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Lanata puede dar malas noticias y entretener

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Foto:Prensa El Trece

No faltaron las constantes referencias al cigarrillo. Ahora, parece, consume uno electrónico. Mostró su funcionamiento y dijo que era “una porquería como morder un control remoto o ponerse de novio con una muñeca inflable”. Es que el cigarrillo fue siempre un signo distintivo de Jorge Lanata. Pero el de su programa Periodismo para todos es otro: el dibujo de una mano haciendo fuck you. Lo que vendría a ser, en criollo, un “metete el dedo en el culo”. Eso, ese símbolo, va a estar a un costado de la pantalla a lo largo de las dos horas que dura el programa.

El domingo pasado arrancó su tercera temporada y fue lo más visto de esa noche, con un promedio de 19,6 puntos de rating. Y eso que no tuvo ningún informe contundente, como los del año pasado que aún siguen enraizados entre nosotros. Por ejemplo, el desenmascaramiento de Fariña, a quien le dejó tirado por el suelo el disfraz de personaje de la farándula.

Después de cuatro meses, Lanata apareció con un traje marrón de bolsillos dispares, se plantó delante del telón rojo e hizo un resumen de lo que anduvo pasando: el paro nacional negado por el Gobierno, el ajuste descomunal de los servicios interpretado como un “te agarro los huevos con la puerta”, Kicillof y el FMI, el escuchado audio de los “90 físicos” de Fariña (dedicado a Luis Ventura), los linchamientos, Báez y los precios cuidados. Un monólogo de más de 40 minutos con salpicones de ese humor que no encuentra buenos remates. Por lo general, el uso de imitadores o muñecos en escena abre un espacio de mayor libertad para hacerlos decir cosas comprometidas o salvajadas. Pero aquí los textos más fuertes se los reserva el conductor dejando insatisfacción en los sketches humorísticos. Ni que hablar del numerito de Oggi Junco donde termina desvestido con un grueso corsé. (¿Eso qué fue?)

Corrido el telón rojo, se abrió paso al informe central: Narcotráfico. “¿Qué nos dejan los K? Entre otras cosas, el narcotráfico”. Con anclaje en la ciudad de Rosario, mostró el funcionamiento de la venta de drogas (búnkers = puestos callejeros), audios que comprometen a la policía, escuchas de la Banda de los Monos y fotos de algunos de ellos “felices, en sus días de libertad”. Lo que preparó como plato principal fue las entrevistas a dos supuestos sicarios. Uno con tarifa de 50 mil jactándose de ser silencioso y mantener un promedio de un trabajo cada dos meses. El otro, cotizado a 4 mil, que arrancó su profesión por venganza. Fue un tanto tedioso, con una sola declaración escalofriante: “¿Qué pasa si te agarran?”. “¿Con la ley nueva? Salgo en dos minutos”.

Lo cierto es que Jorge Lanata, aun en sus momentos flojos, tiene una gran capacidad de entretenimiento y puede hacer un programa de “malas noticias” de 110 minutos de duración casi casi él solo.



Saula Benavente