ESPECTACULOS THELMA BIRAL

“Me da pena nuestra involución”

La actriz regresa al escenario, luego de un accidente que la inmovilizó. Lamenta la invasión de telenovelas brasileñas y turcas.

Amores. Su marido, el productor Oscar Pedemonti, falleció en 2004. Asegura que se recompuso del dolor.
Amores. Su marido, el productor Oscar Pedemonti, falleció en 2004. Asegura que se recompuso del dolor. Foto:Marcelo Aballay
Años de profesión, experiencia acumulada, iniciativa para concretar proyectos… todo esto tiene Thelma Biral. Y también, resiliencia. No sólo pudo recuperarse del accidente que sufrió en junio de 2016, sino que regresó al escenario adaptándole a su personaje un bastón que antes no tenía pero que le queda muy bien. Después de dar apenas cinco funciones de La herencia de Eszter en 2016, Biral tropezó un día en su casa: las fracturas en la pierna la obligaron a hacer reposo, pero en enero de 2017 volvió al Teatro La Comedia (Rodríguez Peña 1062) de jueves a domingo. La dolorosamente romántica pieza, sobre la novela homónima de Sándor Márai, es una versión de María de las Mercedes Hernando a partir de una idea de la propia actriz. El elenco, dirigido por Oscar Barney Finn, se completa con Víctor Laplace, Susana Lanteri, Luis Campos, Edgardo Moreira y María Viau.
—¿Cómo se siente en este regreso?
—Bien; el teatro es el lugar donde mejor me siento. Tuve un accidente doméstico: ¡no me caí de un quinto piso sino detrás de un cable de televisión! Me tuve que operar y esperar a que se unieran las cinco fracturas. Los actores y los técnicos se quedaron en banda. Mis compañeros y el teatro tuvieron un gesto maravilloso de esperarme sin saber la fecha concreta en que yo iba a regresar.
—Ha convivido con diversas generaciones de actores. ¿Cambió algo en la manera de encarar la profesión?
—Yo vengo de una escuela de arte dramático. La técnica del actor es siempre la misma: te la da la escuela, y después, el oficio, los maestros directores, los compañeros. Tengo una gran disciplina. Hay que hacer teatro con actores de teatro, porque tenemos más o menos las mismas intenciones. La inteligencia de los jóvenes es adaptarse al sistema de los actores de mucha trayectoria. Yo he hecho muchísima televisión y cine, pero la energía del teatro es diferente. En teatro, te levantás a la mañana pensando que tenés que hacer una función a la noche. En la televisión y en el cine tenés más ayuda; el teatro es más solitario
para el actor: se levanta el
telón y está uno solo.
—Tu marido, el productor Oscar Pedemonti, falleció en 2004. ¿Sentís soledad?
—Siento soledad en muchas cosas, y en otras no. Te vas acostumbrando un poco. Mi marido fue para mí un ancla, el ideólogo de todo lo nuestro, de nuestra vida. Cuando se fue, fue muy grave. Pero a veces puedo decir “qué bien que estoy sola”.
—Hay actores que señalan la falta de espacios de creación de ficción nacional. ¿Cómo ve este tema?
—Hubo mucha ficción en la televisión pública todas las semanas, y ahora hay dos o tres ficciones interesantes. Me da mucha pena tanta invasión de territorio, invasión de novelas turcas y brasileñas y programas extranjeros… Me da más pena por la involución nuestra que por la evolución de ellos. Deberíamos reaccionar. No sé de qué manera, pero alguien se debería ocupar. Lo que sí sé es que no podríamos invadir otro país con nuestras ficciones de la manera que nos invaden a nosotros, porque no nos dejarían. Están defendiendo lo de ellos y está muy bien.

Analía Melgar