ESPECTACULOS

Lazos de sangre para vivir el espectáculo

Las tres mujeres se desempeñan tanto como autoras como actrices. Aseguran que la televisión de aire está jaqueada por internet y celebran que Señores papis rinda.

PERFIL COMPLETO

Foto:Aballay

Las tres, cada una con su estilo, fantasea con la idea de trabajar juntas, algo que, parece, cada vez se toman más en serio. “Un stand up, ¡pero vamos las tres arriba del escenario, eh!” advierte Eugenia (37 años), la menor, que ahora desafía a Cecilia, la hermana mayor (tiene 46) que nunca asomó su cara delante de las cámaras o arriba del escenario. “¡Ah no!, esa no era la idea original. Ustedes actúan y yo escribo, ya sabemos que así funciona bien” retruca. Mientras tanto, Marcela, la del medio (con 45), que ahora regresó a la actuación (se la ve en Señores papis) después de años de estar en los libretos y guiones, no puede dejar de reírse. “Dale, vamos las tres, la vas a romper. Después van a decir que sos la revelación, mejor que nosotras dos” la alienta. Las hermanas Guerty son un caso poco frecuente: las tres trabajan en el espectáculo, en la industria televisiva, y de sus cuatro hermanos varones, hay dos que también pertenecen a esa industria (Pacho es actor y director de fotografía, y Santiago es guionista). Eugenia es la cara más conocida: ahora es Natalia, la madre de Maia en Aliados y se quedó como miembro estable del elenco de Toc Toc, en Buenos Aires. Marcela ya coqueteó antes con la actuación; estuvo en novelas como Perla negra y, hace veinte años, cuando Montaña rusa era un furor teen, ella era una rubia veinteañera que le robó el amor a Nancy Dupláa. En 2013 se vio seducida nuevamente por las luces: está en el elenco de Parque Lezama bajo la dirección teatral de Juan José Campanella, y encarna a una ex esposa bastante intensa en Señores papis, donde inició el proyecto como guionista.

—¿Cómo están con “Señores papis”?
MARCELA: Muy positivo, todo el mundo está muy contento con la temática, esto de la nueva paternidad, y gustan mucho los personajes, que sea una comedia, pero que tenga momentos dramáticos. La respuesta de la audiencia es buenísima en este momento de la tele de aire que es tan difícil. Nos dimos cuenta de que lo miran muchos chicos. Porque lo ve la familia entera y, al haber muchos niños en el elenco, se enganchan.
—¿Empezaron a reconocerte en la calle, Marcela?
M: Sí, es tremendo. Me pasa que los hombres ya me hablan directamente como al personaje y me dicen “sos igual a mi ex”, ¡y se cagan de risa!
Cecilia y Marcela aseguran que las grabaciones de Señores papis evidencian una buena brecha en el tiempo entre lo que trabajan y lo que sale al aire, poco frecuente en la ficción televisiva. “Confiamos en la historia que tenemos para contar” dicen.
—¿Generalmente no se trabaja en base a la respuesta del público, a ver qué pasa en el aire?
CECILIA: Desde que existe el minuto a minuto se trabaja así, en función de lo que pasa al aire. En Pol-Ka se trabajaba con más distancia, me acuerdo, pero Graduados por ejemplo estaba a dos o tres días del aire. Vecinos en guerra también era así. En Malparida arrancamos con cuarenta capítulos de ventaja y el aire nos fue comiendo por no alejarnos tanto.
EUGENIA: Bueno, en Vidas robadas creo que estaban a horas del aire. Grababan una escena a la tarde que iba a salir esa misma noche.
—¿No es agotador trabajar así?
E: Sí, porque además el minuto a minuto empezó a ser como una especie de Gran hermano sobre el producto. Una escena rindió y al otro día quieren repetir la fórmula. Obviamente es lindo cuando el personaje cambia, pero cuando se trabaja con impunidad sobre eso ya no. A veces pensás que te olvidaste de leer una parte del libro por los cambios que te piden sobre el personaje.
C: Ahora se les pasó un poco esa locura que había antes. Hoy usan el minuto a minuto para bajar la ansiedad y no esperar a mañana con los números.
—¿Cuáles son las claves para que una tira sea exitosa?
C: Ese es el secreto que le encantaría conocer a los programadores. La verdad que no sabemos qué va a querer ver la gente este año. Creo que Graduados tuvo algo de ese costumbrismo que se había ido un poco de la tele y tenía que ver con Gasoleros, Campeones…
M: Hay un fenómeno que le está quitando audiencia a la tele de aire, y son las plataformas para ver programas por internet. Yo digo que la generación de los niños de hoy ya no mira tele, mira internet. Por eso es difícil la tele de aire hoy, y por eso nos pone contentos el éxito de Señores papis, porque mucha gente volvió al hábito de sentarse a ver la tira y seguir la historia todos los días.
E: Bueno, a Aliados le va bien en la tele, pero explotó en internet. Es lo más visto de la web en Venezuela, en Colombia, en Ucrania.
—¿Y en “Aliados” también trabajan con la repercusión del aire?
E: No, se grabó todo. Ya están grabados los dos años de hecho.
Está bueno porque hay repercusiones inesperadas. Joaquín, uno de los más chiquitos y que de hecho no canta, terminó siendo uno de los que más admiradoras tiene en muchos países. Y no esperaban que la rompiera así. Si hubiesen trabajado con el rebote del público, habrían cambiado el rumbo de su personaje.

 

Juntas en grandes éxitos

Aunque el juego es soñar con subirse las tres a un escenario, en algunas oportunidades han trabajado, más que juntas, en el mismo proyecto, en una misma ficción. Tal fue el caso de Padre Coraje, donde Marcela y Cecilia estaban detrás de la historia, en los guiones, y Eugenia era parte del elenco con el personaje de Teté, la entrañable telefonista que se enteraba de todos los dimes y diretes del pueblo. “Padre Coraje es una de las tiras que quedó en el recuerdo del público. Todavía hoy me encuentro con gente que se acuerda de escenas con lujo de detalles”, recuerda Cecilia. “¿Será porque la pasan en Volver?”, agrega en broma Marcela, quien opina que “era muy linda la historia, era de época, tenía mucho romanticismo, creo que por eso generó mucha empatía”. “Creo que desde Cosecharás tu siembra que no había una producción de época en la tele argentina”, agrega Cecilia.

También compartieron tira en Soy gitano, de la que recuerdan, muy risueñas, los imprevistos giros de la historia. “Era un delirio”, dicen las tres. “Se tomaban la lágrima de uno e iban al sueño del otro. El otro día nos acordábamos con Joaquín Furriel de que él tenía una maldición y pasaba por un espejo que se lo chupaba, y aparecía la cara de Navarro”, cuenta Marcela.

—Y, entre ustedes, ¿son de pedirse consejos de trabajo?
M: Nos pedimos más consejos tipo de amigas que profesionales. Por ahí, con Ceci, al escribir estábamos más tiempo juntas. Ahora yo estoy volviendo a la actuación…

Eugenia la interrumpe y le dice: “El otro día me hablaron en el canal de vos. Me dijeron que se te notaba el oficio, que tenías el tono del personaje desde el día uno. Pero no te puedo decir quién me lo contó.”



Leandro Ceruti