ESPECTACULOS MARCELO POZZI

El cocinero amante de ‘Relatos salvajes’

Fue uno de los personajes revelación del film de Damián Szifrón, quien lo eligió porque su imagen transmitía cierta nobleza. Actor con larga trayectoria en el off teatral. Es parte de la obra ¡Viva Italia!

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Foto:Enrique M. Abbate

Uno de los momentos memorables de Relatos salvajes, el boom del cine argentino –que convocó hasta el jueves 3.071.746 espectadores–, es la escena de la terraza en el capítulo de cierre Hasta que la muerte nos separe. Allí, Erica Rivas, ya en plena crisis de nervios provocados por los celos, tiene un encuentro fugaz pero intenso con uno de los cocineros de su fiesta de casamiento, interpertado por Marcelo Pozzi. Damián Szifrón pensó en él porque sabía de su larga trayectoria en el teatro off. Y finalmente la convocatoria terminó convirtiéndose para Pozzi en “un hermoso regalo”, como él mismo admite. “Lo estoy viviendo así, como un festejo por mis veinticinco años de trabajo como actor. Y hablo de regalo porque nunca busqué estar en la tele ni en el cine. Se dio así y punto”.

—¿Por qué decidiste dedicarte a la actuación?
—En la secundaria hacía algunas cosas para mis compañeros y me daba cuenta de que gustaban. Eso me producía adrenalina, emoción. Yo no sabía nada de teatro en esa época, me interesaba la locución. Pero a partir del éxito con mis compañeros decidí empezar a formarme como actor. Era uno del montón hasta quinto año, cuando empezaron a prestarme atención por estas pequeñas actuaciones que preparaba, que eran simples monólogos, algo que después no desarrollé demasiado. Pero descubrí que tenía una energía que hasta ahí desconocía.  

—Al margen de este papel en “Relatos salvajes”, ¿qué trabajo recordás con especial cariño, o como una bisagra en tu carrera?
—El de Criminal, la obra de Javier Daulte que dirigió Diego Kogan en el Payró en el 97. Pero la verdad es que siempre trabajé en cosas que me gustan. No tuve ni que elegir, porque me llamó gente como Daulte, Walter Jakob o ahora Szifrón. Yo disfruto mucho priorizar cosas: salir a caminar, escuchar música y leer, en lugar de estar trabajando doce horas por día. Soy soltero, no tengo hijos, así que disfruto del tiempo libre, tengo una gran independencia. Me gustaría mantenerme así. No quiero atarme a las cosas materiales porque después hay que sostenerlas.
Su actuación en Relatos salvajes es la cuarta que realiza en cine, después del cortometraje  Balada del primer amor (1997), La carrera del animal (2011) y Un sueño recurrente (corto de 2013).

—¿Cómo fue el trabajo con Szifrón?
—Muy linda experiencia, tanto en lo humano como en lo profesional. Me contó claramente qué había visto en mí para el personaje, me dijo que mi imagen transmitía cierta nobleza, cierta bondad. Después hicimos una breve  prueba de cámara y algunos ensayos. Sabe muy bien cómo estimular al actor, cómo pedirle las cosas, que es muy importante para que uno dé lo mejor. Y tiene muy claro lo que quiere. Eso es importante para un actor porque te da más libertad, te permite entregarte enteramente a lo emocional, que es la clave de este oficio. Cuando leí el guión del capítulo, me llamó la atención la capacidad para condensar en tan poco tiempo el desarrollo completo de un personaje como el que me tocó. Y también ayudó trabajar con Erica Rivas porque es una actriz de una enorme generosidad. Es mucho más fácil así...  

—¿Te imaginabas este éxito?
—Cuando pasó lo de Cannes me di cuenta de que podía funcionar muy bien. Está bueno que sea una película como Relatos salvajes, tan sólida, con tanto trabajo encima. Me parece que el público argentino quiere mucho a los actores de esta película, muchos son grandes figuras, muy talentosos, muy respetados. Y Damián también es muy querido. Era uno de los pocos directores de televisión de los que gente sabía el nombre. El éxito en Cannes fue un impulso porque los argentinos somos así, nos interesa mucho lo que se dice fuera del país.

 

“No tengo prejuicios contra la tv”

No sólo en Relatos salvajes se puede ver a  Marcelo Pozzi en acción. También es parte del elenco de ¡Viva Italia!, comedia teatral dirigida por Walter Jakob que tiene funciones los viernes a las 21 en El Excéntrico de la 18 (Lerma 420). Pozzi también fue parte del multitudinario reparto del Macbeth que Javier Daulte hizo en el Teatro San Martín. La televisión parece interesarle menos: “No pienso mucho en eso –explica–, tendría que verlo cuando me llegue una propuesta. Pero la televisión exige muchas horas… Me divertí mucho viendo Graduados”. Pozzi además actúa en La flor, el film que prepara Mariano Llinás : “Estoy en una historia de detectives ahí. Es muy placentero trabajar con Mariano y Agustín Mendilaharzu, su director de fotografía. Igual que Szifrón, Llinás tiene todo muy claro. Y estoy empezando a ensayar una obra con Paula Marull que me entusiasma un montón”.



Alejandro Lingenti