ESPECTACULOS SUSANA GIMENEZ

“Nunca aceptaría un cargo político”

Confesiones de la estrella número uno. Es "antizurda" pero  admira a Evita y al Che Guevara sus elogios a Mirtha por su actitud hacia el Gobierno. Su voto por el macrista Rodríguez Larreta: "Necesitamos un cambio", dice. Truco en La Ñata con Scioli y temor a la Cámpora.

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Foto:Cedoc Perfil

Estoy planeando un año sabático, no trabajar y viajar como Marco Polo por el mundo”, sueña Susana minutos después de bajar del escenario del Lola Membrives, donde protagoniza Piel de Judas y por la que fue nominada como mejor actriz protagónica de comedia en los ACE. Producida por Gustavo Yankelevich, la obra tiene seis nominaciones y lleva cien funciones primera en la taquilla con un total de 92 mil espectadores. Un éxito increíble. Llega y la espera Deolinda, que nos sirve agua mineral (hace tres meses que no toma vino), nada de quesitos y fiambre –se nota en su figura, “flaquita”–. Por su vida riquísima en todo sentido y por su obra en la industria del entretenimiento, la Giménez es, para muchos, un mito. “A los lugares románticos nunca viajé sola. Siempre tuve un hombre al lado. Ahora no, y estoy feliz y no lo quiero tener”, dice en su sillón del living de su mansión en Barrio Parque, donde, menos del ex presidente Néstor Kirchner y la actual presidenta Cristina, tiene fotos con Alfonsín, Menem y De la Rúa. “A Néstor Kirchner no lo vi nunca. Y a Cristina tampoco. Es que ellos no salían tanto a las galas. Por ahí no les importaba conocerme”. Revela que la producción de su programa invitó mil veces a Cristina pero nunca se hizo la entrevista; “quizás cuando deje de ser presidenta y si tengo mi programa, se da. Porque ahora no le podés preguntar cosas muy jorobadas ni ser agresiva, es la Presidenta. Y todos te dicen que es brava”.
Cuando le recuerdo que Mirtha los entrevistó en Santa Cruz y le pregunto si le gusta que sea tan crítica con el Gobierno, contesta “sí, muchas veces sí me gusta”.
—¿Y cuando dijo que Cristina era una actriz frustrada?
—Sí, bueno, quizás porque le gusta hablar mucho por televisión, supongo.
—¿Mirtha no hubiera querido ser política?
—No, no. Y si hubiera querido, ¿sabés cuántos la hubieran votado si se proponía? La admiro por eso, por su lucidez, es imponente.
Le tocó votar para jefe de gobierno en el Instituto Eccleston: “Me encantó la máquina para votar. Fue bárbaro. Voté a Larreta; necesitamos un cambio, algo distinto al kirchnerismo”, se anima.
Los hombres y el dinero. Por más que es fanática del iPad y la comunicación, nunca leyó lo que dice de ella Wikipedia, que, entre otras cosas, contabiliza 40 años de carrera, 26 de televisión, 11 obras de teatro, los premios Martín Fierro –incluidos el de oro y el de platino– como el de Revelación por Matrimonios y algo más en 1970, y aseguran que “su fortuna se calcula en US$ 200 millones en 2010”.
 Se ríe y responde: “¡Qué maravilla! Eso me gustaría, pero es un cálculo que hizo el que la escribió. Pero el culo me lo he roto. Nunca paré de trabajar”. Aún hoy sigue siendo un mito sexual para una generación que todavía sueña con ser “el novio de Susana Giménez”. “Es así, es así, la gente me dice cosas que me impresionan. Yo no tomo conciencia de eso porque si no, me transformaría en alguien que no quiero ser”, algo importante para una diva que conserva la humanidad y el corazón intacto.
—¿Por qué defendés a los hombres que estuvieron a tu lado?
—Porque los quiero. Y a los que no se portaron bien ni los nombro.
—Pero Monzón fue un hombre que mató a una mujer.
—Fue al reestrenar La Mary. Conté lo que era conmigo, cuando lo conocí. Cuando tuve el problema de violencia de género, una vez, lo dejé. El tema de Carlos era el alcohol. Zafé porque tengo cabeza, ahí dije “a este pibe lo tengo que dejar ya porque es una bomba de tiempo”. Era cantado.
—¿Y Norberto Draghi?
—Ese es un pobre infeliz, no lo quiero nombrar porque me hizo juicio y lo perdió.
De Ricardo Darín es íntima amiga, "lo fui a ver en la última hora de Escenas de la vida conyugal porque terminé antes, ¡qué cosa maravillosa! Erica Rivas es buenísima actriz. Y Ricardo es maravilloso”.
—Hoy, con todos los inventos nuevos, ¿qué pasaría si un hombre tomara Viagra con vos?
—No sé, nunca me pasó (risas). Por lo general si toma Viagra es porque es medio viejo, y yo con viejos no salgo.
—¿Y lo del Viagra femenino?
—Cuando lo dijeron estábamos todas, mis amigas y yo, “así”, me parecía que era bueno porque hay momentos en que no tenés ganas de nada, y por ahí eso ayudaba. Y resulta que dijeron en televisión que era mentira. Cuando escucho que fulana se la agranda, la otra se inyecta, me da lástima. Es patético.

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Teatro y televisión. La primera semana de agosto se irá a su casa de Miami a descansar. Confiesa que tenía miedo de volver al teatro tras 24 años de estar alejada, “sobre todo por no cumplir con las expectativas de la gente, ésa es la mayor presión”. Con Yankelevich pusieron la mejor escenografía, el vestuario, la elección de los actores y la dirección de Arturo Puig, que “hizo una puesta fantástica”. Si bien se sorprendió por la respuesta del público a Piel de Judas, sostiene que “el boca en boca fue muy importante porque la gente se ríe mucho. No se defrauda”.
—¿A Telefe no le va tan bien?
—Sí, ya sé que perdió junio, desgraciadamente, porque amo Telefe, es mi casa y ya va a ganar. El año pasado ganamos todo el año, de punta a punta, incluso estando Marcelo en El Trece.
—¿Qué sentís que pasó?
—Tuvieron mala leche. Oíme, lo de Campanella ¿qué te parece? Entre caníbales era la carta más importante. Todos estaban angustiados, no se esperaban eso. Yo la vi y me encantó cómo estaba hecha, Natalia, Benjamín, Joaquín Furriel…
—¿Por qué el público no apoyó?
—No entiendo por qué. Deben estar enganchados con la turca esa (Las mil y una noches), creo que se estrenó en verano, yo no estaba, y cuando volví todo el mundo decía “Onur, Onur”; a mí no me interesó para nada. ¿Qué símbolo sexual? A mí no me gusta nada.
—¿Vas a estar en 2016 en Telefe?
—Mi plan es no trabajar, pero si a los seis meses me aburro, por ahí hago una temporada corta.
Susana es fanática de la serie Seis hermanas; su vestuarista, Marcela, le baja los capítulos y es capaz de ver seis por noche. Dice que lo importante de una ficción es la historia. Y cuenta la vez que fue a ver a Al Pacino en  Nueva York en Ricardo III y la habían levantado. Recuerda también el fracaso que vivió con la obra Oro y paja en el teatro Odeón (que ya no está) con Claudio García Satur “en la época en que Satur iba con la policía y yo después del 'shock'”. Fue una cagada mortal. Había 50 personas adentro y tres mil afuera. Y yo venía de hacer el éxito Las mariposas son libres, con Bebán.
—Que fue uno de tus amores.
—Amores no, un touch, era un hombre espléndido, el más lindo de todos los de acá, era divino…
—¿Creés que te tendrá Netflix en una comedia como a Jane Fonda?
—¡Qué mala esa comedia! Grace & Frankie... Horrible, no me gustó. Era un cliché, que los maridos se hacen gays y se van. Nunca me gustó mucho Jane Fonda, pero está divina, ¡qué cuerpo!
—No hay una receta para la vejez.
—El otro día me encontré con Leonor Benedetto, que me dijo: “Envejecer es una mierda, pero envejecer sola es maravilloso”; me encantó.
De los argentinos que a su juicio han pasado al bronce nombra a “Evita, número uno; Gardel; Perón; el Che Guevara; Maradona; Messi, que es un genio; Tita Merello; Discépolo, que era el Julio Verne del tango…”
—¿Admirás al Che?
—Sí, aunque soy antizurda total. Era un idealista. Lo respeto porque hacía el bien.

El capítulo Born. Susana nunca habló de su sociedad para el 0600 en la que estaban Jorge “Corcho” Rodríguez, Rodolfo Galimberti y Jorge Born. Un par de meses atrás salió el libro Born, que escribió María O'Donnell, y que aún no leyó.
—Dice Born: “Galimberti y el Corcho Rodríguez me dijeron que Susana estaba de acuerdo en el 0600”.
—Y estaba de acuerdo. Aunque al principio yo no sabía que estaba Galimberti. Quien nos abrió la puerta fue el nombre de Jorge Born.
—Habla bien de vos Jorge Born.
—Sí, lo amo. Tuve el placer de haber ido a comer a su casa con Jorge (Rodríguez) porque es un amor de tipo, y su mujer, Inés, también. Me ha mandado tarjetas para Navidad, tiene una casa divina, es un tipo bárbaro, adorable. Las debe haber pasado negras (en el secuestro de Montoneros, nueve meses).
—Cuenta que Galimberti era una especie de Rambo.
— Sí, era un poco… Lo conocí a Galimberti, ¿cómo no lo voy a conocer si después me enteré de que era socio? Yo decía “Si éste es un asesino, montonero, no sé qué"... La verdad es que me parece muy inteligente, simpático, brillante, hablaba francés brutal, era amigo de todo el mundo, se casó con la hija de una amiga mía –Dolores Leal Lobo–, compañera de colegio en Punta del Este.
—Lo que resultó muy peculiar es lo que dice del ex presidente Menem: “Menem era inteligente, pero era un corrupto de padre y señor nuestro. Le gustaban demasiado la plata y las mujeres. Era insaciable. Yo le contaba de Jorge Antonio, que cuando murió no le quedó ni un mango porque era burrero…”
—Y es más o menos la realidad. Creo que no debe tener un mango Menem. Siempre está ahí, solito en su casa. Hablé con él el año pasado en lo del doctor Rizzo, que me atiende los huesos, y justo llamó él, que se atiende ahí.
—Pero dice que fue un corrupto el empresario que le puso dos ministros de Economía. ¿Qué hubiera pasado en Estados Unidos con esto?
—No sé qué pasaría. Primero hay que probarlo todo en Estados Unidos. Acá se dicen muchas cosas que no sé. Como esto, ¡qué sé yo!
—¿Cómo fue tu vínculo con los ex presidentes?
—Menem era seductor, adorable, entraba y sabía todo de tu entorno, contaba cuentos. Alfonsín era amoroso, serio, mucho más formal. Lo vi en varias oportunidades, en las galas, en las casas. Cuando tuvo el accidente de su nieta, lo llamé y me contestó el llamado para agradecerme.
—Sos amiga de Macri y de Scioli. ¿Sabés a quién vas a votar?
—Sí. Soy amiga de los dos, he ido a comer y a jugar al truco con Daniel siempre, también en La Ñata, pero me da un poco de temor esto de La Cámpora. Y a Mauricio lo conozco desde que tiene 20 años, es toda una vida. Gane quien gane, me importa la Argentina.
—¿Lo hubieras votado a Miguel del Sel en Santa Fe?
—Sí. Es un tipo honesto e iba a poner toda su honestidad al servicio de la provincia que ama con locura. Lo tuve muchos años como compañero en mi programa, de modo que lo conozco desde antes de que entrara en política.
—¿Qué pensás de que Cristina es la mujer más popular del país?
—Porque es la presidenta de la Nación.
—En las encuestas tiene el 50% de apoyo.
—No se puede ser tan necio de no reconocerle méritos, pero con lo de Nisman, con lo que está pasando en la Justicia… ¡qué sé yo! Mirá, es todo tan difícil.
—¿Nunca soñaste con ser presidenta?
—¡Las cosas que hemos pasado! Este bendito país sigue dando leche, los matan, les afanan y los dejan. Y sigue, sigue. Ser presidente es lo peor que te puede pasar en la vida. Es admirable que alguien quiera meterse en semejante quilombo, aparte todos envejecen. ¿Viste la foto de Obama apenas asumió y ahora? Está hecho mierda. Con el pelo blanco. Claro, por supuesto, es el número uno del mundo.
—¿Y si Macri te ofreciera ser la cónsul en Miami?
—No, no aceptaría nada político, la libertad no tiene precio.

Epílogo "Bailando". Si hay algo innegable es que Susana lleva una vida trabajando. Nunca paró. Publicidad, teatro, televisión, sin contar el exilio amenazada por la Triple A y todas las situaciones de la vida que ha tenido que sortear. En términos matemáticos, ha trabajado mucho más que disfrutado sus tiempos de ocio.
—¿Ves a Marcelo en "ShowMatch"?
—Lo pongo si baila alguien que me gusta; si es algo choto, no. La veo a Juanita, que me gusta, el otro día a Fede Bal, que me sorprendió.
—¿Conducirías un programa como ése?
—No, no me divierten esos programas. Y Marcelo tiene cosas muy buenas con las previas, cómo habla, es un divino, tiene un carisma increíble y planea muy bien todo. Porque cuando se pelean Solita y Moria es mentira, y Nacha también. Nacha lo cuenta en la peluquería de Miguelito, a Miguel. Eso de las peleas. Yo la quiero a Nacha, es una artista.
—¿Cómo te ven tus nietos?
—Lucía es más verborrágica, y además somos iguales en el carácter. Los amo con locura; Manuel está siempre con su novia, lo veo en el verano; Lucía viene todo el tiempo, y me encanta darle lo que quiero. Manuel no usa nada de lo que le traigo, anda siempre con una remera naranja, se afeita la cabeza... es horrible la estética de ahora. Y los tatuajes, ¡ay, por favor, los tatuajes! Lucía tiene un corazón y otro chiquito, nada en los brazos, es antiestético. Además, cuando sos grande se te hace un mapamundi, se cae todo.
—¿Sos feliz de ser Susana Giménez?
— Sí, muy feliz.

Producción:
Gustavo Martín Mendez
Agradecimiento a Dolores Mayol.



Marita Otero