ESPECTACULOS JULIO BOCCA

El Senado distingue con honor al artista argentino

El director del Ballet del Sodre recibió la mención Domingo F. Sarmiento, que le entregó la vicepresidenta Gabriela Michetti. Hoy se despide en el Coliseo con Hamlet ruso.

Bien. Aunque Julio Bocca es director del ballet uruguayo y aquí no lo convocaron, el Senado se ocupó de darle una mención de honor.
Bien. Aunque Julio Bocca es director del ballet uruguayo y aquí no lo convocaron, el Senado se ocupó de darle una mención de honor. Foto:prensa raquel flotta

Hay secuencias, coincidencias y divergencias significativas. En 2016, y por iniciativa de una senadora del Frente para la Victoria (María Ester Labado), Jorge “Cacho” Fontana había recibido la mención de honor Senador Domingo Faustino Sarmiento, la cual “constituye el reconocimiento del Honorable Senado de la Nación a personas físicas o jurídicas del quehacer cultural, deportivo, profesional y académico, por su obra emprendedora destinada a mejorar la calidad de vida de sus semejantes, de las instituciones y de sus comunidades”. Desde 2004, el galardón valoró el desempeño de figuras tan disímiles como Pedro Cahn, presidente de Fundación Huésped; la periodista Magdalena Ruiz Guiñazú; el Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, y hasta Martín Palermo y Diego Maradona. El 8 de mayo de este año, la distinción recayó en Julio Bocca, por propuesta de Marta Varela, senadora del PRO, quien justificó así la entrega: “Julio es un eximio bailarín que representa un ejemplo para la sociedad en su conjunto, por sus valores, constancia y determinación. Es un orgullo para nosotros, desde el Senado, entregarle este premio en honor a su esfuerzo y trayectoria”. La vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti, se expresó –en el contexto de un evento que reivindica a un bailarín y en tiempos de lucha de los colegas argentinos por lograr la prometida y nunca cumplida Ley Nacional de Danza– utilizando como sinónimos los conceptos de “danza” y “baile”. “Es muy valioso que una persona como Julio haya podido y querido aprovechar su don en esta vida, que es el baile, y que haya hecho de esta profesión su vida. Es un modelo para los jóvenes. Un hombre que está consagrado y que brilló en todos lados y podría estar tranquilo en su casa y elige seguir trabajando”.

En la entrevista publicada por Perfil el 25 de marzo pasado, el hoy director del Ballet Nacional Sodre, de Uruguay, radicado en Montevideo, respondió así a la pregunta sobre si había sido convocado para dirigir el Ballet del Teatro Colón: “Oficialmente, no; no como un llamado, sino como preguntando a ver si me interesaría. El Colón me tira porque es donde yo empecé y me gustaría que estuviera en ese nivel en que puede estar, pero estoy muy bien donde estoy y tengo ese apoyo que no sé si los directores del Colón tienen”. De allí que agregara, líneas más adelante: “¿Quién me dio la posibilidad de dirigir? Pepe Mujica.Un tupamaro”. Así pues, en el discurso que Bocca brindó el lunes pasado en el Salón Azul del Congreso Nacional luego de recibir la mención de honor enmarcada, dijo: “Es muy lindo poder disfrutar de un premio así en vida. Es una forma de agradecimiento a la gente que me apoyó y mostró su respeto y cariño. A la gente le digo: ‘Trabajen, traten de respetarse y cumplir sus sueños’. En un país tan rico y lindo como éste, se pueden hacer grandes cosas, y necesitamos que los jóvenes aprendan de los grandes, las cosas buenas y malas”. A buen entendedor.


Ballet Nacional Sodre en el Opera

Hoy se despide Julio Bocca del Ballet Nacional Sodre en el Teatro Opera. La compañía uruguaya realizó tres funciones de Hamlet ruso, coreografía de Boris Eifman, con música de Ludwig van Beethoven en la primera parte, y de Gustav Mahler, en la segunda. Se trata de la misma obra que el propio Bocca había estrenado en 2005, en el Luna Park, donde él mismo era el protagonista, el príncipe Pablo, junto al Eifman Ballet. Los movimientos, grandilocuentes, hiperdramáticos y con rotundos arranques y secas detenciones, construyen, a través de la mímica de la danza clásica, un argumento que recrea libremente la historia de Catalina la Grande, emperatriz de Rusia entre 1762 y 1796, y su relación con su hijo, el duque Pablo. En ese vínculo, los contemporáneos habían advertido similitudes con la tragedia de Shakespeare, a partir de lo cual Eifman basó su creación. En la configuración de un universo oscuro, donde el poder pervierte irremediablemente, aquí la figura central del mal es Catalina. En este caso, ella es encarnada por la bailarina que más destaca Bocca, al otorgarle los principales papeles, María Noel Riccetto, uruguaya a la que, en 2012, el argentino repatrió. Por la atractiva convocatoria de Bocca, Riccetto abandonó su plaza como solista en el American Ballet de Nueva York, lugar que le había permitido, entre otros logros, haber sido identificada para hacer los pasajes netamente de danza en la película Cisne negro, protagonizada por la actriz Mila Kunis.



Analía Melgar