ESPECTACULOS RICK ASTLEY

“No me arrepiento de retirarme”

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Foto:Cedoc

Hace un tiempo apareció una tendencia de broma online llamada Rickrolling, que consistía en linkear una charla hot, en un momento hot, al video del megahit de los 80 Never Gonna Give You Up, de Rick Astley (1966). El mismo Astley se ríe: “Me pareció tremendamente gracioso. ¿Si lo tomo como un insulto? No, para nada. Los 80 fueron una década especial de comicidad, de colores fuertes, de pop extravagante que extrañamente se hizo popular. Entonces, entiendo que a veces pueda leerse así. Pero había cosas buenas. Es como si agrediera el presente del pop: todas las décadas tiene cosas buenas, porque si incluso odiabas los colores brillantes en los 80, había otra cosa enfrente”.
 

Astley vino a la Argentina y hoy toca en el Gran Rex. Y asegura: “Claro que voy a tocar mis hits. Si nunca pisé Argentina, no voy a negar lo que fui”. El comentario de Astley parece algo cursi, pero tiene que ver con su retiro en pleno pico de popularidad: “Necesidad de retirarme: no quería que pensaran que era simplemente un cantante. Tenía miedo de volar, tenía miedo de las tensiones del medio, de la prensa. No quería más locuras y por eso me pasé a la vida anónima, en mi casa, criando a mi hija. Mi volver no es para juntar plata, es realmente volver a estar con mis fans y conmigo en un escenario junto a mi música”. Astley se caracteriza precisamente por eso: en su momento más alto (ocho hits en el top ten), decidió dar un paso al costado. Astley dice: “No es un odio al sistema, o a ciertas formas del sistema. Siempre se intenta volcarlo hacia ese rincón. Es una industria y uno sabe qué hacen las industrias. No hay industrias que cuiden a sus estrellas. Entonces no era eso, era simplemente yo, no querer más, no poder con esos días en la cima. Quería estar con mi familia, no quería perderme el crecimiento de mi hija”.

“El pop hoy sí se ha convertido en un cuerpo, creo, más extraño que en los 80, porque necesita ser todavía más colosal. Necesita ser grande y ser espectáculo. Creo, sí, en ese sentido que los 80 sabían cuidarse y ser auténticos. No es que hoy haya artistas menos auténticos sino que hay formas más barrocas de autenticidad”, agrega.

Hoy Astley sonríe frente a su nueva y relajada vida: “En mi interior, la música pudo acomodarse a mi vida y no yo a ella. Creo que eso les da otro tinte a mi música y su valor, al menos en mi cerebro, y eso muchas veces me alcanza. Creo que si hubiera recorrido otro camino, sería muy distinto”.



Juan Manuel Domínguez