ESPECTACULOS MARIA ONETTO Y GUILLERMO CACACE

Sobre la familia y otras tristezas actuales

La actriz y el director estrenaron Sobre Mirjana y los que la rodean. Sin interés por el circuito comercial, creen que hoy no hay políticas culturales.

Nueva. Sobre Mirjana... fue escrita por el croata Ivor Martinic.
Nueva. Sobre Mirjana... fue escrita por el croata Ivor Martinic. Foto:cuarterolo

En el año 2014 se conoció un autor de teatro croata contemporáneo de la mano del director Guillermo Cacace. A partir del éxito de Mi hijo sólo camina un poco más lento se estrenó otra obra del mismo autor: Ivor Martini. El espectáculo es Sobre Mirjana y los que la rodean, con un elenco encabezado por María Onetto con Gabo Correa,  Lide Uranga, Flor Dyszel, Mauricio Minetti, Marcela Guerty, Fernando Contigiani García y Agustina Groba. Otra de sus características es el horario de funciones: sábados y domingos a las 15.30 en El Picadero.

“La hice primero – recuerda Guillermo Cacace– como teatro leído en el Festival Europa+América que creó Matías Umpiérrez. La Embajada de Croacia quería que se conociera esta dramaturgia ya que el autor viajaba y se quedaba una semana. Con treinta años ya tiene cuatro textos, ésta que presentamos ahora fue la primera, pero preferí estrenar antes Mi hijo camina… Integran una trilogía sobre la familia. En cada una de las piezas hay un argumento más dimensionado que otro, aquí es la mujer. La presencia de lo femenino deja de ser una circunstancia y es el tema”.

A su lado la actriz María Onetto, quien encarna a la Mirjana agrega: “Es una historia sobre la insatisfacción. Mi personaje retiene los desbordes e intensidades. No tiene posibilidad de desplegarse porque no busca transformar lo real. Tiene que ver con los tiempos en que estamos viviendo. El autor la rodea de su hija, de su madre, su ex marido, su jefe, compañeros de oficina y entre estas relaciones se hace una lectura de esta vida. Gente que está en un lugar donde no quiere estar y no puede modificarlo. Es un dramaturgo que forma parte de un país, más al margen, no es centro y eso se evidencia. Hay millones de centros, nadie está en el margen, algo que estas criaturas no comprenden. Está presente lo femenino, que durante mucho tiempo no estuvo en el foco”.  

“La pregunta sería –continúa Cacace– cómo hacemos para no naturalizar lo que no nos gusta. Mantengo los nombres que son alejados a los nuestros, como una forma de extrañamiento, pero por otro lado esto te aproxima para pensar que podría suceder en cualquier parte. Hay una suerte de singularidad que le da cada actor. Es evidente que la escritura y el universo no es el de un alemán o francés. Puede haber enfermedad, pero no es una situación patológica. Me pasó con el texto anterior, solemos rápidamente caratular, encasillar sobre el tema. Buscamos la ambigüedad”.  

Cuando se les pregunta por las características del teatro argentino, Cacace no duda: “Pueden llamar a Bartís, Tolcachir o Veronese, pero está la actuación más allá de las poéticas de los directores. En el exterior ven un intérprete particular, interesa incluso en Europa. Hay métodos, estéticas, que amordazan a los actores, mientras que los nuestros tienen un estar en escena con mucha libertad, no se domestican. Aquí decimos ‘estar’, alejado de palabras como ‘jugar, parecer o ser’. No es un instrumento al servicio de un texto, ni un artista en cautiverio”.

“Hay directores –reflexiona Onetto– que nos dan las condiciones para que esto pase. En el exterior nos hablaban del compromiso o riesgo. No usamos casi tecnología, es el cuerpo del actor sobre el escenario. Late el humor, la intensidad, la no solemnidad, estamos muy presentes en escena. Creo que se evidencia el amor por el teatro que tenemos todos. Es un misterio. Cada proyecto se piensa como aporte, mientras que en el exterior todo está subsidiado”.

Trabajan ahora a metros de la avenida Corrientes y Cacace afirma: “No me siento en el teatro comercial, cuando esté ahí aviso. No hay un productor, ni sus reglas. Somos una cooperativa, el teatro generosamente nos dio cabida para este proyecto. Hablé con Sebastián Blutrach (dueño de El Picadero) y le propuse que este horario (15.30) podría funcionar. Pasé de un ámbito más periférico, casi un taller, donde produzco lo que quiero a uno más céntrico, cercano a las salas comerciales. Nuestro elenco tiene ocho actores en escena, pero en total somos veinte personas y estamos en una cooperativa. No nos reunió un proyecto económico, sino artístico. Amar este material dramático”, termina Cacace.


Futuros, y este presente

María Onetto anticipa que estará en Perdida, la próxima película de Alejandro Montiel. “Siento que a diferencia de otros momentos no veo un interés por parte del Estado en que haya un desarrollo cultural mayor. Nos formamos sabiendo que no nos van a venir a buscar. Es importante no naturalizar los hechos, para que podamos crecer, pero no quiero hacerlo sola. No me interesa, no me hace feliz lo individual”.

“Hace dos años, gracias –subraya Guillermo Cacace– a un esfuerzo colectivo al que siempre estaré agradecido se pudo comprar el teatro Apacheta y el INT aportó mucho dinero. En el 2018 cumpliremos 15  años. Hoy en día somos copropietarios con Eli Sirlin –iluminadora– y cada uno hará su propio proyecto. El público siempre fue muy solidario con nosotros. Viene a pesar de no encontrar todo lo que necesita, es más solidario que las autoridades. Tenemos capacidad para 74 personas. Hasta dentro de dos años no podremos habilitar la parte de abajo. La actividad teatral es tan importante en esta ciudad, pero no obstante no hay una política que ayude a estos espacios. Estamos trabajando con un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), como todos los teatros independientes. Todo el tiempo nos exponemos a los inspectores, que cambian. Siento que no hay un proyecto cultural a nivel país, el resto es asistencialismo o acciones aisladas. Carecemos de alguien que nos esté pensando, nosotros lo hacemos. Si hay gente que se propone para ser elegida y gobernar debería exponerlo. Parte de las programaciones de sus festivales suceden en nuestras salas. Deberíamos tener una recompensa, con todos los que tengan una actividad continua y demostrable”.


Ana Seoane


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