ESPECTACULOS RODRIGO NOYA


“No me gusta la violencia”

El actor que se hizo famoso en Agrandadytos sale de gira con la obra teatral Separados... (Todos somos uno).

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Me da la posibilidad de hacer varios personajes y me sedujo el elenco. Me gusta compartir escenario con ellos”. Esta es una de las primeras respuestas de Rodrigo Noya (Agrandadytos y Hermanos y detectives) frente al espectáculo teatral Separados… (Todos somos uno) con libro y dirección de Martín Mariani. Sus compañeros de escenario son Esteban Prol, María Fernanda Callejón y Candela Vetrano, con quienes inició gira luego de hacer temporada en la avenida Corrientes.
“Mi representante es el mismo desde que arranqué en la profesión –confiesa Noya–, y hoy lo siento como un tío. Como mis padres no eran del ambiente se decidieron por él desde mis 6 años. Cuando no tengo trabajo, lo llamo para que me ayude a buscarlo. No me gusta quedarme parado, pero esta profesión es así: años sin nada y otros que te llaman de todos lados. Hay que saber esperar e invertir. Aprender a manejar tanto el éxito como el fracaso. Podés pegar con mucho rating o te bajan porque no lo ve nadie. Por eso es muy importante tener los pies sobre la tierra para sobrellevar ambos momentos y tener constancia. Hay que hacer lo que a uno le gusta, aunque a veces te veas forzado por dinero o u otros motivos”.

—¿Por qué te mudaste?
—Para mí Chascomús es mi lugar en el mundo, pero me di cuenta de que para poder trabajar debía venir a vivir a Buenos Aires.

—¿A quién admirás?
—Tuve la posibilidad de trabajar con Pepe Soriano en La laguna dorada, aprendí compartiendo el trabajo y me dejó muchas enseñanzas como persona. Verlo es un aprendizaje continuo, tanto arriba como debajo del escenario. Es mi referente con sus 86 años. Lo vi en el espectáculo que está haciendo –El padre– y me impactó mucho. Es una obra que te toca profundamente y te ayuda a entender. También Rodrigo de la Serna y Damián Szifrón fueron grandes compañeros.

—Cuando trabajaste en España, ¿pensaste en quedarte a vivir allí?
—No. Cuando me convocaron sabía que no corría riesgo, con el mismo personaje y un elenco igualmente bueno, como el argentino. Si te remontás atrás, a cinco o diez años, la televisión y el teatro eran otros. Lo que quiere ver la gente es muy cambiante.

—¿Seguís siendo un joven militante?
—Me interesa la realidad y creo que uno debe estar informado. No me gusta cuando alguien dice “no me interesa la política”. Creo que algo te tiene que importar, más allá de la postura que tengas. Hay que saber y leer para no hablar tonterías.

—Se habló mucho de una grieta…
—Es política. Cada uno tiene su idea y no podés cambiar al otro. En cierto punto es democrática, evidencia las diferencias, quizás hay que analizar cómo se da. No me gusta la violencia, pero comprendo las diferencias.

—¿Qué decide a un espectador?
—Es una gran incertidumbre. No hay fórmulas fijas, el mejor ejemplo es Toc Toc. El teatro es mágico e inexplicable. Hay actores que cortan entradas y otros menos, pero te encontrás con intérpretes muy conocidos que no convocan porque el espectáculo no interesó. Si es bueno el público va aunque la entrada sea cara.

—¿Pasarías a la conducción televisiva?
—A mí me cuesta mucho el vivo, soy muy tímido, necesito letra y ensayos. Sabés que te pueden encasillar, salvo que seas Ricardo Darín.



Ana Seoane