ESPECTACULOS LA TELEVISION TIENE QUE ADAPTARSE


‘Educando a Nina’ es un fenómeno de excepción

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ANALISIS. Culell cree que es importante el rol del Estado en las ficciones. De Underground son Graduados, Educando a Nina, y El marginal.
ANALISIS. Culell cree que es importante el rol del Estado en las ficciones. De Underground son Graduados, Educando a Nina, y El marginal.
Foto:Cedoc Perfil
La ficción televisiva argentina tiene desde el comienzo de su historia una trayectoria impecable que la ha hecho parte de los genes de la industria cultural nacional, como así también, de amplio reconocimiento internacional. Luego de cinco décadas, la llegada de las nuevas plataformas televisivas y los cambios en las formas del consumo de las audiencias a nivel global (on demand, cable premium, streaming, web), hacen repensar y reformular la forma de los contenidos de ficción y la comercialización de los mismos.

La TV abierta, tal cual la conocemos desde hace años, se aleja cada vez más de la producción de contenidos de ficción, porque la diversidad de pantallas, y nuevos hábitos de consumo, generan cada vez más la migración de los nuevos públicos (sub 25), y hasta de los más tradicionales, hacia aquellas plataformas más direccionadas a contenidos exclusivos, y de mayor practicidad en el momento de elegir cuándo ver y cómo ver la serie favorita, sin la necesidad de ser “esclavos” de las días y horarios, que tampoco terminan respetándose, en buena parte de las veces.

A su vez, los anunciantes reparten la torta publicitaria en la multiplicidad de pantallas y, por ende, es imposible recuperar lo invertido en formatos tan costosos. La ecuación es lógica: las ficciones son caras de producir, el público consume menos televisión abierta, y elige verlas en otras plataformas, los anunciantes ya no predominan en una única pantalla (sumado a un año de transición política y crisis económica), y todo lleva a que los canales de TV cada día produzcan menos ficción porque los números no cierran, sumado a que la venta de formatos para el exterior tampoco ahora son moneda asegurada. Tengamos en cuenta que en los últimos años (con el apoyo del Estado a través de premios y subsidios para fomento de la industria audiovisual) se producían decenas de ficciones y, este año, ya sin ese incentivo, apenas rondan cinco o seis las que actualmente se ven en el aire. Esto, más allá de discusiones y criterios acerca del rol del Estado acompañando a la industria audiovisual, y del modo que pudieron ser otorgados algunos subsidios en el pasado, lo cierto es que un mix entre lo público y lo privado, dado los costos, y la necesidad de hacer resurgir a la industria en la generación de trabajo, y de posibilitar que nuestras historias y artistas sean representados, fuera del  factor masivo y comercial, dándole lugar a todo tipo de expresión cultural, a través de las ficciones locales, es muy importante. Así las emisoras no se verían plagadas de producciones extranjeras.  Pero más allá del diagnóstico, y mirando en positivo, cambiarán las formas, pero, como siempre decimos los creativos y productores de contenidos, las audiencias de todo el mundo siempre buscarán la magia de las buenas historias que los ayuden a evadirse, soñar y reflexionar, desde cualquier dispositivo posible inventado o por inventarse.

Por lo tanto, hay que adaptarse a los nuevos tiempos. La creatividad y los recursos humanos, y artísticos locales, son de primer nivel, y las compañías internacionales empiezan a poner sus ojos en nuestro mercado. Es así como la llegada de HBO, Turner, Netflix, Fox, entre otras, no sólo como medios emisores de ficciones extranjeras, sino como coproductores de productos locales, y en muchos casos como productores de nuestros contenidos para exhibición exclusiva desde sus pantallas al mundo, ya son una realidad.

A la TV abierta le llega el momento de adaptarse a coproducciones con estas señales, para producir ficción, o bien, apuntar a contenidos muy populares para audiencias aún cautivas, en donde la suma de historias de gran identificación con el público, figuras convocantes y una realización ajustada a estos tiempos, sin bajar de cierto umbral de calidad visual, hagan que los públicos sigan eligiendo como hasta ahora (aunque en menor medida según los ratings que marca  Ibope) seguir viendo los canales tradicionales.

Educando a Nina, una historia clásica, simple, bien producida y realizada, con toques desopilantes que son marca de Sebastián Ortega y Underground, junto a Telefe, y la presencia descollante de una figura talentosa como Griselda Siciliani, con un elenco de comediantes de primer nivel, logra la excepción, de convocar a la familia cada noche frente a la TV como los grandes éxitos familiares de antaño, y que nos tocara transitar  como sucediera con Los Roldán o Graduados por nombrar sólo algunos producidos por nosotros, sin olvidar los sucesos de la factoría Pol-ka o Telefe Contenidos, entre otros.

Pero también pueden suceder fenómenos de series producidas para la TV abierta como Historia de un clan y El marginal, que se convierten para sectores más específicos de audiencia en verdaderos fenómenos, en relación a sus emisoras, y a los números de estos tiempos, con gran repercusión en redes sociales, valorados internacionalmente, y que terminan siendo adquiridas como primera ventana internacional por señales como Netflix.
El futuro de la TV ya llegó, es diferente, y es auspicioso.  

* Gerente de Producción y Contenidos de Underground Producciones.

Pablo Culell