ESPECTACULOS ORIANA FAVARO


La soprano que se muere por el rock

La soprano argentina presenta De Materie en el Argentino de La Plata. Considera que el arte tiene que ser incómodo para el espectador, y que el estereotipo de la diva operística está pasado de moda.

Popular. Oriana Favaro se plantea abrirse al blues y al jazz.
Popular. Oriana Favaro se plantea abrirse al blues y al jazz.
Foto:néstor grassi
Hasta hoy se desarrollan las funciones de una extraña experiencia operística dentro del Teatro Argentino de La Plata, dependiente de la Secretaría de Cultura de la Provincia de Buenos Aires. De Materie, de Louis Andriessen, se autodenomina “concierto escénico”. En la ciudad de las diagonales, lleva la dirección musical de Peter Rundel y la dirección de escena de Heiner Goebbels, el mismo artista que hizo una ópera sin músicos, Stifters Dinge, en febrero pasado en el Teatro Colón. Sin embargo, la propuesta del holandés Andriessen sí requiere de intérpretes (orquesta y cantantes) en escena, además de un cruce multidisciplinario, que reúne a Minou Maguna, Andrés Denegri, Matías Sendón y Edgardo Mercado, para la coreografía, la proyección de videos y la iluminación.
Asimismo, este complejo espectáculo organizado en escenas sin continuidad argumental, creado en 1988 pero montado por primera vez en la Ruhrtriennale 2014 –festival en varias ciudades del noroeste de Alemania–, incluirá en la puesta en escena nacional a la joven soprano argentina Oriana Favaro, quien esto cuenta: “En el segundo movimiento, que es el que me toca cantar a mí, ponen en juego elementos místicos que están en el texto, que es muy poderoso. Hay misterio, penumbras, luces que iluminan desde el piso, movimientos leves… es algo muy metafísico”.
—¿El público está preparado como para ver algo así?
—Cualquier espectáculo siempre tiene que tratar de decir algo y evitar la comodidad de ofrecerle todo en bandeja al espectador, que es algo terrible. El arte no tiene que ser cómodo; tiene que, precisamente, generar ciertas incomodidades. No sé si la gente está preparada o no para este espectáculo, pero las propuestas que te corren del eje que estás acostumbrado a transitar siempre son productivas, gusten o no. Las artes escénicas tienen que ver con que vos salgas del teatro con preguntas, no con respuestas.
—¿Quiénes son tus referentes en el mundo de la ópera?
—Pese a que pueda parecer un cliché, creo que [María] Callas sigue siendo un referente, por su manera de encarar el trabajo desde lo escénico, desde los personajes, más allá de lo vocal. Por supuesto que es una gran cantante, pero el mayor valor que veo en ella es el tipo de compromiso escénico que tiene. También, dependiendo de lo que tengo que cantar, me gusta Renée Fleming, [Anna] Netrebko, [Dietrich Fischer] Dieskau, que fue un barítono. Pero, para ser honesta, la ópera no es lo que más escucho. Escucho mucho rock, blues, música electrónica, reggae. Ahora estoy escuchando mucho Sumo… no sé por qué volví a Sumo. También escucho Aerosmith, Pink Floyd, Led Zeppelin. Asimismo, me gusta REM, Nirvana, los Guns N’ Roses, AC/DC. Me gusta el rock.
—¿Cantarías música popular, algo fuera del repertorio lírico?
—Absolutamente. Aún no empecé con el rock, pero sí estoy ampliando un poco el campo de trabajo hacia el blues, el jazz, el soul. Estoy en algo que se está formando, y superentusiasmada también con la música electrónica. Me encanta buscar nuevos horizontes.

Una mamá que canta
Oriana Favaro repasa sus 36 años de vida personal y profesional: “La formación más grossa es la que recibí trabajando en el escenario, con directores y colegas. [Paralelamente] tengo una hija de 4 años, Emilia. Y yo siempre digo que soy una mamá que canta ópera. A mí me encanta mi trabajo, lo amo y lo disfruto muchísimo, pero trato de llevar e ir a buscar a mi hija al jardín, de prepararle la comida, de estar en casa haciendo cosas lindas con ella. Me dedico a mi profesión, pero no deja de ser un trabajo. En la ópera hay ciertos estereotipos de la diva, pero me parece que están un poco pasados de moda. Las personas son siempre más interesantes que las estrellas. Para mí, cantar ópera es un trabajo hermoso, pero en mi vida hay otras cosas más importantes que mi trabajo, del que reconozco que me ha permitido, por ejemplo, que mi hija haya conocido otros lugares, otras culturas, que esté en contacto con el arte. A los 2 años decía ‘Teatro Colón’, y ahora dice que quiere tener una banda de rock”.

Analía Melgar