puedo ofender. Soy de improvisar, pero cuando hablo pienso muy bien lo que digo y las consecuencias que puede tener.

—¿Y el mundo de la política?

M: Después de Trump voy yo (risas). Me gusta más la televisión o hacer un programa que meterme en política. Lo de Trump fue una sorpresa, pero ellos tienen una democracia muy particular, con colegios electorales, donde no gana la mayoría. Si tuvieran una democracia pura nunca hubiera ganado Trump.

Z: Claramente convivo con la actualidad como cualquier ciudadana, pero no me interesa participar en ella. No me seduce, ni me llama la atención. Mi profesión es ser actriz y soy mamá.


Como viven la tele desde adentro

Tanto Carina Zampini como Marley pueden ser definidos como “gente de televisión”. Ella como actriz desde 1995 fue transformándose en figura clave de las telenovelas, aunque desde hace dos años incursione en la conducción. El, Alejandro Wiebe, conocido desde 1991 como Marley, transitó como periodista y conductor de distintos canales, por eso son los más indicados para analizar cómo la ven hoy en día. “No soy constante –confiesa ella–. Formando parte del medio veo un poco de todo. Miro los primeros capítulos de las ficciones, cuando arrancan, tanto en aire como en cable, pero no tengo continuidad. A veces me puedo enganchar, sobre todo con los unitarios, con los diarios es casi imposible. No soy rutinaria”.

“Me gusta mucho mirar televisión, por internet veo lo que se hace en el mundo –asegura Marley–. Veo ficciones de Dinamarca, lo británico también me atrae. Me gusta lo que pasa afuera, como me gusta producir televisión. En este caso, el nuevo programa –Despedida de solteros– lo estamos pariendo entre todos, tiene formato nacional. A diferencia de los otros que se compran, tenés que leer casi una Biblia de lo que podés y no podés hacer”.

“Nosotros hacemos una ficción grabando cuarenta escenas por día, en cambio en otros lugares se hacen sólo ocho –subraya Zampini–. Esto modifica la calidad y el resultado. Si se supiera cómo trabajamos todos, tanto técnicos como actores, se juzgaría de otra manera. Aún no sé qué haré después de este programa”.

“La televisión argentina tiene mucha calidad –finaliza Marley–, y hay que tener en cuenta los tiempos que se usan. Hasta mayo o junio estaremos en este programa, son doce parejas y se van a ir yendo. Me propusieron otro reality, pero me lo tienen que confirmar. Dejé la radio, estoy cansado, fue demasiado, me ocupaba muchas horas”.



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