ESPECTACULOS MAR DEL PLATA 2014

La relevancia de un festival

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Foto:Cedoc Perfil

La importancia de un evento como el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata radica, primero, en el hecho de que todavía sea considerado uno de los pocos de categoría A por la Asociación Internacional de Festivales Internacionales. Eso implica que a esta edición número 29, y a todas, se les presta mucha atención y que se les tiene mucho respeto desde el extranjero. Y eso implica algo similar para con nuestro cine, que en buena medida hace a nuestro festival. Estamos haciendo lo posible para mantener esa condición, de ser ponderados y de ser consultados. Estamos  haciendo un trabajo que nos encanta, y el resultado de esta nueva edición ha sido óptimo.
La importancia de un festival, de cualquier festival, se podría explicar enumerando cómo permiten relaciones entre países, aquí 43, y cómo permiten abaratar costos y ver un cine que no es sencillo de ver fuera de un evento de estas características. Es algo vital para la vida cultural.  
Como cineasta y como presidente hoy del festival, hay una ansiedad que uno siempre tiene presente. Pero, contra lo que uno podría pensar, tiene que ver con no saber si puede ocurrir una desgracia natural que arruine todo. Hasta ahora nos venimos salvando de tsunamis, maremotos, terremotos y demás cosas. Yo los trato de contener y lo consigo. Pero las circunstancias de la vida, se sabe, son caprichosas y dicen que no hay mejor risa que la de Dios cuando alguien hace planes para el día siguiente. Ese es mi temor.
La importancia de hacer un festival con sesenta años de historia es grande. Yo viví el primero. Si bien es cierto que el del 54 abrió la condición de festival, que estuvo a cargo de Raúl Alejandro Apold por orden del general Perón, yo siempre digo que deben haberse suspendido todos los rodajes en Hollywood ese año porque estaban todas las estrellas acá, en Buenos Aires: Errol Flynn, Mary Pickford, Joan Fontaine, Ann Miller. Fue un espectáculo inolvidable. Era un placer caminar por la calle y cruzarme con esos rostros que sólo había visto en el cine. Después, como se sabe, hubo un relax hasta que Menem le pidió a Mahárbiz que se hiciera cargo de todo lo relacionado con el festival.
Sesenta años de festival y cien años del cine argentino me han enseñado que todos los cines del mundo se parecen en algo. Hoy, por ejemplo, en todos los cines hay una ausencia de guiones. Nos están faltando guiones. El realizador tiene que leer mucho más, tiene que leer clásicos. De ahí salen todos los temas, todas las informaciones que hacen a una anécdota, a un guión. Tenemos que leer mucho, estar al tanto de la actividad pública, saber qué ocurre y poder plasmarlo en la pantalla.
Actualmente se está haciendo una versión de La patota, un film mío de 1960, que estamos dando en el festival. También estamos haciendo un recordatorio de Daniel Tinayre, de Francisco José Lombardi, de Augusto Roa Bastos: yo respeto a las personas que nos abrieron un camino. Es fundamental.
El cine argentino hoy me entretiene, me preocupa, me altera, me enferma, me divierte. Es una suma de sentimientos que no se puede definir. Lo mismo sucede con el hecho de ser director de un festival de cine. Hoy Woody Allen te avisa que no viene, mañana, que viene con cinco acompañantes. Hay que inventar una palabra para definir lo que es ser director de un festival de cine. Es un trabajo que implica vivir la zozobra de la aventura informativa.
Como dice un tango, “hay vacíos difíciles de llenar”. Imposibles. Es difícil que yo, hermano mayor de Mirtha Legrand (con quien mantenemos una relación de enorme afecto), sea asistente a una mesa de Mirtha. A pesar de que una vez, en el 67, me llamó diez minutos antes, pidiéndome que me tomara un taxi. Me dijo que fuera, que no le había ido nadie. Y llegué y estaba lleno de gente. Me había mentido para que fuera.
En fin. Mi relación con el cine se podría definir gracias a un muchacho de Miramar que escribió un libro que, a pesar de ser sobre mí, es bueno. Se llama Estoy hecho de cine. Algo que dije hace mucho. Y sostengo hoy. En ese libro está todo sobre mí, excepto lo que no se debe saber.

*Presidente del Festival de Mar del Plata y director de cine argentino.



José Martínez Suárez