ESPECTACULOS BETIANA BLUM Y MARÍA VALENZUELA

Dos damas adictas a la actuación

Otra vez juntas, estrenan nueva obra de teatro el 3 de enero. Mientras Blum se declara seguidora del Dalai Lama, Valenzuela promete que va a dejar de fumar el año próximo.
 

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Foto:Marcelo Aballay

El elenco de Adictas a vos será uno de los primeros en estrenar en este próximo año teatral. Aseguran que el 3 de enero se conocerá la nueva obra de Marcos Carnevale, quien junto a Andrés Gelos, Lily Ann Martín y Pablo Junovich escribieron esta comedia, que el mismo Carnevale dirigirá en Multiteatro.
Son cinco actrices –Betiana Blum, María Valenzuela, Cecilia Dopazo, Esmeralda Mitre y Erika de Sautu Riestra– y cada una encarnará una adicción vincular diferente. Serán adictas a un ídolo, a un hijo, al marido, al padre o a un amante. Blum y Valenzuela compartieron durante este 2013 varias giras. “Hicimos juntas con Betiana Porteñas, tanto en Buenos Aires, como en Mar del Plata –recordará Valenzuela– También compartimos Campeones en televisión. Nos llevamos bien. Somos de personalidades fuertes, muy profesionales y nos conocemos. Sé lo que le puede molestar y puedo evitarlo para que no haya confrontamiento”.
—¿Qué fue lo que más les atrajo de Adictas a vos?
VALENZULA: —¡Que tiene humor! Cuando una está arriba del escenario y recibe la risa del público siente que es sanadora.
BLUM: —Me mandan mucho material para leer, pero siempre busco desde dónde se cuenta y me interesa la mirada tierna sobre el ser humano, sin agresiones, ya que de eso hay mucho.
—¿Cuales adicciones les tocaron en la obra?
B.: —Me tocó la adicción al ídolo, en este caso a Julio Iglesias. Encarno a un personaje muy tierno. No recuerdo adicciones a algún artista, porque nunca fui fan. Hoy en día soy muy seguidora del Dalai Lama, por él muevo cielo y tierra. También lo haría por Zubin Mehta o por el Papa Francisco, ¡cómo lo quiero! Siempre fui muy devota del santo y el que haya elegido su nombre me pareció muy significativo.
V.: —Yo encarnaré la adicción al hijo. Pero en mi vida no tengo adicciones vinculares, no demando, ni quiero que me demanden. Me ocupo de mis hijos, pero no soy adicta. La única adicción que tengo es con los personajes. Cada vez que asumo un proyecto estoy todo el tiempo pensando en cómo reacciona, cómo se comporta y es una adicción que perdura, incluso después del estreno. Me pasó con la novela de Dulce amor, nunca dejé de pensar en Elena Bandi y el público te la realimenta.
—¿Pueden declarar otras adicciones?
V.: —No tengo adicciones afectivas, ni con mi familia, ni con mis amigos. Llegué a la conclusión de que soy una vieja loba solitaria, más allá de que en mi casa con mis hijos hay mucha alegría, pero tengo momentos donde me meto dentro de mi propio mundo. Sí soy adicta al cigarrillo, y estoy esperando el 2014 para dejar de fumar. Es complicado dejar la nicotina, lo máximo que dejé fue un mes. Siempre tengo excusas para no hacerlo. También me reconozco adicta al juego Cityville en Facebook, incluso me abrí tres cuentas. Me he pasado diecinueve horas sentada frente a la computadora.
B.: —Cuando llegué del Chaco quise fumar, pero nunca pude. En lo más cotidiano mi adicción es al chocolate y a las harinas. Soy vegetariana pero me encantan los dulces. Recuerdo cuando hice Tiempo final de Sebastián Borensztein y me tocó jugar una escena con Julio Bocca. El quedó tan contento que después me mandó a mi casa un inmenso ramo de flores y una caja de bombones. Ya en la primera noche me bajé la primera capa. Soy adicta a ellos, por eso no los tengo, porque no me puedo frenar.
—¿Creen que este es un diciembre difícil con los cortes de luz?
V.: —El año pasado también pasó. Siempre diciembre es un mes conflictivo, no se por qué, es como si se aprovechara la última parte del año para bardear, nunca se debería hacer esto. Estas fechas son para el encuentro y agradecer que tengamos trabajo, salud. Creo que el modelo y la oposición a lo largo de los años cada vez se han puesto más agresivos y contestatarios, eso baja y contagia a la sociedad. Cuando hay una guerra tan grave de poderes arriba desciende hacia la gente. Nunca antes un vecino le robó a otro y esto es patético. Hubo provocación e incitaron a los saqueos, pasó desde una página de internet en San Nicolás, por suerte ya detectaron a los que lo hicieron. Hay que bajar los decibles. Se evidencia en el tránsito, desde el que maneja hasta el que cruza la calle, hay violencia y te mandan a freír churros en dos segundos. Veo a la gente exaltada, pero lo siento como un contagio. Creo que este gobierno tiene muchos ítems a favor, también logros, pero hace aguas en la seguridad y en la educación. No es un buen ejemplo para los niños que vean que sus padres cobran un sueldo sin trabajar, aunque ya no haya hambre. Así como antes estaba la colimba se debe poner esa misma obligación con las escuelas. Hoy los que limpian los parabrisas son violentos, te reclaman billetes, ya no monedas.
B.: —La gente está muy cansada. Hay una violencia en el ser humano, todos la tenemos, pero en la medida en que se expresa sale. Los grandes cambios tienen algo de violentos. No me quiero meter en estos temas, son hondos y ancestrales, en el hombre y en el mundo. Hay algo de salvaje en la evolución. Creo que hay que administrar con honestidad y justicia social, porque hay recursos para todos. Pero no quiero hablar de política, porque nunca me tomé el tiempo para estudiar este tema y no me gusta guitarrear. Sé lo que quiero para todos los seres humanos: que tengan acceso a la salud, a la educación y a una vida digna. No hay razón para que no se dé. En el mundo hay muchos recursos, pero están mal administrados



Ana Seoane