ESPECTACULOS LOLITA FLORES

Recuerdos de su padre, un gitano catalán

Debutará en el ND Ateneo con La Plaza del Diamante, donde el Pescaílla paseaba. Hija de una dinastía de artistas, como su madre, Lola, y sus hermanos Antonio (fallecido) y Rosario, sus shows agotan entradas.

Casa. Lolita Flores, en su casa de Madrid. Viene a Buenos Aires al ND Ateneo, con varias funciones ya vendidas y gira por el país.
Casa. Lolita Flores, en su casa de Madrid. Viene a Buenos Aires al ND Ateneo, con varias funciones ya vendidas y gira por el país. Foto:lola barreda

Hace mucho calor en Madrid. La temperatura orilla los 40 grados. Lolita Flores llega un poco agobiada a un bar pegadito al Teatro La Latina, donde está programada desde abril Prefiero que seamos amigos, la obra que protagoniza con Luis Mottola, un actor argentino que, luego de ser parte de éxitos televisivos como Chiquititas, ¡Grande, pa! y Los simuladores, se afincó en España y viene desarrollando una interesante carrera allí.    

Antes de empezar la entrevista con PERFIL, Lolita se seca un poco la transpiración con una servilleta de papel, saluda a cada uno de los mozos del bar y pide un agua mineral “con limón, pero sin nada de hielo”. Es obvio que intenta cuidar la voz –esta misma noche tiene función–, pero de inmediato pide permiso para prender un cigarrillo y recibe el guiño cómplice de la gente del lugar.

“Estoy bastante congestionada porque con este calor todos los lugares tienen el aire acondicionado al máximo y los cambios de temperatura, cuando sales a la calle, son muy violentos”, explica. ¿Y el cigarrillo? “Obviamente sé que no me hace bien, pero no soy una fumadora empedernida. En realidad, soy muy nerviosa y necesito tener el cigarro en la mano. Apenas le doy unas caladas”, se justifica.

A juzgar por el estado de su voz –profunda, potente, tan singular como para que más de un parroquiano la identifique al escucharla y se acerque a saludarla–, el tabaco no ha sido todavía un problema decisivo para esta mujer de 59 años que ha grabado desde mediados de los 70 hasta hoy dos docenas de discos, muchos de ellos realmente exitosos (Abrázame, de 1976, o Lola, Lolita, Lola, de 2001, por citar dos casos).   

Parte del popular “clan Flores”, una familia de artistas muy famosos en España (sus padres, Lola Flores y Antonio González, “el Pescaílla”; sus hermanos, Antonio y Rosario; su tía Carmen Flores), Lolita llegará muy pronto a la Argentina para presentar La Plaza del Diamante, un unipersonal basado en la celebrada novela homónima, que publicó en 1962 la escritora catalana Mercé Rodoreda. El nudo de esa obra que trae a Buenos Aires (el 8 , 9, 12, y 14 de julio en el ND Ateneo) y con tres funciones en Mendoza (30 de junio, 1º y 2 de julio en el Teatro Independencia) es la huella imborrable que dejó la Guerra Civil Española.

“Mi personaje –Natalia, la Colometa– es una mujer que ha pasado por una serie de vicisitudes muy complicadas –cuenta Lolita–. Desde el hambre hasta la muerte de muchos familiares queridos. Ella es una mujer chapada a la antigua, educada para casarse y tener hijos. Para formar una familia y decirle siempre que sí a su marido. Pero de repente se encuentra sola y no sabe muy bien cómo seguir. El texto es maravilloso, y la puesta en escena, muy sobria. Estoy sola, sentada en una banqueta, y apenas me muevo, algo que costó bastante porque soy una persona muy pero muy inquieta (risas)”.

Best-seller traducido a más de cuarenta idiomas, La Plaza del Diamante también fue llevada el cine en 1982 por el director Francesc Betriu. La protagonista del film fue Silvia Munt, otra actriz muy reconocida en España. Sin embargo, Lolita prefirió partir de cero para asumir el papel en la obra. “Deliberadamente, no he investigado nada para componer este personaje –revela la experimentada actriz–. No quise ver la película ni la serie que emitió TVE ni nada relacionado con la Colometa que hayan interpretado otras grandes actrices, como Ana Belén o Jessica Lange. Me he tomado este trabajo sobre todo como un sentido homenaje a mi padre, ese gitano catalán que solía pasearse muy seguido por la Plaza del Diamante”.


“Me siento feliz”

Casada en 1983 con el argentino Guillermo Furiase, Lolita Flores tiene dos hijos, Elena (actriz) y Guillermo (músico). La artista conduce Tu cara me suena y entre sus amigos están Fito, Valeria Lynch, Su Giménez, Mirtha Legrand, Moria Casán, Marcelo Tinelli y los Pimpinela. Cuando se le pregunta por artistas a los que admira, dice Serrat, Sting, Alejandro Sanz y a sus hermanos Rosario y Antonio, este último fallecido en el 95, con sólo 33 años, por sobredosis de drogas. “Más de una vez me sentí culpable por la muerte de Antonio –confiesa Lolita–. Pensaba que podría haber hecho más por él. Pero tenía a mis hijos, mi casa, problemas con mi ex marido (el actor Pablo Durán, con quien terminó mal) y la tremenda pena de la muerte de mi madre. Todo eso provocó que yo también cayera en un pozo y tapara el dolor con drogas y alcohol. Hoy me siento feliz”.

*Desde Madrid en viaje personal.



Alejandro Lingenti