ESPECTACULOS LIL BUCK


“El cisne es una metáfora de mi vida”

En la Gala de Ballet del Teatro Coliseo que culmina hoy, participa la estrella de streetdance. Sus experiencias con Yo-Yo Ma, Madonna y el Cirque du Soleil.

Apasionado. El artista asegura que la danza callejera refleja la forma en que las raíces culturales se ramifican desde el alma.
Apasionado. El artista asegura que la danza callejera refleja la forma en que las raíces culturales se ramifican desde el alma.
Foto:Gza. Pashkush / Lyle Cordova
Hoy se realiza la segunda y última función, en el Teatro Coliseo, de la VI Gala Internacional de Ballet de Buenos Aires organizada por el Grupo Ars. Entre otras figuras, participan miembros del grupo ilusionista Momix, del Royal Ballet de Londres y del Dutch National Ballet. Del Teatro Colón, están Gabriela Alberti y Alejandro Parente. En el menú de estas dos jornadas de danza clásica con matices contemporáneos, hay una verdadera excentricidad: Lil Buck. Este intérprete, cuya belleza negra lo convirtió en modelo de, entre otras marcas, Vogue, GAP y Rag & Bone (firma para la que filmó junto a Baryshnikov) improvisa sobre sus zapatillas deportivas, desde los 12 años en su natal Memphis, Tennessee. En 2011, se viralizó un video en el que baila –con su estilo callejero– El cisne, de Camille Saint-Saëns, tocado por Yo-Yo Ma [pieza que se ve en el Coliseo]. Desde entonces, la fama de este joven de 28 años no paró.

—El cisne, metáfora que recibió muchas interpretaciones, ¿qué significa para vos?
—Puede ser algo literal y también, una metáfora de mi vida: yo crecí sintiéndome como un cisne moribundo y luego, todo lo que me ha pasado en la vida... Estoy feliz de poder apreciar hoy la belleza... Cuando bailo, mi cabeza se levanta, mis ojos se abren, mi brazo comienza a moverse con la música. Tengo la sensación de ser ese cisne en ese lago, que está despertando pero todavía está muerto. Me levanto y danzo hacia el bosque, aprecio la vida, la gente, todo lo que me rodea. Presto atención a cómo me siento en el momento, para que resulte más natural, más orgánico.

—En streetdance, es fundamental la improvisación; en cambio, el ballet suele estar marcado por coreografías prefijadas. ¿Cómo combinás streetdance y ballet?
—Yo hago las dos cosas. Veo belleza en las coreografías prefijadas y también, en la improvisación. Muchos bailarines tienen temor a la improvisación porque no saben cómo se verán. Yo crecí haciendo, desde los 12 años, algo que llamamos jooking, un estilo que no se estudia sino que se aprende sintiendo en la calle. Llegué al ballet a los 16 años, a través de Katie Smythe, directora del New Ballet Ensemble, de Memphis. Yo hacía freestyle en la calle y empezamos a usar la sala del estudio de Ballet, para hacer coreografías con un grupo de hip hop. En lugar de pagar el alquiler de la sala, hicimos un trueque: nosotros enseñábamos hip hop. Un día me vio hacer jooking, yendo locamente en reversa sobre un pie, y vio mi potencial. Me becó para estudiar ballet por tres años, en los que aprendí a apreciar la música clásica. Dejé el ballet a los 19 años, cuando me mudé a California para mejorar mi carrera.

—¿Cómo es el vínculo entre el jooking y la comunidad de afroamericanos?
—En Tennessee predominan los afroamericanos por sobre los caucásicos. Pero no hay muchas oportunidades para bailarines que hacen jooking, una danza que surge de una música subterránea, que tiene unos treinta años de antigüedad. Estos ritmos, como el rap, son algo natural para los afroamericanos; se mueven desde el pecho, donde está alojada el alma. Cualquier cosa que pasó en el barrio, todo lo que atravesaste, hay que saber manejarlo para no volverte loco, y podés usarlo en la danza.

—¿Cómo describirías el racismo en los Estados Unidos hoy?
—El racismo es una cosa terrible, pero prefiero hablar de danza. El racismo todavía está dando vueltas.


Al lado de los grandes

Lil Buck repasa las experiencias en algunas de sus colaboraciones artísticas.
Con Madonna: “Con ella todavía bailo de vez en cuando. Ella es increíble. Cree en mí y en un montón de bailarines. Ella empezó bailando y ese gusto pervivió en ella siempre. Recuerda los nombres de todos sus bailarines, lo que muchos artistas no pueden hacer, y eso es importante para construir un vínculo”.

Con Cirque du Soleil: “Estuve con el Cirque du Soleil hace tres años, para el show Michael Jackson One, creado y dirigido por Jamie King, productor también de Madonna en Super Bowl. Fue increíble trabajar con el Cirque du Soleil, con la música de Michael”.
Con Yo-Yo Ma: “Es increíble estar con él, por lo que él representa en el mundo de la música clásica. Realmente se preocupa por los artistas, por el arte y la cultura. Se preocupa por acercar el arte a la juventud. Y cuando toca, es tan apasionado como apasionado soy yo cuando bailo”.

Analía Melgar