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Reflexiones sobre Kermesse Shakespeare

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Complejo Teatral. Jorge Telerman, a cargo del homenaje a Shakespeare. Juan Gil Navarro actúa en la carpa Alfredo Alcón. Romeo y Julieta y Ricardo III.
Complejo Teatral. Jorge Telerman, a cargo del homenaje a Shakespeare. Juan Gil Navarro actúa en la carpa Alfredo Alcón. Romeo y Julieta y Ricardo III. Foto:Gza. prensa teatro San Martin
Homenajear a Shakespeare, cuando se cumplen los 400 años de su muerte, es una idea que venimos abrigando desde que asumí la dirección del Complejo Teatral de Buenos Aires. Pero queríamos también que esa celebración tomara en cuenta como punto de partida no solamente los textos de quien sigue siendo, pasados los siglos, el autor de teatro más importante de la humanidad; nos propusimos desde que empezamos a soñar con este evento que fuera, fundamentalmente, un homenaje al talento artístico argentino que interpretó, criticó, reinventó y volvió a pensar la obra del autor.

Para nosotros, celebrar la obra de Shakespeare es, en gran medida, revisitar los elencos, los técnicos, los directores, los artistas de las muchas disciplinas que forman el teatro, que nos honraron con sus versiones mostrándonos, con generosidad y sabiduría, al gran autor del teatro moderno, al bardo por antonomasia, al poeta de la sensualidad, de la tragedia del amor y del poder, de la comedia de los errores y su verdad.

Por eso, si bien era una responsabilidad revisitar toda la obra de Shakespeare desde el teatro que más versiones del Bardo ha puesto en escena en la historia de nuestro país, era también una gran alegría, un goce profundo el de poder atravesar las palabras más ingeniosas que se han dicho en el teatro junto a los artistas argentinos y de todo el mundo que las han pronunciado en las salas del Teatro General San Martín. Cada una de las más de treinta versiones que se han puesto en escena en el San Martín van a reaparecer en el espíritu de estos nuevos artistas que, por primera vez en la historia argentina, van a descubrir para nosotros un Shakespeare total.

Durante cuatro intensísimas jornadas, entonces, del 25 al 28 de noviembre en Av. Figueroa Alcorta y Av. Dorrego vamos a tener la oportunidad de ver toda la producción del autor: desde las obras más populares hasta las más secretas, que quedaron escondidas en una oscura esquina de su creación; desde las tragedias de Hamlet y Romeo y Julieta, hasta la sorpresa y las oscuridades de sus sonetos o las risotadas de sus comedias de confusiones y juegos amorosos. Veremos sus obras en teatro, en cine, en recitados, en títeres, en charlas de intelectuales, en lecturas y en juegos. Todas las formas de representación posibles fueron convocadas.

Porque si hay algo en la obra de Shakespeare es que todos podemos encontrarnos en ella; todos hemos sufrido y nos hemos exaltado en nuestro amor adolescente como Romeo y Julieta; todos podemos llegar a oír la voz de nuestro padre que nos habla en la noche como un espectro; todos sentimos el dolor de no ser reconocidos como querríamos, tal como le pasa a Ricardo III.

Los personajes de Shakespeare atraviesan nuestra vida, nuestras ilusiones, nuestros sueños y nuestras pesadillas. Y nos dan la posibilidad mágica, propia del teatro, de pensarnos gracias a esa vida dentro de nuestra vida, que es el teatro. Más allá de las clases, de las edades, de los géneros o de las religiones. Shakespeare es la voz de lo humano que hay en nosotros.

Desde el Complejo Teatral, entonces, quisimos rescatar ese espíritu de hecho artístico popular y festivo que hay en el interior del teatro de Shakespeare. Sobre todo para salir del malentendido que hace de las grandes figuras del arte seres intocables… La kermesse renacentista quiere volver sobre esa idea de una fiesta que expresa nuestra cultura y la alimenta de nuevas ideas, de nuevas sensaciones, de nuevas relaciones humanas. Mediante la kermesse queríamos rescatar a ese Shakesare que es, además de escritor, un “hombre de teatro”, un saltimbanqui, un armador de una producción teatral, con sus riesgos y sus exaltaciones.

Para los 400 años del nacimiento de William Shakespeare, Borges reflexionó sobre su obra y escribió que los leves anacronismos que pueblan su obra son deliberados y están allí para que comprendamos que “el hecho estético es momentáneo y no está en las letras de un libro sino en el comercio del libro con el lector o del espectador con la escena.” Llevados por esa lectura de Borges, convocamos a los vecinos de la Ciudad a que se acerquen a celebrar, con sus artistas, una obra que es para todas las edades, para todos los tiempos, para todos los estados de ánimo, para la reflexión severa y la distracción gozosa; para darnos el lugar de reflexionar y pensar sobre nuestra vida y nuestro destino.

*Director general del Complejo Teatral Buenos Aires.

Jorge Telerman