ESPECTACULOS JULIO CHAVEZ / BENJAMIN VICUÑA

"La Justicia es un sistema con fallas"

Interpretan a dos abogados en Farsantes, tira que pondrá todo tipo de  casos. En la ficción vivirán una historia de amor que mezclará lo sexual con la inteligencia y la admiración.

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El próximo miércoles a las 22.45 vuelve Julio Chávez a la pantalla de El Trece, pero esta vez abandona el formato de miniserie para enfrentar la tira diaria junto a Benjamín Vicuña, Facundo Arana, Griselda Siciliani y Alfredo Casero. El encuentro se inicia con una confesión. “A mis 18 años hice una tira –busca recordar Julio Chávez– creo que se llamaba Ser un hombre, pero sólo estuve diez capítulos, porque me echaron por mal actor. Entendí que tenían razón, no estaba capacitado para resolver los problemas que se me estaban planteando. Juré que iba a aprender un oficio, para poder volver a hacer esta experiencia, como corresponde”. Parece muy dispuesto a cumplir con su promesa de la mano de Farsantes, que irá de lunes a viernes con numeroso elenco. Y por primera vez en televisión entablará una relación amorosa con otro hombre, también abogado, que interpreta Benjamín Vicuña.

—¿No te dio miedo la vorágine de las grabaciones diarias?
CHAVEZ: Estoy desmitificando el tema. Primero iba a ser un unitario, pero Adrián Suar se acercó para consultarme si aceptaría pasarlo a diario. Esto sucedió en Mar del Plata, mientras yo estaba haciendo La cabra, en el teatro. Ya pasaron 38 años de aquella mala experiencia y ahora lejos de hacer hoy un formato “menor” siento que es “el” formato. Apuesto que la palabra “tira” no tiene por qué contener una experiencia predeterminada. De la misma manera el Teatro Colón, que es hermoso, no te da la seguridad de que te encuentres allí con algo artístico. Es verdad que son muchas horas, hay que estar atento y ocupado, más que un unitario. Vamos por el capítulo veintidós o veintitrés abiertos. Las escenas las hace uno, no la tira.
—El público recuerda tu composición física de “El puntero”: ¿aquí cómo será?
CH: Pablo Aldo Perotti, “El Gitano” tenía cierto perfil y temperamento, aunque puede haber muchas figuras, hay más variedad entre los abogados. Si vas a un bar en Tribunales te podés encontrar desde el que parece un puntero, el yuppy, el vendedor de ballenitas o un embajador de la ONU. Te cruzás con cada cara y con cada traje que va desde el modelo de los años 70 hasta el último de Europa. Creo que estamos en la etapa de gestación de cómo será cada uno de nuestros personajes. Hay una gran variedad de abogados por lo cual estamos protegidos, cualquiera puede serlo, no es como un fisicoculturista. Estamos autorizados para crearlo como le conviene a la ficción. Además, no es un documental sobre esta profesión, porque no hay uno específico.
—¿Y la bisexualidad de tu protagonista?
CH: Se va a ir definiendo a través de los libros y el tiempo. Es un trabajo grupal, pasará por los guionistas, los dos directores y los compañeros. No es un unitario, donde se puede seguir la línea de un personaje. Para mí hay que construir un móvil que sea fluctuante como para sostenerlo y que puedan entrar actos inesperados en cada capítulo. Es atractivo a esta altura de mi vida y de mi edad estar en un proyecto en el que soy el más grande de los cinco protagonistas.
—¿Es cierto que tu vocación se despertó al ver al espectáculo “La negra Esther”, emblema de teatro popular de tu país, Chile? ¿Tu paso por la universidad te ayudó a componer a este abogado?
VICUÑA: Sí la dirección de La negra Esther fue de Andrés Pérez, discípulo de Ariane Mnouchkine y definió mi vocación. A partir de verlo entré en la Universidad de Teatro en Santiago de Chile de la que guardo los mejores recuerdos de muchos de mis docentes, que me siguen ayudando a conectar con la pasión. Veo una relación entre aquellos profesores que tuve y este abogado, Guillermo Graziani, que encarna Julio (Chávez). La memoria emotiva me sirve para recordar la admiración que sentía, son gente que ama su profesión, aquí el derecho, la Justicia y la ley. En mí este encuentro con Guillermo abre las puertas de la admiración, del deseo y de la inteligencia, que va más allá de lo sexual. El planteo me parece muy contemporáneo, porque las nuevas generaciones abordan la vida desde el lugar de la emoción, más allá de los prejuicios y los lugares comunes. 
—¿Esta relación entre sus personajes se verá más adelante?
V: Ojalá que no. Es importante que se presente el conflicto porque ahí aparece la tensión, además hay una trama policial, está el amor y el humor. A mi protagonista desde el primer día que conoce a Guillermo le pasan cosas que no pasan sólo por lo sexual.
—Hoy se están debatiendo los cambios en el Consejo de la Magistratura, por lo cual el tema de la Justicia está en las primeras planas. ¿Se verá en el programa?
CH: ¡No! No lo percibo y si lo notara lo diría. En El puntero jamás se filtró ni un nombre, ni una situación en un año muy peligroso y electoral. Una de las grandes alegrías que mantengo desde que finalizó este unitario fue que pueden hacer muchas analogías, pero en sí mismo, no señala ninguna. Creo que con Farsantes va a suceder igual, no vamos a mostrar ninguna situación mediática que tenga que ver con lo que está sucediendo en este momento. Lo que no significa que el espacio, social, político o lo que quieras pueda leerse como se quiera.
V: Los personajes se van a definiendo de manera muy distinta ante la Justicia como paradigma. Por ejemplo, el que encarna Alfredo Casero es un inescrupuloso, un corrupto, el de Facundo Arana cree en la Justicia por su propia mano, el mío no cree en los jueces. Cada uno le dará un color distinto.
CH: En casi todos los programas sobre abogados tratan estos temas.
V: ¿No será que a pesar de los tiempos las críticas a la Justicia se mantienen?
CH: La ley es una, pero el problema de la Justicia es que es un sistema con fallas, por eso se construye la jurisprudencia, porque se mueve. Farsantes no va ser una ficción que sea capaz de soportar todos los temas que tienen que ver con la Justicia, aunque habrá casos penales, civiles, se verán divorcios, maltratos y otros.
V: Estarán los debates, con luces, con humor y amor, desde barras bravas, las parejas hasta la mujer golpeada. Será un centro donde converge toda la realidad.
—¿Por qué en Argentina somos todos fiscales? Es lo que sucede en el caso de la adolescente Angeles.
CH: A la sociedad siempre le gustó ser policía juzgadora y detectora de dónde está el mal.
V: El grave error lo tienen los medios, una cosa es lo que se dice en la calle y otra distinta lo que informan los medios. Da para un debate y una reflexión: hay que ser más responsable con lo que se publica o con lo que se trasmite en la radio o en la televisión. A veces hay más desesperación por salir primero, que se olvida y se deja de lado a las familias, diciendo atrocidades.
— ¿Qué esperan que aporte “Farsantes” a la gente?
CH: Hay derechos que una sociedad adquiere –como el casamiento igualitario que es un avance inimaginable– pero eso no resuelve los conflictos que cada ser humano tiene con su vida, con el amor y con la sexualidad. El derecho no evita el conflicto, ni significa dejar de tener problema. La homosexualidad como las elecciones sexuales son temas. Creo que es importante que una tira presente estos conflictos para planteárselos a los espectadores.
V: En Farsantes no hay una visión paternalista al respecto, todos tenemos problemas, porque la vida es un gran problema. La minoría homosexual es sólo una historia de amor más.

 

“También habrá amor y drama”

En el elenco de Farsantes también están Ingrid Pelicori, Julieta Zylberberg, Esteban Lamothe, Julieta Cardinali, Pilar Gamboa, Mario Pasik, Romina Ricci y dos hijos de actores: Chino Darín y Marcos Casero. Los guiones son de Mario Segade y Carolina Aguirre y en la dirección están Daniel Barone y Jorge Bechara.

Benjamín Vicuña prefiere no encasillar a su personaje, Pedro Beggio, pero acepta definirlo: “A sus treinta y cinco años vive una crisis vital que lo obliga a reflexionar. Creo que es discreto, ingenuo y está dispuesto a vivir el amor por primera vez. Enfrentará un nuevo orden en su vida, tendrá miedos y prejuicios”. Es Julio Chávez quien agrega: “Se construye con humor, sobre todo al tener en el elenco a actores como Edda Díaz y Alfredo Casero. También estará el amor y el drama. Hay elecciones, como la presencia encantadora y fresca de Griselda Siciliani”.

“En Farsantes aparecerán los problemas cercanos que se viven a diario en la Argentina y en el mundo. –Continúa Vicuña–. Se parece al teatro, el espectador complementa al espectáculo y con la televisión sucede un poco lo mismo”. “Creo que el espectador lo va a completar, le termina dando el sentido. –Finaliza Chávez–. Me pasó con El puntero, la gente me decía “es así” y todos sabemos que así no es, simplemente la ficción lo cuenta de una manera y los televidentes lo aceptan”.


Redacción de Perfil.com


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