ESPECTACULOS

Para el disfrute de los más exquisitos

PERFIL COMPLETO

Foto:Gza.Prensa furgang
El “masoquismo” se refiere a la obtención del placer al ser víctima de actos de crueldad o de dominio y etimológicamente el término remite al apellido del autor de Venus en piel, Leopold Von Sacher-Masoch. La palabra en cuestión es el punto de partida para establecer el código que se manejará durante la función y dejar en evidencia que en el marco del boom de la literatura erótica, el Sr. Grey (Cincuenta sombras de Grey) no lo es todo;  una obra escrita en 1870 se configura como la elite del género.
Vanda (Carla Peterson) es una actriz desconocida que se propone lograr el personaje protagónico de Venus en piel, la obra que escribe y dirige Tomás (Juan Minujín) inspirada en la novela erótica homónima del siglo XIX. Las audiciones terminaron, pero ella se presenta intempestivamente en la sala de ensayos y lo convence que le haga una prueba que poco a poco se convertirá en un juego de poder y sensualidad que irá envolviendo a los personajes hasta un lugar del que ninguno de los dos podrá ya salir. Interpretar a Vanda no es tarea sencilla para ninguna actriz; el personaje tiene numerosas caras y atraviesa un sinfín de estados emocionales y psíquicos, configurándose como un desafío actoral, pero sin duda, Carla Peterson pasa la prueba con éxito dejando cuerpo y alma en escena. Asimismo, Juan Minujín demuestra, una vez más, que puede ser millones de otros en uno solo y le creemos todos; la fuerza de su interpretación es tan cautivante como atractiva.
La dupla conformada permite que la unión entre el texto y la puesta en escena se transforme en una adaptación precisa. El vestuario cumple a la perfección su cometido y no sólo caracteriza a los personajes sino que también permite localizar dramatúrgicamente la acción de manera correcta. Por otro lado, la escenografía se encuentra cuidadosamente pensada permitiendo que el  sinesismo escénico se vea natural.
El encargado de que el engranaje funcione es Javier Daulte, un hombre que logró descifrar y entender el lenguaje del amor en la pieza teatral dejando al descubierto una obra provocativa, desafiante y sumamente reflexiva. No sólo es posible cuestionar los límites de las fantasías sino también el rol del hombre, el rol de la mujer, la sumisión, la pasión y por sobre todos los términos posibles de discutir, el del concepto del amor. Venus en piel es una obra sensual, misteriosa y peligrosa, una joya exquisita ubicada en la Sala Picasso para quienes disfrutan, valga la redundancia, del teatro exquisito. 

María Clara Silles