ESPECTACULOS JIM MORRIS

El objetivo de ser siempre revolucionario

El presidente de Pixar, quien visitó la Argentina la última semana, habla de su relación con Steve Jobs, John Lasseter y George Lucas. Adelanta las próximas apuestas del estudio.

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Foto:Disney

Jim Morris, dice Wikipedia, es un “film producer”. Seguro, pero como siempre Wikipedia se queda corta: la marca de Morris, actualmente presidente de Pixar Animation Studios (el estudio cuentacuentos que, dice Morris, “revolucionó Hollywood para siempre”) es enorme. El cine en la actualidad no sería lo que es sin Pixar, seguro, pero tampoco sin este hombre que trabajó junto a George Lucas, quiso ser impresionado por Steve Jobs y es alumno de Ed Catmull (dirá Morris: “Catmull inventó los juguetes con los que Lasseter en su Pixar contó las mejores historias de los últimos años.”).

Morris, de pasada por Buenos Aires, ha estado detrás de los efectos especiales de El abismo, Terminator 2 y Jurassic Park (“no te olvides de La muerte le sienta bien, nunca la cuentan y ayudó muchísimo a cambiar las cosas”): “cambiaron para siempre la forma del Hollywood actual, ya nada volvió a ser lo mismo una vez que los directores pudieron ver Jurassic Park. Pero lo divertido es que, en un primer momento, nuestro trabajo sería simplemente crear dinosaurios de fondo. Los principales iban a ser maquetas. Lo que pasó fue que estábamos haciendo una prueba, con un T-Rex hecho solamente de esqueletos, y justo la vio Steven Spielberg. Quedó con la boca abierta y dijo que esa es la forma en que íbamos a hacer la película, todo será así.”

—Has sido parte de muchos instantes, compañías y genios como Lucas o Jobs, ¿considerás que estuviste en lugares que revolucionaron el cine?
—Lo que es divertido es que hace poco estaba pensando que hace veinte años George Lucas y yo fuimos invitados por Steve Jobs y John Lasseter a ver esta película en la que habían estado trabajando. Y era, por supuesto, Toy Story. Me acuerdo de estar sentado ahí y pensar: “Guau, esto va a cambiar todo para siempre”.

—¿Qué te dijo Steve Jobs ese día?
—Que lo que estábamos por ver iba a cambiar la historia del cine. Apenas terminó la proyección no pude decir otra cosa que “grandioso”. George Lucas y yo no lo podíamos creer. Pixar recién empezaba y tenían una sala para ver películas con muebles viejos, había un sentimiento brutal pero cuidado en el aire, y me acuerdo que estábamos sentados en un sillón gastado, muy gastado. La sala de cine era precaria, amable, casera. Fue una de esas veces en que uno se sienta y siente que las cosas pueden cambiar para siempre.”
Morris habla de “una de esas veces” casi sin darse cuenta que él las ha vivido mil veces más que cualquier persona relacionada con el cine. El productor de Wall-E (aunque su Pixar “por perfecta” es Ratatouille y “por corazón” UP) sabe que ha estado con genios, como Jobs o Lucas, pero insiste en que “sin Catmull, mi mentor, los gráficos no existirían como los conocemos hoy.” Y sabe que, a pesar de que Toy Story es “la Casablanca de los filmes animados”, “la técnica era simple y primitiva, pero sabíamos que así serían contadas las películas de ahí en más. Jobs lo sabía. Lasseter también. Lo que Pixar estaba haciendo era una especie de espejo, o pariente muy cercano, de lo que ILM, una compañía de Lucasfilm, estaba haciendo en términos de efectos especiales.”

—Mencionaste un lado oscuro de esos efectos, a eso que cambió el cine y no es difícil de ver en los estrenos.
—El lado oscuro de esa revolución se da cuando se usa la tecnología para esconder personajes flojos y una mala historia. Pasa bastante, sí. Pero creeme, habiendo estado del otro lado, que nadie quiere que eso pase a propósito. Nadie quiere hacer una película mala intencionalmente. Son muy difíciles de hacer.

—Mala no, pero quizás sí grande. Y queda grande y hueca.
—Sí, eso pasa cuando prima el espectáculo, cuando supera al personaje y a la emoción. Mirá, es fácil, Pixar no es su tecnología: es el corazón que John Lasseter ha puesto en la narración. Es cómo planearon sus primeras películas y cómo funcionaron por relatos especiales y no por su tecnología. Todos dicen que lo importante es la historia. Pero pocas compañías realmente lo hacen efectivo. Nosotros con Un gran dinosaurio, una de nuestras próximas películas, cambiamos lo que estábamos haciendo. Pocas compañías hacen algo así: otras sacan la película y punto. No tienen la fuerza y el instinto para aceptar ese golpe, perder dinero, e intentar que la película sea lo suficientemente buena. Trabajo en una compañía que quiere hacer películas increíbles.

—Pero debe ser difícil considerando que las películas hoy tienen que ser enormes y facturar miles de millones sí o sí o son un fracaso.
—Es cierto. Es complicado. Se siente esa presión. Pero más que nada creemos que la presión en nosotros, a diferencias de otros estudios, es que tenemos que contar una buena historia. La gente realmente espera eso. Si facturás poco, en cinco años nadie se acuerda; si hiciste una película mala, se acuerda todo el mundo.

—¿Dirías que George Lucas es un genio?
—Lucas es increíble. Es un tipo muy centrado, que trata a todos de la misma manera, así seas un ejecutivo o el que tira cables. Lo vi hace unas semanas, por ejemplo, en el cumpleaños de uno de los hacedores de maquetas de Star Wars, donde George fue. Eso dice todo. George realmente ama a la gente con la que hizo sus películas. No era muy fanático de los ejecutivos de los estudios, ni todo lo que implicaba el marketing, pero sí de la gente que está involucrada en la producción.

 

Lo que viene

El estreno de Grandes héroes, el jueves, muestra por primera vez el cruce sincero, en el ADN y no en los papeles, de todas las potencias Disney: es el primer spin-off animado basado en otra de las compañías del Tío Walt, Marvel Comics, pero su potencia visual recuerda, por su corazón y por su potencia, al Pixar más sensato. Quizás la explicación, la más lógica, sea Jon Lasseter, el director creativo de Disney alguna vez papá de Pixar y todavía alma de ésa y todas las compañías Disney. Morris sostiene que “John es alguien que ha generado algo que nadie, ni Walt Disney, ha logrado en materia de cómo permite que la gente que lo rodea florezca. John ha dado y generado un lugar con muchos directores. John es un gran productor y director al mismo tiempo, un jefe de estudio y un mentor. Es único en la historia del cine. Creo que con el tiempo eso se hará muy notable”.

Pero el impacto de Lasseter ya puede verse en todo el calendario de Disney en 2015: la versión a lo Maléfica de Cenicienta, es decir, con actores de carne y hueso (19 de marzo) y obviamente en Avengers: Age of Ultron (la continuación de Los vengadores, el film estrella de Marvel Disney que se estrena aquí antes que en Estados Unidos, el 30 de abril). Un film de alguien que era de la escudería Lasseter es Tomorrowland, segunda película con actores de Brad Bird, responsable de Los increíbles y de Misión: Imposible: protocolo fantasma (Tom Cruise confiesa que amó tanto Los Increíbles que apenas terminó de verla llamó a Bird y le dijo que contara con él para lo que quisiese). Además de Intensa mente, la nueva Pixar, el 18 de junio, también llega Ant-Man el 16 de julio, la nueva de superhéroes de Marvel. Y el 3 de diciembre, para hacer un año con dos Pixar, será el turno de Un gran dinosaurio.



Juan Manuel Domínguez