ESPECTACULOS STUART MARTIN

La familia que supo inventar al mundo moderno

El actor de Medici: Masters of Florence asegura que los manejos espurios de los florentinos se mantienen en la política contemporánea.

Historia. La serie se rodó en los lugares donde se desarrollaron los hechos que se relatan. Ya está confirmada la segunda temporada, actualmente en preproducción.
Historia. La serie se rodó en los lugares donde se desarrollaron los hechos que se relatan. Ya está confirmada la segunda temporada, actualmente en preproducción. Foto:fox

Pocos nombres hicieron tanto en la historia de la humanidad por la política y el arte tal como se los concibe hoy en occidente como Medici. Si el Renacimiento italiano fue el big bang que generó la cultura que poseemos hoy en día, la familia florentina fue el motor que permitió que funcionaran genios como Da Vinci, Miguel Angel o Maquiavelo. Comprendió que el poder político se alimenta de circo, pero que también se puede hacer con el arte y el prestigio –esos mismos grandes ausentes de la política actual–. En ese sentido, es una muy buena nueva que Fox haya estrenado en su señal premium Medici: Masters of Florence, protagonizada por Dustin Hoffmann, acompañado por Stuart Martin, quien brindó una conferencia telefónica cedida a PERFIL por Fox.

—¿Sabías algo sobre los Medici antes de formar parte de la serie?

—No sabía nada de los Medici, lo que probablemente es un horror. Es algo que no nos enseñan en Gran Bretaña. Toda esa parte de la historia fue para mí algo extraordinario que se me fue revelando a medida que comencé a leer y a aprender cuando fui a Florencia y la Toscana, porque allí está en todas partes.

—¿Cómo ves ahora a los Medici?

—Son un poco como los Soprano. Son una especie de mafia, porque todo lo hacen por la familia, por el honor de la familia, por el legado y el nombre de la familia.

—¿Cómo se puede identificar el público con personajes que vivieron hace tantos años?

—Porque son iguales a nosotros. Tienen las mismas ansias de poder, los mismos sentimientos de pérdida o codicia o lujuria. Estas emociones son exactamente las mismas que ahora, y son las bases del amor y de todo. Esta gente era como nosotros, pero vivió en otro momento histórico. Cuando el personaje es histórico uno tiende a creer que debe haber pensado de una manera diferente a la nuestra, pero en muchos sentidos hay que darse cuenta del hecho de que ellos sentían de la misma manera que nosotros. Es verdad que la influencia religiosa era muy diferente: Dios era Dios y el poder que eso acarreaba. Pero en realidad ellos lo usaban para lograr tener ese poder. Es muy parecido a lo que pasa ahora. Los Medici lo demuestran en que Florencia era una democracia y ellos eran grandes políticos, en el sentido de que hacían creer a todo el mundo que era una democracia, pero, en realidad, hacían un montón de maniobras bajo cuerda para mantenerse en el poder. Al fin y al cabo, en realidad era una dictadura, que es algo que vemos en diferentes lugares del mundo.

—En tu opinión, ¿cuáles son las similitudes entre Lorenzo y los Medici del siglo XV y los poderosos de la actualidad?

—Creo que lo que decía antes, sobre que eran grandes políticos, y cuando los miro como políticos veo que eran extraordinarios, y creo que hoy en día se ven muchos buenos políticos. No me refiero a buenos desde el punto de vista moral sino que son buenos para las maniobras políticas y tienen la habilidad de decir una cosa y hacer que la gente y el público se sientan de cierta manera o hagan ciertas cosas, pero en realidad, bajo cuerda, están tres pasos adelante. Creo que todavía vemos mucho de eso. Todavía se nos ocultan muchas cosas y hay mucho que no nos dicen, y hay una gran manipulación para alcanzar fines propios.


Trabajar con Dustin Hoffmann

—¿Habías trabajado antes con Dustin Hoffman? ¿Cómo fue la experiencia?

—Nunca había trabajado con él. Era mi héroe cuando era chico, y también para mi familia. Yo crecí viendo sus películas con mi papá, cuando tuve edad para verlas. Tootsie o Kramer vs. Kramer son películas extraordinarias que vi desde que era chico. Cuando me enteré de que iba a estar en la serie me pareció increíble pensar que iba a tener escenas con él o que iba a conversar con él o cosas así. Es un hombre extraordinario. Es siempre cortés y amable y muy divertido. Fue un mes encantador que pasamos viajando por la Toscana y trabajando. Fue estupendo.

—¿Qué te parece que es lo que a la gente le gusta tanto de las series históricas?

—Creo que es todo. Están lo visual, el vestuario y los sets, el mundo que crean. Creo que aprendemos mucho sobre nosotros mismos a través de lo que sucedió en el pasado. Y creo que con la historia se puede tener un poco más de flexibilidad: se puede ser un poco más siniestro y más extravagante de lo que permite una obra ambientada en la época actual.

—Luego de haber formado parte de la familia Medici, en cierto sentido, ¿qué es lo que más admirás de ellos?

—Diría que su tenacidad, su afán por continuar persiguiendo lo que pensaban que era mejor para Florencia o lo que pensaban que era correcto según sus ideales. El hecho de que 400 o 500 años después todavía hablemos de ellos, o todavía los conozcamos, lo dice todo. No hay muchas familias que puedan resistir la prueba del tiempo y seguir tan arraigadas en un país. Así que yo diría que eso.