ESPECTACULOS JEAN-PIERRE NOHER

En San Pablo, con alma argentina

El actor aprovechó sus contratos con O Globo y se lanza como cantante. Orígenes franceses y preferencia por Cristina Fernández y Filmus.

Cambio. El actor lanzó un gran álbum a pura canción francesa.
Cambio. El actor lanzó un gran álbum a pura canción francesa. Foto:grassi

Jean-Pierre Noher está de estreno: es reciente abuelo de Antón –el hijo de Michel Noher y Celeste Cid– y se ha lanzado a la música. Su carrera de actor continúa, pero ahora suma la de cantante. Luego de períodos en Brasil, donde aprendió a hablar portugués y trabajó en telenovelas de la empresa O Globo, echó a andar su disco: Her o Noher –parodia de la celebérrima frase en Hamlet– no se consigue en disquerías sino en los shows que brinda en locales como Bebop (Moreno 364), donde estará el 18 de agosto. Mientras tanto, los catorce temas se escuchan en plataformas de Internet. Allí el repertorio mayormente en francés, integrado por clásicos como “Ne me quitte pas”, llevan arreglos con aires latinos y tangueros. En palabras de Noher: “hago, reversionada, la música popular francesa que me marcó en mi adolescencia, con autores como Jacques Brel. También, me animo a Los mareados con Adriana Varela, y una versión de Sampa, el famoso tema de Caetano Veloso, con Guillermito Fernández y guitarras a lo Gardel. Tengo invitados como Julia Zenko y una banda comandada por Silvio Marzolini, que es un enorme productor musical”.

—¿Esta etapa de cantante te da ganancia o el dinero viene de tu trabajo como actor en Brasil?

—El hecho de haber trabajado tanto afuera me dio la tranquilidad de poder producir de mi bolsillo. Es un canuto suficiente como para, además de pagar a la banda y de hacer el espectáculo, remodelar un poco mi casa, tener cierta tranquilidad.

—¿Cuáles fueron tus últimos y cuáles los próximos proyectos en Brasil?

—La última novela que hice, que terminamos en abril, fue Sol naciente, de Walther Negrao, el mismo autor con el que hice Flor del Caribe. Además, cada seis meses grabo presentaciones de un programa de cine latinoamericano, para un canal cultural de Brasil. Pero, más allá de eso, no tengo un proyecto concreto allá. Sí estoy con dos películas acá: el corto Vidas privadas, de Gustavo Postiglione, sobre un cuento de Fontanarrosa (se estrena el 27 de julio). Y estoy filmando Un sueño en París, una coproducción con Francia.

—Cuando pasás temporadas largas trabajando en Brasil, ¿dónde, cómo vivís? ¿Cómo la pasás?

—Siempre estoy en un departamento en el mismo edificio en Barra de Tijuca, primera fila al mar. Trabajar en Globo es como jugar en la NBA en basket; es la industria de la telenovela del mundo, donde se hacen novelas a nivel industrial, con rigurosidad y calidad; es una fábrica de sueños. Allá hago la vida que hace cualquier actor en una novela: horas y horas en un estudio, y cuando hay vía libre, disfrutar. Tengo muchos amigos por allá; me siento parte del medio artístico brasileño. Pero también extraño mucho trabajar en la Argentina. Tengo muchas ganas de estar acá, en mi país.

—¿Te gustan las telenovelas que hacés? ¿Te sentás a ver telenovelas?

—Mis gustos frente a un televisor no tienen nada que ver con lo que yo haga en mi trabajo. Además, últimamente prendo poco el televisor: me gusta mucho escuchar música. Me cuesta seguir una ficción. Veo series, fútbol, noticieros. Eso tiene que ver conmigo; no con las novelas.


De cara a las elecciones de agosto

Jean Pierre Noher, ciudadano francés, hace tres años también se naturalizó argentino. Recién ahora figura en el padrón.

Votará por primera vez en estas elecciones primarias que se desarrollarán, y entonces comparte sus preferencias ideológicas: “(Cuando Cristina Fernández terminó su mandato), fui a saludarla. Fue un lindo encuentro, un abrazo fraternal, con alguien a quien uno quiere y respeta. Nunca me sentí tan identificado con un gobierno como con el de Cristina. Me han calificado de actor K, pero nunca trabajé menos en la Argentina que en los 12 años de kirchnerismo, salvo algún bolo. Me han considerado actor K sólo por haberla apoyado; eso es una estigmatización muy violenta…”.

Por la violencia, Noher se refiere a las reacciones que se cruza en las redes sociales, ese caldo de cultivo para los que atacan aprovechando que pueden esconderse en el anonimato y desde allí insultar.

—Me di cuenta de que en Twitter hay puteadas de tránsito, no tienen la menor importancia, sobre todo cuando hay trolls; después ves quién te insulta, y es gente que no tiene ni seguidores.. Yo respeto todas las opiniones y me parece que las ideas hay que defenderlas en las elecciones. A mí me toca en Capital, así que lo voy a votar a Filmus. No va a ganar, pero es un clásico, tan genial; me encanta que se ponga la camiseta. Lo triste es que no aparezca un candidato que convenza a la gente en esta ciudad que es un poco conservadora.

–¿Y cómo ves las novedades de Brasil?

–Brasil está complicado; tiene sospechado a todo el arco político. A Lula lo vienen persiguiendo, sobre todo porque va primero en las encuestas. Todo es muy mediático. No hay que dejarse llevar por sólo lo que dicen los diarios. Hay que saber leer.



Analía Melgar