ESPECTACULOS TAQUILLA

El cine nacional necesita al menos un gran éxito

El 2017 tuvo un primer semestre complicado para las películas argentinas: la ausencia de un tanque local generó una diferencia enorme respecto del suceso del mismo período en 2016. Cómo será lo que resta del año.

LAS PRIMERAS. Mamá se fue de viaje superó en taquilla a la más vista del año, Nieve negra.
LAS PRIMERAS. Mamá se fue de viaje superó en taquilla a la más vista del año, Nieve negra. Foto:cedoc

Mamá se fue de viaje es el regalo que el cine nacional necesitaba al cierre del primer semestre del año 2017. Uno que no logró a la hora de los resultados totales el éxito récord que se había vivido durante el 2016. Para ponerlo en términos simples, la comedia de Ariel Winograd estrenada el 6 de julio llegó para dar un poco de aire. En casi tres semanas, y al 20 de julio, la cantidad de espectadores que había llevado la comedia familiar era 682.870, y se trata de una cifra que probablemente supere cómoda (considerando el comienzo de las vacaciones de invierno en algunas provincias y su tendencia positiva a la hora de aumentar el público semana a semana) a la hasta entonces película argentina más vista del año, Nieve negra, el thriller con Ricardo Darín que había logrado en 17 semanas cortar 677.421 tickets. Que Nieve negra mantenga esa cifra y haya sido estrenada el 17 de enero deja muy en claro la clave no lograda: no hubo un film argentino que supere el millón de espectadores.

De hecho, se podría ser todavía más explícito: no hubo una Me casé con un boludo, el film de Juan Taratuto que sacudió el primer semestre durante 2016 y fue el empujón que lo convirtió en un semestre envidiable, y donde se logró que de 27 millones de entradas generales vendidas, 4.235.000 correspondieran al cine argentino.

Salta a la vista que la cuota del mercado que tuvo el cine nacional durante el primer semestre de 2016, que se correspondía al 16,9%, debía gran parte de su suceso al film más taquillero protagonizado por Adrián Suar. Los 1.972.071 espectadores de Me casé… representaban el 46% del total que había conseguido el cine nacional. Puede que el 2017 no haya tenido un tanque Made in Argentina, es decir, una película industrial que logre números que sólo consiguen films grandes de Hollywood y ése sea el talón de Aquiles de la temporada. Al 17 de julio de 2017, el total de entradas vendidas desde enero sumaba un total de 28.526.359 y de ese número, un 2.273.024 corresponde al cine nacional, un 8%. Es decir, respecto del 2016 se está 1.961.976 entradas abajo. Casi exactamente el número de Me casé con un boludo.

Pero existen más diferencias: en el 2016, se estrenaron hasta el 21 de julio, setenta películas nacionales, sumando coproducciones, y hasta la misma fecha en el 2017, se estrenaron 47 películas nacionales, también agregando coproducciones como Neruda o El bar.

Y en el 2016 la variedad del cine nacional tanto industrial como independiente había generado fenómenos que este año no pudieron replicarse más allá de que se mantuviera la heterogeneidad entre estilos, costos y circuitos de distribución. En el 2016, hubo seis películas nacionales o coproducciones que involucran a Argentina que lograron sobrepasar los 200 mil tickets vendidos: la ya mencionada Me casé con un boludo, El hilo rojo (683.000), 100 años de perdón (348.651), Kóblic (296.432), Al final del túnel (267.741) y Una noche de amor (204.821). Durante el año 2017, tan sólo cuatro películas nacionales superaron esa barrera: Nieve negra, Mamá se fue de viaje, Los padecientes (390.373) y Casi leyendas (157.736).

Otra diferencia entre ambos años es que son pocos los films que fuera de una distribución de una mayor (Disney, Fox, Warner, Universal) que hayan logrado un fenómeno de taquilla (se destaca Soldado argentino sólo conocido por Dios, pero salió con 78 salas y logró 45.334). Mientras que el año pasado el film de género Resurrección se convirtió en un éxito al lograr vender 60.888. En 2017 ese número no lo lograron alcanzar apuestas relativamente grandes como Maracaibo (que se estrenó en 49 salas) y Resurrección hubiera quedado sexta en el ranking de las diez nacionales más vistas.

Mientras que en el 2016 una coproducción nominada al Oscar y generalmente con problemas a la hora de permanecer en cartel por su estilo distinto al común de lo que se ve jueves a jueves como El abrazo de la serpiente logró generar 28.525 entradas (en esa primera parte, finalizó con 31.380 entradas vendidas), en el 2017, Neruda, distribuida por Disney, siendo nominada a los Globos de Oro como Mejor Película y con nombres como Gael García Bernal y Mercedes Morán logró en 38 salas apenas más espectadores que El abrazo de la serpiente.

Entonces, ¿cuál fue la diferencia? La obvia, ya repetida, es la ausencia de un film gigante que genere una diferencia notable, una Me casé con un boludo. Además, también ya dicho, una mayor distribución del mercado del público del cine argentino entre los films locales, ya que la diferencia del público total entre año y año es casi indistinguible podría reflexionarse sí sobre algunas cosas.

La primera es cierto desatino del cine industrial, el cual no logró mantener y expandir los aciertos editoriales y producción del 2016.

Un ejemplo es una película como Sólo se vive una vez, una enorme apuesta del 2017 y que aunque logró 72.198 espectadores era una clara búsqueda para lograr un número mayor: no sólo por sus 232 salas en su estreno y ser distribuida por Disney, sino porque la presencia de Gérard Depardieu y Santiago Segura (la China Suárez y Peter Lanzani) buscaban lograr un thriller que rozara popularidad vernácula y proyección internacional. No sucedió.

Como siempre, es fácil culpar a los films más pequeños, aquellos que logran algunas entradas (desde 21 a 443 estando desde cero a cuatro semanas en cartel), pero que suelen usarse como excusa para recortes que no buscan la diversidad ni las posibilidades del cine u otros circuitos.

Pero más allá de que en el rango de 21 a 433 películas se hallan casi veinte títulos, lo que queda en claro es que la concentración atenta con las posibilidades de mayor público para película que buscan la variedad y que el costo de la entrada popular haya subido (el Espacio Incaa, por ejemplo, sufrió un aumento del 400% en agosto del pasado año).

Ahora queda ver si los films argentinos que se vienen pueden lograr que se mantenga la cuota de mercado del 14% que se logró en la totalidad del 2017. Pero hay que considerar que aquel fue el segundo mejor año para el cine argentino en tres décadas.



Juan Manuel Domínguez