ESPECTACULOS AVIONES

"En Pixar miramos todas las de Miyazaki"

El director del film animado de Pixar que se estrena el próximo jueves habla de la fascinación que sienten por el animador japonés. Dice que cuando John Lasseter se hizo cargo de la compañía sacó a todos los ejecutivos de las decisiones.

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El miércoles, día clave ante posible paro.
El miércoles, día clave ante posible paro.

Aunque podría estar hastiado de explicar por qué no está de acuerdo con los puntos en común entre Aviones y Cars, el director Klay Hall pone sus mejores gestos. Reconoce algunas similitudes, pero las entiende como un punto de partida: es fuerte el orgullo que le da haber sido convocado para formar parte del mundo Cars, de la mano de John Lasseter.

Hall es un californiano típico. El pelo con reflejos rojizos, ojos azules, un pasado de corredor de motocross y sonrisa amplia. Lleva consigo dos dominaciones a los Emmy, el haber dirigido algunos capítulos de Los Simpsons, Family Dog y el largometraje Campanilla y el tesoro perdido en 2009. Ahora le llegó el momento de estrenar Aviones.

—¿Cómo arrancó todo?
—Todo arrancó aproximadamente a mediados de 2008. Siempre conversábamos con John (Lasseter) acerca de lo mucho que amábamos a los trenes, autos, aviones; de carreras, modelos, cuán veloces pueden ser, de máquinas en general… Es que tenemos un background común: mi papá fue piloto y el suyo también. Yo trabajaba en una idea general sobre trenes. Y un día, estaba en los estudios, me llama por teléfono y me dice “Yo sé que estás trabajando en lo de los trenes. ¿Qué tal si dejas eso un poco de lado y hacemos algo con aviones?” “Oh, John”, le respondí, “hay una sola cosa que amo más que los trenes: ¡los aviones!” Y los dos nos empezamos a reír. Entonces, de manera muy rápida, nos sentamos tres, cuatro horas por día para empezar a darle forma a la idea. Y enseguida apareció el personaje de Dusty que me fascina, es el tipo que nunca ha tenido oportunidad.
—¿Cómo lo construyeron?
—El personaje salió muy al principio, lo encontramos muy fácilmente. Dusty es un desvalido, aquel que cada día hace siempre lo mismo. Es un avión construido para un solo propósito: fumigar a baja altura. Luego va a demostrar que puede luchar contra eso: si tenés la confianza suficiente, podés.
—Hay algo ruidoso: para alcanzar sus sueños debe convertirse en otro, se le cambian las piezas. ¿Eso no puede ser leído como mensaje confuso?
—No pienso que eso sea así. Es cierto que a Dusty le cambian las piezas pero sigue siendo él mismo, el de siempre. Además, eso sucede ya casi en la recta final de la carrera. Esas piezas lo ayudan, pero no lo convierten en otra cosa.
—Son piezas ajenas a él, como las cirugías estéticas, hay una metamorfosis en su cuerpo para que pueda triunfar
—Dusty sabe muy bien quién es. Sus amigos también. No cambia. No lo veo así. Yo tengo una conexión personal con Dusty, con eso de intentarlo una y otra vez hasta que se da, e ir creciendo en el camino.
—Pero no has escrito el guión…
—Bueno, tenemos un gran guionista que lo escribe todo… Yo escribo mucho, como buen creador. Sé delinear los personajes, construirlos, pensar las situaciones pero de ahí a guionar hay una gran diferencia. Para eso están los guionistas. Además, me costaría mucho sentarme por mi cuenta a hacerlo.
—Como en la película, necesitás ayuda de otros para tu proyecto…
—¡Exacto! El mundo del cine de animación es el que más necesita de colaboradores, son cientos y cientos de personas para construir dos millones de fotogramas a lo largo de cuatro años y medio. Unas 450 personas trabajaron aquí.

Cambios. Estrenar Aviones en los cines no estaba en los planes originales: fue pensada, junto a otras remakes o sagas de viejos títulos, para salir directamente a la venta en dvd y blue ray. Por eso, la inversión fue chica: unos US$ 50 millones, lo que es muy poco tratándose de estos estudios. Pero John Lasseter, director creativo de Pixar y Walt Disney Studios (director de las Toy Story y, claro, las Cars), fue quien empujó el proyecto y no le pareció bien destinar esta película a un recupero sólo del merchandising. Claro que igual, todo estuvo listo desde temprano: avioncitos a control remoto (u$s 50), sin volar (u$s 25), remeras, buzos, cubrecamas, cd de la música y juegos para Nintendo y Wii.

—Todo comenzó en 2008, decís. Durante ese tiempo, has hecho otra cosa o sólo te dedicaste en exclusividad a esta película?
—Sólo a ésta. Cuando John Lasseter apareció, es decir cuando Disney compró Pixar, él implementó lo que llamamos “brain trust” y cambió el proceso de cómo hacer películas. Básicamente se trata de liberar, sacar a todos los ejecutivos de la mesa de trabajo y dejar allí sólo a los creativos (escritores, guionistas, dibujantes, directores) dentro de la habitación. Es decir, los cerebros reales de la creación, no aquellos que se ocupan del dinero. Ese fue un gran, gran cambio. Así que en los últimos años, Aviones ha sido el foco principal de mi vida, fue lo primordial. Debo darle las gracias a mi esposa por saber acompañarme… Me ha apoyado, sobre todo teniendo dos hijos adolescentes. Es que yo amo lo que hago y ella lo sabe muy bien.
—Disney/Pixar son las grandes compañías de cine de animación en los Estados Unidos. La competencia está del otro lado del océano, en Japón: Ghibli, de  Miyazaki…
—Oh, sí, amo sus películas.
—¿Cuál es la diferencia fundamental que encontrás entre estos estudios?
—Es una gran pregunta, intentaré dar mi mejor respuesta. Absolutamente amo los films de Miyazaki. Son muy inteligentes y presentan un increíble contexto. Son mágicos y hermosos. De hecho, cuando nosotros nos trabamos, cuando nos enfrentamos a algún problema, a alguna pared, ponemos una película de Miyazaki y ahhh… es como el mejor capuchino. En cuanto a las diferencias en el modo de trabajar entre su estudio y los nuestros, realmente no sé cómo ellos trabajan. Sólo sé cómo lo hacemos nosotros, con la influencia de Lasseter, siempre tratando de elevar nuestro juego dentro de nuestras posibilidades. Siempre apuntamos a la mejor calidad. Lasseter y Miyazaki son dos grandes líderes y hay un mutuo respeto entre ellos … ¡Realmente se adoran!


*Desde Los Angeles. Invitada por Disney.

 

Un fumigador que sueña con volar siempre mas alto

El próximo jueves se estrena en nuestro país Aviones, la última película de los estudios Disney. La historia se centra en la vida de Dusty, un avioncito fumigador anaranjado construido sólo para volar casi al ras de la tierra.

Pero lo que quiere es participar en una carrera internacional, de “alto vuelo” que pronto tendrá lugar. Claro que no puede, que no le da. Y como si esto fuera poco, a sus inadecuadas condiciones físicas se le suma algo más: le tiene pánico a la altura. El elegido para ponerle la voz fue Dane Cook, hoy uno de los comediantes más exitosos de stand up americano, luego de que declinase la propuesta Jon Cryer.

Entonces, Dusty se empeña en cumplir su sueño y así se desarrolla una clara historia de superación sin grandes vueltas. Lo primero que necesita es convencer a sus amigos para que lo ayuden: el quejoso avión Leadbottom (Cedric the Entertainer) y Dottie (la ama de casa desesperada Teri Hatcher), una carretilla elevadora quien le dirá siempre a todo que sí. Luego, conseguir que Skipper (Stacy Keach), un viejo y mítico corsario de la marina (las fuerzas defensivas nunca faltan), se digne a entrenarlo. El será un personaje misterioso, clave, aunque pocas son las escenas en que han decidido ponerlo junto al protagonista. Por otro lado, están los malos medio tontones que hacen trampa, la avioncita hermosa (Ishani, interpretada por la mega estrella hindú Priyanka Chopra) y el simpaticón Chupacabra (Carlos Alazraqui), con todos los mexicanismos encima.
Es decir, una serie de elementos absolutamente reconocibles, con momentos disfrutables sobre todo cuando van surcando los aires.

Aviones resulta para chicos pequeños. Y dentro de ese grupo, para los seguidores de Cars principalmente, ya que el universo de esta película –la primera con la que Pixar renunció a los adultos– está armado por un puñado de aviones y por miles de extras que son los autos. Es decir, la nueva película se ha desprendido de aquella otra sin abandonar aquel mundo y aprovechándose de él.



Saula Benavente