ESPECTACULOS CLAIRE DANES


La próxima pesadilla imaginable

En una charla en el Lincoln Center, la actriz reveló la fórmula para diseñar la serie que suele adelantarse al accionar de los terroristas en la vida real. Confiesa que aún no terminó de ver la última temporada.

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Foto:Cedoc Perfil

El 13 de noviembre de 2015, una serie de atentados dejó más de 120 muertos en París. Al día siguiente, la actriz Clare Danes no tendría un día fácil: debía rodar justamente un frustrado ataque en una estación de trenes de Berlín, el último capítulo de la sexta y hasta ahora última temporada de Homeland, la serie de espías en la llamada guerra de Estados Unidos contra el terrorismo que se volvió un éxito gracias a la mujer que le pone el cuerpo a Carrie Mathison, la rubia bipolar agente-ex agente de la CIA. El dato: en agosto arranca el rodaje de los capítulos que se estrenarán en enero de 2017, y el guión irá, como siempre, bordeando la realidad, porque rozará las elecciones estadounidenses.
Junto a la productora ejecutiva Lesli Linka Glatter, Danes fue invitada el último 7 de junio a la Film Society en el Lincoln Center de Nueva York en la jornada de Una noche con la mujer de Homeland. Allí, dio detalles en una charla con James Wolcott, de la revista Vanity Fair, de cómo es filmar a esa protagonista a la que atraviesan mil emociones en cada episodio, en un entorno personal endeble y un contexto político marcado por el debate permanente de cuántas libertades ceder para perseguir terroristas. “La serie plantea que hay un punto en que tanto los que defienden las libertades como los que hablan de evitar más muertes, los dos tienen razón; y el problema es qué hacemos con ello”, dice Danes, que hace algunas temporadas mataba terroristas con un joystick y drones desde una oficina. “Ahora hasta mi hijo tiene un dron que le compré en Walmart”, se ríe.
“¿Cómo hace Homeland para anticiparse a fenómenos reales, como por ejemplo EI?”, planteó Wolcott tras mostrar una escena en la que el agente Peter Quinn (Rupert Friend) sugiere hace un par de años que podría aparecer un grupo como el que hoy castiga a Occidente. “Cada año, antes de hacer una temporada, los guionistas se entrevistan con mucha gente y tomamos así la temperatura de un cuadro muy claro de lo que se puede venir”, revela Danes. “El secreto es preguntar directamente ‘¿cuál es la peor próxima pesadilla que imaginan’ y trabajamos sobre eso”, cierra. “Fue muy duro filmar después de París, todo estaba muy cerca”, recuerda Danes que revela además que aquel día en la estación Hauptbahnhof no controlaban la mayor parte de lo que apareció en escena: “Todo era real, incluso muchos pasajeros en muchas tomas no sabían que estábamos filmando”.

Agente Carrie. De golpe Carrie, medicada, es una mujer centrada, sin sobresaltos. En cuestión de minutos, su cara empieza a cambiar, sus reacciones explotan, ríe, llora, golpea cosas, hasta que exhibe una mirada como de clarividencia, como que acaba de entender el funcionamiento de una red terrorista de miles de rostros cuyas  fotos desparramó en una habitación. ¿Cómo hace para construir ese personaje tan cambiante? “Cuando veo el guión, pienso que voy a pasarla muy bien. Hay que pensar que si yo no hubiera sido actriz, seguro hubiera sido psicóloga, de hecho mi mejor amiga lo es”, dice. “Esta profesión me permite tener un rol como para jugar con las emociones, aunque sé que hay costados oscuros, porque Carrie tiene mucha sangre en las manos, y en ese punto me cuesta hacerlo, y por eso también me gusta”, agrega. “La cara de Carrie siempre está como desnuda, yo soy una persona muy física y en ese punto es lindo hacer a alguien activo, y con muestras de autoridad”, completa. Pero también tiene momentos de dulzura y sensibilidad, como en el momento (atención: el que no vio el último capítulo que no siga leyendo) de la lectura de la carta de amor y despedida de Quinn, que ella lee en off mientras él muere. “Cuando la grabamos por primera vez lloramos mucho, porque es hermosa. Mi primera reacción fue  ‘¿quién la escribió?’, porque muestra un costado sensible de un hombre que hasta ese momento siempre había sido oscuro”. Se sabe, los espías no tienen sentimientos.

Lo que viene. Tras unas largas vacaciones (de Homeland, porque Danes estuvo actuando en Broadway) en agosto, en Nueva York misma, se comenzarán a rodar nuevos episodios de la temporada que se contagiará del debate electoral que atraviesa por estos días a los Estados Unidos (eligen presidente entre Donald Trump y Hillary Clinton en noviembre). El guión tendrá aires de actualidad y es también una apuesta: se centrará en los días previos a que por primera vez asuma una mujer en la Casa Blanca. “Tengo la sensación de que ella se va a llevar muy bien con Carrie”, tira Danes. Es lo único que adelantan, y como se estrenará en enero, si se confirman las encuestas que dan ganadora a la candidata demócrata, el arranque de la temporada coincidirá con el inicio de su presidencia. Para entonces, el plan de la actriz es ponerse al día con su propia serie. “Todavía no terminé de ver esta temporada”, se ríe. Es que en realidad se mantiene bastante al margen incluso de todas las repercusiones que se generan, y en especial también de lo que pasa en las redes sociales. “Hoy entré a Facebook por primera vez en mi vida, y fue para entrar a la página de mi mamá que es la que sí está muy al tanto de todo lo mío en las redes”, larga otra carcajada. “Queremos estimular  la discusión y que la gente se comprometa y hable, pero no participamos fuera del guión porque no podemos controlarla y está bien que así sea”, subraya.

*Desde Nueva York.



Jairo Straccia*