ESPECTACULOS OSVALDO PIRO

“El talento no se hereda, el talento lo da Dios”

El famoso bandoneonista rinde homenaje a Aníbal Troilo. Critica el tango electrónico, elogia a Piazzolla y lamenta la grieta en la Argentina.

Maestro. Osvaldo Piro es de los grandes que ya no quedan. Orgulloso de su hija Ligia, cree que el país tiene un gran futuro musical.
Maestro. Osvaldo Piro es de los grandes que ya no quedan. Orgulloso de su hija Ligia, cree que el país tiene un gran futuro musical. Foto:prensa cck

El sábado 27 de mayo a las 20, Osvaldo Piro brindará un concierto en la Sala Sinfónica del Centro Cultural Kirchner (CCK). Si bien habrá transmisión en vivo por internet, nada reemplaza la experiencia de asistir al encuentro en el que se celebrarán los 80 años de vida del artista. Para ello, las entradas, gratuitas, están disponibles a través de www.cck.gob.ar. Mientras tanto, el gran músico, arreglador, compositor y director adelanta el programa: “Habrá temas míos y de Piazzolla y un bloque dedicado a Aníbal Troilo. Se cumplen ochenta años de su primera formación orquestal: cuando yo nací, él debutaba con su primera orquesta. Y como yo tengo uno de los bandoneones de él, vamos a aprovechar eso…”.

—¿Cómo es ese bandoneón? ¿Qué tiene de especial?

—No es que sea distinto a los demás, pero en ese bandoneón está toda la creación de él, es por donde anduvieron sus manos; están los duendes de él. El bandoneón se creó en Alemania, hizo pie en Buenos Aires a fines del siglo XIX y lo adoptó el argentino para el tango. Tocar este instrumento en particular, sí, genera una enorme responsabilidad.

—Usted ya tocó en 2015 en el CCK; ahora regresa al mismo lugar pero con un gobierno de otro signo político. ¿Cómo se siente?

—En diciembre de 2015, cuando recién se inauguró, yo dirigí una orquesta. Ahora vuelvo a la famosa ballena azul, un lugar de concierto maravilloso. Sobre los gobiernos, no es que sea apolítico, pero no milito en política y no me gusta establecer diferencias. Hay mucha grieta en los argentinos. Es muy doloroso. Trataremos algún día de manejarnos de otra manera. Es un sueño nada más.

—¿Qué opinión tiene del tango electrónico? ¿Le resulta renovador?

—El verdadero impulso renovador lo tuvo Astor Piazzolla en los años 55-60. La parte electrónica no tiene nada de renovadora, tiene una parte comercial que puede ser buen negocio, como es buen negocio la bailanta o el cuarteto. Vender mucha cantidad de discos no garantiza ni calidad, ni revolución, ni modernización ni aporte. La creatividad es otra cosa; es lo que perdura con los años.

—¿Qué lo motiva a componer nuevos tangos?

—Para la creación, no hay nada más motivador que los estados de ánimo: melancólicos, nostálgicos, de felicidad, de amor, de bullicio, de alegría, de reencuentro, de amistad. La creación realmente es muy misteriosa; es como cuando baja el ángel y le dictan a uno melodías especiales, que tal vez uno no las premeditó. Surgen espontáneamente y es un gran misterio explicarlas.

—El tango está asociado a Buenos Aires pero usted eligió vivir en Córdoba…

—Sí, incluso, el título del último CD es Misteriosa Buenos Aires. No puedo olvidar a Buenos Aires porque ahí nací, ahí me formé, ahí desarrollé mi carrera, pero en esta etapa elegí vivir alejado de Buenos Aires. Las grandes ciudades se han puesto muy difíciles en el mundo entero. Elegí vivir en La Falda, feliz con mi compañera, compartiendo una vida de tranquilidad. Trabajo quizás más que nunca, pero en otro rol, el de componer, ya no el de trabajar de noche. La parte creativa no se pierde nunca; la creatividad muere cuando uno desaparece de esta tierra.


Nuevas generaciones

Osvaldo Piro fue una suerte de ahijado artístico de Aníbal Troilo. El espíritu de Pichuco sigue dando frutos, no sólo a través de las manos de Osvaldo sino a través de una generación más, que mantiene su vínculo con la música.

—¿Cómo ve el éxito de su hija Ligia Piro, cantante?

—Estoy orgullosísimo. Nadie la obligó a seguir esa carrera, la eligió ella. El talento no se hereda, el talento lo da Dios. El talento que ella tiene no es obra ni de la madre ni del padre; tal vez es obra de Dios. Por eso tiene esa voz tan especial, esa forma de decir. Abarca muchos géneros: tango, jazz, bossa nova, folclore.

—¿Tiene proyectos con ella y/o con Susana Rinaldi?

—Sí, sí. [Con Susana] incluso hemos trabajado en el Colón. Está latente esa idea, no sé si se dará o no, depende de muchas cosas. Y [hacer algo los tres], claro que podríamos: si se da y lo proponen, puede ser, sí. También mi hijo Alfredo tiene una carrera profesional de cantante. Podríamos ser los cuatro.

—¿Qué artistas de las nuevas generaciones dedicadas al tango destacaría?

—El país tiene un gran futuro musical; sólo hay que esperarlos.



Analía Melgar