ESPECTACULOS FLORENCIA TORRENTE Y MICHEL NOHER

Hijos de famosos, al San Martín

Se incorporaron a Gigoló, en el teatro Regio, dependiente del complejo porteño.  Cómo desembocaron en el escenario clásico.

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Foto:Sergio Piemonte

La entrevista se realizó en un día muy especial: se probó abrir el techo del teatro Regio. Aplausos, fotos y mucha alegría por parte de actores y técnicos que sueñan con poder trabajar bajo el cielo. Inaugurado en 1929, fue diseñado para que los días de mucho calor –cuando no existía el aire acondicionado– los espectadores pudieran no sólo ver las estrellas durante la función, sino también disfrutar de una mejor temperatura. Desde el 12 de febrero, a ese escenario volvió el espectáculo Gigoló, de Enrique García Velloso, con versión y dirección de Susana Toscano. Su protagonista, Andrea Bonelli, tuvo el año pasado una fractura en plena función, por lo cual debieron suspender las representaciones. El elenco retorna con algunas incorporaciones nuevas como las de Michel Noher, Mario Alarcón, Florencia Torrente, Fabio Aste y César Bordón, con la continuación de Víctor Hugo Vieyra, María Ibarreta, Susana Varela, Matías Poloni y Lisandro Zárate Giménez.

—¿Que los decidió a aceptar esta propuesta?
TORRENTE: No tuve que pensarlo mucho. Tenía muchas ganas de volver al teatro. Estuve tres años con La casa de Bernarda Alba, ya descansé y quería trabajar. Además, ¿qué actor no quiere estar en el San Martín? Es muy prestigioso y es algo a lo que una siempre apunta.
NOHER: Es una obra que me venía buscando. Tuve que negarme antes porque estaba trabajando en Brasil. Ya me habían llamado para hacer Romeo y Julieta, con dirección de Virginia Lago, y tampoco había podido. Mi deseo es que el Complejo Teatral San Martín retome sus actividades.

—¿Pensaron en los inconvenientes de sumarse a un reestreno, con las críticas ya publicadas?
T: Creo que lo importante es que hayan pensado en mí. Es una puerta, que tiene que ver con el mundo de los teatros oficiales. Todo tiene su momento, si hay críticas bien, si no será otra vez. No pienso demasiado en eso, me alegra que la estructura del San Martín me tuviera presente.

—El texto de principios del siglo XX muestra la droga en ciertos ámbitos; ¿se lo imaginaban?
N: Muestra a una burguesía que necesita drogarse, tener sexo o buscar dinero, es un vacío existencial que busca ser llenado. No me extrañó el tema de la droga, recuerdo que Freud ya usaba cocaína.
T: Una piensa que las cosas antes no sucedían, pero siempre sucedieron, la diferencia es que ahora se puede hablar. Me gusta meterme en otros tiempos, para mí esta historia tiene muchos pros y ninguna contra.

—Es un verano muy cálido y con cortes de luz; ¿reflexiones?
T: Tengo amigas que hace semanas que están sin luz, por suerte no me pasó, pero lo sé. Tal vez venir al Regio los ayude a estar frescos durante un tiempo.

—¿Y la actualidad?
N: Es complicada. Obvio que como ciudadano argentino le deseo lo mejor a quien gobierne, pero veo algunas decisiones y no entiendo dónde van. Las únicas promesas de campaña que vi cumplidas son las que favorecen a los grupos más concentrados de poder económico. La urgencia parece estar en ellos y no en la gente.

 

Currículos y deseos

Imposible no asociarlos con sus padres. Ella, Florencia Torrente, es la hija de Araceli González y confiesa: “Ahora tengo dos hermanos, nació Vicente, por parte de mi padre, ya tiene un año y siete meses. Tomás va a ser actor, está estudiando en la escuela que fue de Alicia Zanca”.
Mientras, Michel recuerda que sólo pudo trabajar con su padre, Jean Pierre Noher, en una novela que grabó en Brasil (7 vidas): “Charlamos mucho sobre nuestros trabajos y nos ayudamos mutuamente”.
El cine nacional los tiene en distintas películas. Torrente estrenará Soldado argentino sólo conocido por Dios, del director y guionista santafesino Rodrigo Fernández Engler. “Es un largometraje –aclara– basado en hechos reales, que grabamos en distintas provincias que se asemejaban a la geografía de las Malvinas, desde Córdoba hasta Bahía Blanca. Interpreto a Ana, novia y hermana de combatientes. Es una época del país que no viví y es un camino distinto. A mitad de año haré otra obra de teatro, pero prefiero no contar”. Sin televisión a la vista, afirma: “No tengo propuestas. Me encantaría hacer algo, pero ahora ni tengo tiempo de ver nada. Tomo clases de guitarra, piano, canto y teatro. Sigo con el diseño de las carteras (Helicia), por ahora tenemos sólo un local y no es fácil ampliarse”.



Ana Seoane