ESPECTACULOS EDUARDO BLANCO

El Duran Barba de ‘Entre caníbales’

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Foto:Cedoc Perfil
V olvió a la televisión argentina luego de dedicarse durante cuatro años a trabajar en series y rodar filmes en España. Su retorno fue, una vez más, obra de Juan José Campanella, su gran amigo desde la película Victoria 392 de 1984, y que lo convenció sólo con el entusiasmo en el camarín del Teatro Liceo previo a una función de Parque Lezama, comedia que dirige Campanella, para formar parte del ambicioso proyecto de Entre caníbales. “Cuando Juan me contó le dije que sí, y lejos por ser lo que es en el mundo como director, lo veo como un amigo que se mete en desafíos importantes, y que quiere contar conmigo en una nueva aventura”, afirma Blanco quien trabajó bajo las órdenes de Campanella en las películas El mismo amor, la misma lluvia, Luna de Avellaneda, El hijo de la novia, y en la serie Vientos de agua. “No me siento el actor fetiche de Campanella”, sostiene.
En Entre caníbales, Blanco es Eugenio “el Armenio” Simonian, abogado y ex periodista convertido en asistente político de Rafael Valmora (Furriel), y el encargado de la campaña presidencial. Una especie de Duran Barba de Mauricio Macri. “Yo sé que Duran Barba es un lugar donde la gente ubica a mi personaje. Es un juego que no tiene que ver con nombres y apellidos de Argentina”, confiesa el actor de 57 años aunque revela que para su personaje se dividió entre lo imaginario y lo real: “Los asesores pupulan por todos lados, y los hemos visto diciéndole cosas al oído al candidato. Sin dudas que hay anécdotas de la realidad, pero no representa a ningún político o partido. Sí, es maravilloso verlos en los debates, en los cortes se ven como un enjambre de abejas, y esa situacion es genial en el sentido que parece irreal. Hay algunos políticos que se nota que están repitiendo un guión”. Sobre si la ficción de Telefe representa a la política actual argentina, Blanco sostiene que “sin ninguna duda una parte que sí”, aunque agrega que “la ambición y el poder se adapta a cualquier país”.
En una escena el intendente Valmora (Furriel) le dice, palabras, más palabras menos, al personaje de Vicuña: “¿querés ver lo que es hacer política? ¿Querés ver el barro, la mugre, lo podrido?”. Toma una lista de las empresas que aportan poco dinero para la campaña, entra en cólera contra las empresas “afines” que hicieron dinero con su administración, y muestra cómo y dónde destinan el dinero de presupuestos millonarios por obras públicas. “La corrupción se puede definir de muchas maneras, la más común es el que roba dinero del Estado para un fin personal. El ciudadano que no cumple e intenta saltear las reglas también es corrupto. El cambio empieza por uno mismo, enseñándoles a nuestros hijos, si no, pasa lo que pasa: hay una Justicia mala, la gente quiere hacer Justicia por mano propia y no está bueno eso para convivir; cuando falta un Estado presente, con los tres poderes, y cuando no cumplen su función, se produce un descalabro y los políticos son parte de nuestra sociedad. Estoy cansado que en mi país se señala al otro sin mirarse, hay gente que acusa de corruptos a otro cuando está haciendo actos de corrupción”.

Gustavo Mendez