ESPECTACULOS ‘VIKINGS’

Mucho más que un pueblo salvaje

Michael Hirst, guionista y creador de la serie, presenta la quinta temporada. Secretos de la ficción basada en el mítico pueblo navegante medieval del noroeste de Europa.

Poder. El autor adelanta que el eje de la temporada que comenzó ayer por Fox son las maleables alianzas políticas. Confiesa que ya escribió la mitad de la sexta tanda de episodios, que se estrenarán hacia el fin del próximo año.
Poder. El autor adelanta que el eje de la temporada que comenzó ayer por Fox son las maleables alianzas políticas. Confiesa que ya escribió la mitad de la sexta tanda de episodios, que se estrenarán hacia el fin del próximo año. Foto:fox

Con los capítulos 50 y 51, ayer se dio inicio a la quinta temporada de la serie Vikings, que se emite cada viernes a las 22 por Fox Premium Series y en el streaming en vivo de la app de Fox. Además de la intensidad de los personajes, el público acompaña la reconstrucción de la época –hacia los siglos VIII y IX d.C. en las frías regiones del noroeste de Europa– que bien sabe plantear el guionista, Michael Hirst. Autor también de The Tudors, ya recibió, en su trayectoria, un premio de la Academia por otro de sus trabajos de base histórica, Elizabeth. Ahora, los veinte episodios de la nueva entrega, que se completará en 2018, ya no cuentan con el inolvidable personaje de Ragnar Lothbrok (interpretado por Travis Fimmel), quien ya tuvo, en la pasada temporada, su épica muerte en un pozo infestado de serpientes venenosas. Pero hay muchos otros atractivos, que Hirst presenta.

—¿Cuál es el eje de la temporada 5?

—Hay un tema común: cómo las alianzas políticas se mueven constantemente, se hacen y se rompen, y cada quien sigue su propia agenda. Dentro de la línea narrativa, hay muchas historias; suceden muchas cosas en esta temporada, que es muy precisa en la cuestión de cómo la sociedad vikinga funcionaba realmente: no había países separados, no existían Noruega, Suecia, sino solamente pequeños reinos independientes, que luchaban entre sí todo el tiempo.

—¿Cuánto más cree que puede durar la serie?

—Acabo de terminar de escribir la mitad de la temporada 6, es decir, tengo que hacer otros diez episodios, al menos. La cuestión de cuánto podría durar la serie es un tema abierto. Con los que tenemos hasta ahora, hay episodios hasta 2019.

—¿Qué le atrajo de la idea de proyectar la serie hacia otros espacios, como Islandia?

—Siempre supe que llevaría la serie a diferentes mundos. Siempre supe que estaría, por ejemplo, en Francia, por la famosa batalla en la que los vikingos atacaron París. Si se trabaja en algo ubicado en la Edad Media, inevitablemente no hay tanto material como en la época de los Tudor. La serie resulta tan significativa para gente de todo el mundo porque la influencia vikinga llegó a muchas regiones. Teniendo en cuenta lo pequeño de estos pueblos, su impacto en el mundo es impresionante.

—¿Cuál es el mayor desafío que enfrenta en esta serie?

—El mayor desafío es conseguir que la producción refleje mi conocimiento histórico en la pantalla. La producción tiene que mostrar las cosas en su tamaño, porque no quisimos hacerlo con efectos visuales. Pero ¿cómo demostramos lo extenso del alcance de los vikingos? Es necesario filmar en diferentes lugares, como Islandia, y convencer al público de que esos lugares son reales.

—¿Cuáles son los momentos más dramáticos en la serie?

—Vikings trata sobre la vida y la muerte, por eso tenemos un montón de muertes significativas y momentos emotivos. Soy el único escritor de la serie, vivo con estos personajes durante años y quedo muy unido a ellos. Cuando tengo que matarlos, es muy tremendo para mí. Con Travis Fimmel dedicamos mucho tiempo a pensar la muerte de Ragnar Lothbrok; hablamos y discutimos mucho, aunque para mí el momento más emotivo fue en la temporada 1, cuando Ragnar está en la playa lamentando la muerte de su hija Gyda.

—¿Cómo fue filmar la última escena con Travis Fimmel?

—Me acuerdo de Travis suspendido en la jaula, en las montañas de Irlanda, bajo la lluvia y con viento, en invierno. Todos estábamos casi congelados y Travis, tomado de los barrotes de la jaula, gritaba: “¡Odio a Michael Hirst!”. Fue muy intenso.

—¿Cómo trabaja el equilibrio entre lo natural y lo sobrenatural en la serie?

—A mí no me gusta mucho la fantasía, pero los vikingos creían que los dioses estaban entre ellos y que eran presencias vivientes. Cuando mostramos a Odin en el campo de batalla del primer episodio, lo mostramos porque los vikingos creían en eso, en que Odin estaba ahí con ellos. Pero no insistí mucho en estas cuestiones porque el resultado tenía que ser real. En la temporada 5, cuando Floki va a Islandia y ve dioses, se ve eso porque es lo que él cree, porque cree que ha encontrado un mundo en el que los dioses viven. Mi sensación es que los vikingos percibían los paisajes como algo viviente; veían más signos que los que nosotros vemos.


Choque de culturas y civilizaciones

Michael Hirst sintetiza su visión sobre los vikingos y cree que la serie puede servir para despejar prejuicios: “Todo lo que sabemos sobre los vikingos es un cliché. La actitud hacia ellos fue establecida por sus enemigos del mundo occidental. Encima, los vikingos no escribieron nada ellos mismos, así que no tenemos datos personales de su cultura. Suelen ser vistos como unos hippies sucios que se dedicaban a robar. En esta serie, muestro, a través de Ragnar, que los vikingos se movían por la curiosidad y que tenían la tecnología necesaria, con sus embarcaciones y su “piedra del sol”, para ir a diferentes lugares. Aparte del gusto por la aventura y la curiosidad, su actitud hacia las mujeres era mucho más meditada y respetuosa que en las sociedades que los rodeaban, como Inglaterra, Francia o España. También eran un pueblo mucho más democrático que otros. Sin pretender enseñarle a cada espectador, quiero que la trama de Vikings desafíe nuestros prejuicios. Por otra parte, he tratado de mostrar qué era el paganismo y cuán real fue el choque entre el paganismo y el cristianismo. Los francos y los sajones eran muy conscientes de que estaban llevando adelante batallas entre diferentes ideas religiosas e ideologías monásticas –los vikingos eran los últimos paganos y la cristiandad era una idea mucho más intelectual–. Los cristianos tomaron prestado mucho de los paganos. Muchas de nuestras ceremonias, como las celebraciones de invierno y verano, están basadas en ceremonias paganas”. 

*Entrevista cedida por Fox.


Analía Melgar


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