ESPECTACULOS LEONORA BALCARCE

“Las entradas son caras, podrían bajar”

La actriz debutó en el Paseo La Plaza con Dinner. Se esperanza con que bajen los precios para poder convocar a más público.

Sueños. Balcarce desea hacer una obra con sus amigos.
Sueños. Balcarce desea hacer una obra con sus amigos. Foto:cedoc

Leonora Balcarce define Dinner, la obra en la que es una de las protagonistas y que tiene lugar en la Sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza (de jueves a domingos) como “una obra clásica, pero donde disfruto mucho mucho la vuelta de tuerca que tiene”. En la comedia negra que dirige Valeria Ambrosio, Balcarce habla de “un momento en el que esperaba algo así”: la actriz que empezó en Montaña rusa, otra vuelta y que ha fascinado al cine argentino en filmes como Martín (Hache), La ciénaga o El amor (primera parte) y que ha devenido un nombre excepcional describe a su personaje como “una especie de Canosa, aunque espero que no se enoje, o de Roccasalvo hace veinte años”.

—¿Por qué “Dinner” para volver a la actuación?

—En realidad, hacía bastante que tenía ganas de hacer teatro. Ya hice tres obras pero muy off, chiquitas. No en el Paseo La Plaza. Tenía ganas de hacer teatro, de hecho estaba pensando algo con una amiga. Con mi hijo de año y medio, esto me da la posibilidad de no irme de casa sin dejar de actuar. La obra está contada en cuatro actos, y cada acto es un género distinto a la hora de la actuación: naturalismo, grotesco, el tercero podría ser misterio, y el cuarto es tragedia. Lo que más me divierte es la actuación de Willy Lemos, hago mucho esfuerzo para no salirme y reírme. Es Paige, la anfitriona de esta escena. Siempre salís en otro estado del teatro, y eso es bueno.

—¿Cuánto te agota el latiguillo “del rock a la maternidad”?

—Ay, es que siempre tienen que poner algo. También que salía un montón de noche y que ahora cambié. Me pusieron en ese lugar. Mucho no se puede hacer. Una vez en una revista me preguntaban por qué no salía tanto de noche, por el boliche. No sé si estuve tanto en el boliche: era la época de la vida de cualquiera en la que sale de noche. Nadie sabe la cantidad de veces que me quedé guardada. Me pusieron en ésa y es un título.

—¿Cómo te sentís como actriz considerando tus comienzos hasta esta obra?

—Por épocas. Ahora un poco más relajada, ya que no tengo el ojo tan puesto en mí. Son momentos. Me siento un poco satisfecha. Siento que he trabajado bastante, con un trabajo tan inconstante. Siempre he trabajado, haciendo cosas que me gustaban y, claro, esas épocas en las que ponés el cuerpo y tenés que trabajar en algo que no te cierra o no te satisface tanto. Ahora me encanta la obra. El teatro es difícil, y aprendés mucho. Es un entrenamiento groso, que te hace sentir vivo todo el tiempo. En el teatro no podés estar a medias tintas, tiene que estar todo ahí. Siempre salís en otros estados de las funciones. Por ahí en dos meses te digo “estoy frustrada”.

—¿Es un momento difícil para el teatro por el precio de las entradas?

—La verdad que sí. Todo el mundo habla de eso, ¿no? Pienso que las entradas son caras, quizás podrían bajar para que venga más gente. Que no sea algo tan exclusivo, que una salida al teatro no te genere un gasto tan grande. Hay teatros y teatros, claro. Estaría bueno que sea más popular, más barato. No sé de qué depende. Por suerte, ahora hay una movida de cien mil entradas a cien pesos.


El objetivo: comedias

—¿Extrañás la televisión?

—No sé si extraño. Está bueno trabajar, hay que trabajar. Es así. Me encantaría hacer algo buenísimo en la tele. Me gusta la comedia; si me das a elegir, prefiero hacer comedia que drama. Me divierte más eso. Hice mucho drama. Me divierte más la comedia.

—Actualmente estás en rodaje de Soy tu karma, ¿cómo fue esa experiencia?

—Es una película con Willy Toledo, Florencia Peña, Ana María Orozco, Boy Olmi, Luisa Kuliok y Liz Solari. Es una ópera prima. Termino en 15 días. Me gusta el cine, es un mundo que me gusta; desde aquella participación en Martín (Hache) me fui flasheando y pensé que quería hacer eso muchas veces. Todo lo que hay detrás me parece alucinante. Me gusta que sea muy sutil.

—Hablábamos de generar algo distinto, por las tuyas; ¿qué te gustaría generar?

—Una obra de teatro con amigos, que la gente vaya, que gire. Hice una obra en la que entré como reemplazo y terminé quedándome, Mar de Ajó. Una obra que es así de chiquita; eran tres hermanas y un hermano varón, aparece un secreto y todo se desenlaza. Me gustaría generar algo así.



Juan Manuel Domínguez