ESPECTACULOS NICOLÁS CABRÉ Y MALENA SOLDA

De la muerte de Perón a la llegada de Alfonsín

La TV Pública compró el formato español Cuéntame cómo pasó, y aquí le dan vida los actores. Ambos dicen que no habrá una mirada partidaria y creen que es una chance para reunir a la familia. Estrenan mañana a las 22.

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El formato español Cuéntame cómo pasó finalizó hace dos meses tras 17 temporadas en la señal pública TVE1, cuya trama atravesó toda la historia española hasta la actualidad. El director de la TV Pública, Horacio Levin, decidió comprarlo para realizar la versión local (“libre” realizada por las guionistas Marisa Grinstein y Liliana Escliar) protagonizada por Nicolás Cabré y Malena Solda. Cuéntame recorrerá una de las etapas más oscuras de la Argentina: irá desde julio de 1974 hasta el regreso de la democracia en 1983. Una producción costosa, con decorados impresionantes ubicados en el Estudio 1 del canal estatal, donde según Cabré, “hacía 17 años que no se hacía una tira” dentro del edificio. Utilizaron diversos vestuarios de época, participaron más de cien actores, mil extras, y para darle realismo documental trabajan con imágenes y videos de archivo de la TV Pública y de los noticieros. Dicha retrospección de la tira, conformada por ochenta capítulos, iniciará su viaje en el tiempo mañana, a las 22.

—¿Desde qué lado se tocará la historia argentina?

CABRE: Una de las cosas más interesantes, y que realmente me tranquilizaba, es que no es un programa que tiene una mirada sola de los hechos, en cada situación están todos los puntos de vista, no es que hay un grupo o otro. Están todas o casi todas las opiniones que se veían: el partidario, el no partidario, todas las teorías y maneras de ver. No se le tiene miedo a eso. Mi personaje (Antonio) es tal vez, el que tire los comentarios que hoy son vistos horribles y en ese momento eran más normales.

—¿Qué tipo de comentarios?

C: Uno no tiene que olvidar que están viviendo algo que muchas veces desconocen. Este tipo habla de un desaparecido en el 75 y no es lo mismo que hablarlo hoy. El tiene una manera de expresarlo que no hay manera, o la manera de pensar, de decir: “bueno menos mal que vinieron los militares así ordenan todo esto”. Se le pierde un poco al miedo a ser incorrecto o absolutamente incorrecto. Mi hijo empieza a militar, mi jefe que piensa otra cosa diferente, lo que intenta es contar lo que se decía en ese momento, lo que pasaba y eso es lo que va a generar el debate. No es un programa partidario que está de un lado o de otro.

—¿Qué tipo de familia forman, qué es el punto de partida para contar la historia argentina?

SOLDA: Es una familia de clase media baja, trabajadora, que viven en un barrio que podría ser de la Ciudad de Buenos Aires o en las afueras. La vida se desarrolla en los límites del trabajo, el marido vuelve a almorzar a la casa, y mi personaje, Mercedes, trabaja en una fábrica de pantalones donde cose. Su hijo mayor (Franco Massini) es el primero de la familia que ingresa en la facultad. Mi madre (Leonor Manso) es inmigrante española que escapa de la Guerra Civil. Tiene otros dos hijos: Inés (Candela Vetrano) y Carlitos (Luca Ciatti) que tiene 9 y que es el punto de vista contando la historia de grande.  

—¿Se nutrieron de historia por fuera del guión?

C: Mi referencia es mi abuelo que en los 70 tenía 40 años, la misma edad que tiene mi personaje. Cuando me dan ropa me dicen “podés tener esto fuera del pantalón”, y no recuerdo a mi abuelo nunca usando nada fuera del pantalón, por eso es libre esta versión. No sólo habla de política en la tira, tenemos que estar atentos en la historia de amor. Un engaño no es lo mismo, el engaño de ese momento de cómo lo recibía la mujer. Muchas veces podía ser muy normal callarse la boca y no hablarlo. Tenemos que estar atentos en esas formas, y cómo hacemos para no pensar con la cabeza que tenemos hoy.

—¿Cuál fue el momento que más les costó grabar?

S: Creo que las escenas del golpe de Estado fueron las más duras. Por cómo está planteado en el guión, de pasar más por la mirada de los jóvenes, de mi parte, como madre, hay miedo, temor, cierta prudencia propia de la edad, de tener que sostener una familia y del miedo a que les que pase algo.   

C: Todavía no llegamos a los años de la Guerra de Malvinas, vamos por tiempos de la dictadura. Mi personaje habla de que se le desaparece un amigo, no sabe si se fue, si está preso, creo que hay un despertar en todo eso. El programa no sólo es político, hay ciclos de música, se verá cómo se vendían productos, el rol de la mujer, el rol del hombre, la crianza de los hijos, todos que van viviendo momentos del país que a veces lo rozan y otras veces no. Seguramente la parte que dice Malena es brusca. Cuando estábamos escuchando sobre el golpe de Estado por radio era muy impactante. También  escuchar a Isabelita diciendo que murió Perón, cuando declararon el estado de sitio. Vivirlo un ratito lo que pasó por más que sea en ficción pensás: “¡uh!, qué fuerte”. Si mi hija viviera un estado de sitio me resultaría muy heavy.

—¿Qué relación tenían con la historia?

S: En el colegio no me sirvió mucho, no fue buena, tuve dos años de historia argentina, pero la misma profesora no era buena, enseñaba de memoria. Me sirvió más participar en Teatro x la identidad. Leí algún libro de Felipe Pigna, otro de Félix Luna.

C: Yo no sé si se sigue dando bien en los colegios la materia historia argentina. No tengo recuerdos de haberlo estudiado en el colegio.

S: Hoy está Zamba (personaje de Paka Paka), está bueno que se desprenda eso, y mi hijo a veces vamos por la calle y me dice: “Mirá mamá, San Martín” cuando ve un monumento, y eso lo aprendió de Zamba.


Actuar sin el peso del rating

Al elenco encabezado por Cabré, Solda, Manso, Massini, Vetrano y Ciatti, se suman Carlos Portaluppi, Ludovico Di Santo, Carlos Santamaria,  Laura Azcurra, Esteban Me-loni, Paula Kohan, Matías Mayer, Gonzalo Slipak, Ariel Staltari, Osvaldo Santoro, entre otros.

—Qué expectativa tienen de rating?

CABRE: Yo no me fijo tanto en el rating. Pretendo y quiero que le vaya bien. Ojalá que se corte esto de hacer un programa, lo suban a Netflix y la gente lo conozca y se dé cuenta que estaba bueno. Esta tira es una linda oportunidad para que la familia, la gente se reúna, mire, le cuenten a sus hijos, se escuche al abuelo, debatan sobre el país, sobre politica. Y es un privilegio trabajar sólo pensando en actuar en semejante factura de producción.

—¿Qué les produjo la repentina salida de “Fanny, la fan”?

SOLDA: Estoy acostumbrada. La televisión es así, comercial, más cruel, menos cruel, puede pasar, me pone triste pero es algo esperable. Hay que apuntar que haya más producciones locales y no importadas.

—Malena, ¿qué otros proyectos profesionales tenes?

S: Voy a hacer La tempestad, de Shakespeare, en 2018 en el Teatro San Martín en coproducción con el British Council. La va a dirigir la directora inglesa Penny Chance. Estrenará el 15 de mayo.

—Nico, ¿cómo vivís el éxito de “Sugar”?

C: Feliz. Hoy disfruto, antes vivía con  otra velocidad. Mi prioridad es mi hija. Por más que trabaje 15 horas por día a “Rufi” no se le modifica el calendario. La llevo o busco al colegio. Me acompaña mucho. “Rufi” entra al canal y la pierdo, y es una alegría vivirlo con la personita más importante de mi vida.  

—¿Van a hacer temporada de verano?

C: No, vamos a parar en diciembre y volveremos en febrero.