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Porteños, Shakespeare para todos y todas

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Foto:Gza. Duche Zarate

Desde Buenos Aires levantamos el telón de un año lleno de actividades y celebraciones shakespeareanas en todo el mundo. En abril, se cumplirán 450 años del aniversario del nacimiento de William Shakespeare y muchas ciudades serán las que se sumen a los festejos.
Es una alegría inmensa la que siento al ver cómo el festival ha puesto a Buenos Aires en el mapa shakespeareano mundial.
Para entender cómo se creó el festival nos tenemos que remontar al año 2002. En plena crisis económica, parte de mi familia decide emigrar e instalarse en España. Con mi familia dividida comencé un largo proceso de idas y venidas a Europa, viviendo en hermosas ciudades, estudiando en la Royal Shakespeare Company, tratando de ver en cuál de todas estas culturas podría yo formar mi nuevo hogar.
Finalmente llegué a la conclusión de que en lugar de buscar una ciudad ideal para vivir, lo que debía hacer era aportarle a Buenos Aires lo que a mi humilde criterio le faltaba para ser ideal, por lo menos para mi. Y así, en 2006, decidí instalarme definitivamente en esta amada ciudad y realizar mi primer proyecto que fue (y sigue siendo) el Festival Beckett.
Más tarde, en febrero de 2011 pude concretar un nuevo sueño, comenzar de manera artesanal esta aventura shakespeareana, en un hermoso y pequeño teatro independiente del Abasto. Desde allí, y con el apoyo de personalidades del arte como Duilio Marzio, Kive Staiff, Oscar Barney Finn, entre otros, el festival dio sus primeros pasos.
El éxito fue inmediato, las funciones desbordaban de gente y la prensa se hizo eco de lo que luego nos enteramos era el primer festival shakespeareano de Latinoamérica.
A los pocos meses, el Ministerio de Cultura de la Ciudad me propone co-producir el festival, haciéndolo con entrada libre y gratuita. Mi objetivo siempre fue compartir este festival con la mayor cantidad de vecinos posible, así que no dude en aceptar la propuesta.
El 2do festival fue más potente, con actividades diversas como la aldea medieval en Polo Circo, ópera en Parque Centenario, entre otras.  Esta vez, no fueron cientos sino miles las personas que disfrutaron de la obra de Shakespeare de manera gratuita.
El 3er festival, tuvo la novedad de la construcción del Teatro Shakespeare, una construcción que evoca a los teatros isabelinos. Este teatro móvil se emplazó en Costanera Sur y más tarde en Villa Luro. Las obras de Shakespeare se pudieron ver dentro de un dispositivo arquitectónico similar al que este autor usaba para estrenarlas. Los textos se resignificaron, lo soliloquios comenzaron a ser diálogos con el público. Las funciones se transformaron en una fiesta popular.
En esta 4ta edición, el festival toma nuevas fuerzas con el auspicio de la Embajada Británica y del British Council.
Este año, a las clásicas sedes del festival, le sumamos una nueva: Ciudad Oculta. Allí tendremos un programa anual especial de actividades teatrales.
El London Metropolitan Archives envió parte de la muestra que se exhibe en Londres y celebramos un convenio para ofrecer de manera gratuita programas educativos a distancia creados por The Shakespeare Brithplace Trust, la Royal Shakespeare Company y la Warwick University destinados a docentes de nivel inicial y primario.
Nos visitará Julian Bowsher, director del equipo de arqueólogos que trabajaron en las excavaciones de teatros míticos como “The Globe” y “The Rose” en Londres.
También tendremos una videoconferencia del Prof. Stanley Wells, una eminencia reconocida a nivel mundial, que hablará acerca de la verdadera autoría de los textos shakespeareanos.
A esto se le suman conferencias de prestigiosos académicos y el taller de actuación dirigido por un profesor del Globe Theatre.
Habrá proyecciones de la Royal Opera House en la Fundación Beethoven y un film de la RSC, actividades al aire libre como la Aldea Medieval, las bicicleteadas y las caminatas teatrales.
Creo que el festival es un excelente modelo de cómo mi iniciativa, la de un simple vecino del barrio de Saavedra, reconocida y alentada por el Ministerio de Cultura y muchos artistas y periodistas entusiastas, puede al cabo de algunos años, crecer y tomar una nueva dimensión. De cómo un proyecto puede tender puentes entre los vecinos y los artistas e instituciones internacionales, fomentar un espacio de encuentro, intercambio de ideas y experiencias. Deseo de todo corazón que esto pueda inspirar a otros vecinos a trabajar en proyectos que sumen alternativas a la oferta cultural de la ciudad y así, entre todos construir la mejor ciudad del mundo.

*Director del IV Festival Shakespeare Buenos Aires.



Patricio Orozco