ESPECTACULOS MARTIN PIROYANSKY


“Siempre me mantuve a un costado”

Actor desde los doce años, Martín Piroyansky es una feliz excepción: puede ser coprotagonista de Lali Espósito en Permitidos así como epicentro de varias e interesantes series web.

Sincero. Martín Piroyansky, actor y director, sostiene que le resultaría agotador grabar una tira tantas horas diarias.
Sincero. Martín Piroyansky, actor y director, sostiene que le resultaría agotador grabar una tira tantas horas diarias.
Foto:Sergio Piemonte
Martín Piroyansky tiene 30 años. La edad aquí importa porque su nombre es parte del ADN de determinada
sensibilidad no sólo cómica sino a la hora de crear obras, sean series online (Tiempo libre) o películas como la reciente Permitidos, la comedia romántica donde es protagonista junto a Lali Espósito. De hecho, Voley, su éxito como director de 2015, fue un haz de luz, un fulgor, en un modelo de comedia que suele centrarse en los adultos de más de 40 años (los Francella, los Suar, las Bertuccelli). En ese sentido, desde sus años en Magazine for fai, o mismo Campeones de la vida, la clásica serie de Pol-ka, Piroyansky ha generado un sendero excepcional en el cine y la televisión argentina. Pero él lo define de otra forma: “Yo la verdad que estoy perdido, muy perdido. Pero trato de seguir perdido. Quiero ser fiel a algo que creo me es intuitivo. En el caso de Voley, quería hacer una comedia mainstream, pero genuinamente… De pronto, cuando hago Tiempo libre, quería hacer una serie sobre un actor desocupado. Si la gente lo ve, buenísimo. En ese sentido, trato de escucharme mucho. Todo el tiempo me pregunto hacia dónde quiero ir entre lo mainstream y no mainstream. Lo importante es la coherencia. No le voy a vender a Patagonik una comedia rara e incómoda”.

—Después de la experiencia de “Permitidos”, ¿qué dirías que le falta a la comedia argentina?
—Algo muy bueno de Permitidos es cómo se permiten los actores reírse de sí mismos. Por ejemplo, Benjamín Vicuña, él siendo un galán, se ríe de ser galán, y es muy admirable. No es común. Estamos muy acostumbrados a ver a los yanquis hacer de sí mismos, reírse de sí mismos, hacer personajes que se llaman como ellos y con personalidades espantosas; acá eso es difícil de verlo. He visto actores de acá rechazar papeles porque los personajes eran malos. Qué sé yo, es un personaje justamente. Vos sos una persona, y tu personaje puede ser otra cosa. Me gustaría ver comedias un poco más emotivas.
—¿Cómo fue la relación con Lali? ¿Te dio miedo tenerla de coprotagonista?
—No, miedo no. Son dos carriles muy distintos. Lali está en uno. Yo estoy en otro. Yo fui a verla al Luna Park y mi compañera, que hacía todos los días de mi noviecita en el set, de pronto bailaba y cantaba increíble y había 200 mil personas gritando descontroladas. Es otra cosa. Yo laburo desde los 12 años, y viví tantas veces estar en un programa muy visto y después no tener laburo... Siempre me mantuve al costado. Quiero ir a tomar un café y que nadie me diga nada. Quizá porque a los 13 estaba en Campeones, y todo el mundo en el colegio me reconocía. No lo disfruté. Estas oportunidades como Permitidos, desde ese lado, las vivo con escepticismo.
—Si te llaman de la tele, ¿irías a hacer una tira diaria?
—No sé. Es tan efímera la fama. Sé que esta película va a tener mucha exposición y por ahí por tres meses me digan algo por la calle. Pero después nadie se va a acordar. Me interesa hacer cosas que me gusten mucho. Hacer una tira diaria por año y medio suena agotador. Quizá digo todo esto y termino haciéndolo por una razón obvia. Pero la verdad es que idealmente me malacostumbré a hacer cosas que me gustan.

Juan Manuel Domínguez