ESPECTACULOS JORGE HALPERIN

“Los que se quedaron van en horarios marginales”

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—¿Se hubiera quedado a trabajar en la Radio Nacional del gobierno de Macri si se lo llegaban a ofrecer?
—Desde luego que yo reclamo mi espacio de trabajo porque no hago mi tarea para un gobierno sino para los ciudadanos que escuchan la radio pública. Claro que me hubiera quedado, como lo hacen mis compañeros que permanecen en la radio, porque aman lo que hacen y no renuncian a sus convicciones. Imagino que no resultaría cómoda mi situación porque todos somos testigos de los prejuicios y el revanchismo que la nueva conducción de Lombardi y su equipo tienen frente a las voces críticas.
—Usted quedó fuera de la nueva programación, ¿cuál es su opinión de los que sí se quedaron?.
—Fui despedido. Respecto de quienes se quedaron, hacen lo que hubiera hecho yo si me daban la oportunidad de permanecer: hacer nuestro trabajo profesional y defender nuestras convicciones. Con eso llevamos a la radio pública a vivir su mejor momento de audiencia en décadas. Igual, como dije, me preocupan las incomodidades a las que los someten: que los usen para mostrar un falso pluralismo y que los hayan dejado en horarios marginales respecto de la programación central, además de la advertencia implícita que les hacen con nuestros despidos.
—¿Cuál es su postura ética en cuanto a los sueldos que se les pagan a periodistas con fondos públicos?
—¿Y cuál es mi postura ética respecto de los sueldos que se pagan a los maestros y a los empleados con fondos públicos? Somos trabajadores del área de servicios. A ningún Estado que quiere funcionar se le ocurre pagar miserablemente, a menos que quiera provocar un éxodo de trabajadores calificados. ¿Es demasiado lo que se paga a los periodistas en los medios públicos o es un salario de mercado, como debe ser? ¿Trabajar en un medio público es acaso una changa, se supone que es un trabajo menos calificado que se debe pagar peor? Pensar que hay un problema ético allí es parte del aberrante prejuicio popular sobre el empleo público. Y es lamentable que los medios, en lugar de corregir esos  prejuicios, se dediquen a propagarlos.

G.M.