ESPECTACULOS TERESA COSTANTINI Y MERCEDES FUNES

La Tita que desafió el qué dirán

Directora y protagonista del film que recrea la vida y obra de un emblema de Buenos Aires hablan sobre la búsqueda de su espíritu libertario, sus orígenes y el amor conflictivo con Luis Sandrini. Una mujer que abrió caminos en el mundo machista del tango.

Sueño. Para la directora Costantini fue realizar un deseo importante. Funes se juega muy fuerte.
Sueño. Para la directora Costantini fue realizar un deseo importante. Funes se juega muy fuerte. Foto:grassi

Yo le pedí a Tita: ‘Por favor, decime si es Mercedes…’. No sé si se parecía y no me importaba. De alguna manera, siento que Tita se metió mucho. Con el casting de Luis Sandrini también. Yo le hablo. Tita estuvo y está.” Quien invoca, y habla en pasado y presente de Tita Merello y sus decisiones, sea en el más acá o el más allá, es Teresa Costantini, la directora de Yo soy así, Tita de Buenos Aires, biopic de la leyenda del tango y el cine argentino, Tita Merello.  La “Mercedes” a la que se refiere, es la actriz Mercedes Funes, de ahora en más asociada a Tita por la forma en que representa a quien ella describe como “una forma intensa de belleza”. Costantini y Funes, juntas, hablaron con PERFIL sobre el recién estrenado film y la revalorización de un nombre que hace años estaba demasiado bañado en bronce y poco humanizado.

—¿Qué representa hoy una mujer que fue capaz de desafiar una época como lo hizo Tita Merello?

COSTANTINI: Es como un ancla. Uno pasa por muchos procesos, y vas descubriendo como trabajó tu inconsciente. Hay una especie de anclaje en ella, ya que hay una mirada de dos mujeres sobre otra mujer, y es vital para eso saber que Tita representa una guía.

FUNES: Tita tomó decisiones y todas fueron por ella. Como nos consideramos las mujeres hoy, así era Tita: no era una consecuencia de lo que el destino le dictó, no era una hojita al viento. Era coherente con su visión.

C: Esther me decía que ningún director varón hubiera mostrado a Tita y a Eva Perón teniendo una charla informal como lo hacemos nosotros. O, como me dijo Marcelo Piñeyro, mostrando ese amor entre Tita y Luis Sandrini, sin juzgarlo, viendo cómo era distinto. Somos mujeres que amamos al hombre, por eso nos gusta esa relación, su avanzada, su sacrificio y su salirse del molde.

—¿Por qué la decisión de contar hasta determinado momento y no más?

C:  Siempre decidí que no quería contar el final. No me parecía importante llegar a la vejez de ella. Sí me interesaban los orígenes. Y que una actriz, como Mercedes, pudiera llegar desde la juventud hasta unos 40 o 50 años. Me pareció que cerraba muy bien la película con la llegada de la Revolución Libertadora.

—¿Cómo trabajaron los vínculos de Tita con el poder? Ahí están Perón y Eva, por ejemplo.

C: Con mucha naturalidad…

F: La escena de Tita y Eva muestra a dos mujeres que se respetan y se quieren, primero, y que quieren salir un rato de esas formas, y quieren hablar como dos amigas. Por eso ahí son dos amigas, fuera de las pompas. No es casual ese tenor de conversación. O como aparece Gardel o Perón. Pero nos encanta mostrar a las mujeres.

C:  Eva podía estar o no estar. Así Perón o Hugo del Carril. Había que contar al peronismo pero no como se lo cuenta siempre. Había que contar que Perón amaba a los artistas. De alguna manera eso también a mí me seduce: el contar el poder y la intimidad, que nunca es lo mismo. Bajar al ícono. La película tuvo ese desafío desde el guión: hablemos de personas, no de otra cosa.

—¿Se animaron a pensar qué diría Tita de la película?

F: Sí…sí…yo creo que Tita estaría muy contenta con nuestra película. Mostrar la bella humanidad de esta artista es algo que ella hubiera festejado. Y estaría contenta, me animo a decirlo yo, por la belleza de la película y cómo eso muestra la belleza del mundo de Tita. Es su propia belleza.

C: Yo creo que está muy contenta. Yo creo mucho en eso. Cuando yo la vi a Mercedes por primera vez en un casting, me conmovió. Vi muchas actrices. Y dije es ella. Algo me pasó. Y me sigue pasando cuando veo el proceso.

—¿Puede existir otra Tita, con su ruptura, en nuestra Argentina?

F: Sí, porque necesitamos que venga gente que rompa con cosas. En todos los momentos eso se da y se necesita. Tita era necesaria. Ella mostró lo que muchas internamente tenían ganas de transitar: ser esa mujer que dice, que pelea, que se defiende, que es libre. Con miserias, mostrándolas, sin preocuparse por ello. Seguía siendo bellísima. Siempre su belleza se puso en un aparte.

C: La gente grande, que yo me reía y decía apurémonos que se nos mueren, me dijeron que los calentaba. Los recontracalentaba. Es otro tipo de belleza.

F: Si tenía que ser incorrecta, era libre. Y eso tiene un valor enorme.


Buscar a  Merello

—¿Qué creen que descubrieron de Tita que quizás no sabían, o no imaginaban que iba a aparecer en la película?

COSTANTINI: Hay dos convivencias. Una es con Tita y la otra es con Mercedes. Y para mí la más importante es con ella, con Mercedes. Porque tuvimos un desafío gigantesco, ambas, y creo que una de las cosas que más me conmueve es este duelo, este estar juntas tanto tiempo intentando sacar a Tita. Había que encontrar la esencia de Mercedes contando a Tita. Tengo la sensación de que eso está logrado. En el descubrir a Tita encuentro una mujer valiente, cariñosa con sus amigos, una mujer fiel a quienes quiere y que se elige a sí misma a pesar del dolor. 

FUNES: El desafío concreto. Prepararme para esta película, este guión, este personaje. Por otro lado, el enamoramiento más personal con Tita, que no existía antes. Sabía quién era. Pero la última Tita que tenemos es la del li-ving de Susana, de sus tangos, de “Muchacha, hacete el Papanicolau”. Traté de ir a esa Tita del comienzo como mujer y artista, de poco a mucho, sabiendo que era diferente.



Juan Manuel Domínguez