ESPECTACULOS MUSICAS FOLCLORICAS

Sudamérica es multimillonaria

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Foto:Cedoc Perfil

En la actualidad, el real folclore está desprotegido, avasallado por el marketing. Es dejado de lado, poco difundido. En cambio, hay mucho McDonald’s. Es decir, análogamente, la “música chatarra”, de la cual hay mucha, abunda y es baja en contenido, pero se difunde mucho. Esto, me parece, se debe a que la masa consume música chatarra igual a como se alimenta de comida chatarra. Es un fenómeno que revela la involución de un gran sector de los habitantes de este planeta. Hay mucha gente y hay pocos seres humanos. La falta de buen gusto está en diversas manifestaciones: así te alimentás, así tratás a tus pares, así mirás películas de contenido violento, así manejás tu auto y tus palabras. El mal gusto y los resultados son inseparables.

En televisión se encuentra mucho más McDonald’s que otra cosa: la televisión está realmente nivelando para abajo. Obvio que hay opciones, pero cada vez menos. En las radios es parecido. ¿Y en las escuelas, qué está pasando? Las transformaron de una cosa a otra: ¡son un lugar muy peligroso hoy día! ¿Les muestran “buena” música a los chicos? No lo sé.

En Sudamérica, la situación de la pobreza económica y social es un mamarracho. Frente a ella, no hay seres humanos conduciendo los destinos, sino falta de honestidad, ambiciones desmedidas, avaricia sin fondo, corrupción galopante. Paralelamente, en Sudamérica hay riqueza musical y riqueza en “todo”, pero sin honestidad nunca se saldrá de los “pozos”: esto es más viejo que el agujero del mate. Sin embargo, en tradiciones y en todo lo que ellas conllevan –música, danza– Sudamérica es multimillonaria.
Los ministerios de Cultura de los diferentes países de Sudamérica, no sé si promueven las músicas de los países que están representando… No sé si se destina una verba para la difusión y manutención de las raíces, el folclore, lo regional. Pero el espacio mediático es difícil, caro y esquivo. Para lograr una mayor difusión del folclore latinoamericano, los gobiernos tendrían que ser conscientes, no inconscientes; los departamentos de Cultura deberían estallar en actividades de intercambio, información, difusión.

Por suerte, hoy día gran ayuda es internet. Presionando unos botoncitos, se encuentra “todo”. Claro, ver lo que sea en vivo y/o verlo en una pantalla... la diferencia es abismal. Pero sería imposible ver en vivo todo lo que uno quisiera: ¡no hay tiempo! ¡Aparte, el costo! Serían millones: en blue, turista, ahorro, negro, real, libre o como lo llamen momentáneamente.

Mientras tanto, el intercambio entre nuestros países tiene que ser más profundo, activo y despierto. El folclore necesita real difusión en Sudamérica, porque la situación es difícil. Es infrecuente que las masas de un país hermano conozcan las reales músicas folclóricas y/o regionales de sus vecinos. Pero la riqueza está ahí y no en los “productos”. Sin embargo, repito: sin difusión y/o exposición, ¿cómo diablos se puede conocer y/o apreciar algo?
Paralelamente, se producen contrastes o evoluciones, como la electrónica, que está presente en muchas propuestas. A mí, sí, me gusta, un poquito, ¡no todo el tiempo! La electrónica es sólo uno de los nuevos caminos sonoros, que los hay todo el tiempo y en todos los países; todos intentan “marcar” un nuevo camino.

En efecto, la riqueza musical está en todo el mundo, en todas las músicas folclóricas del planeta Tierra. Está en el gagaku tradicional, de Japón; en el gamelán, de Indonesia; en el vals peruano; en el vallenato y en la cumbia, de Colombia; en el merengue y en la gaita zuliana, de Venezuela; en la música de los Balcanes, en el estilo gipsy, en las voces búlgaras; en la música de los países árabes –Líbano, Kuwait, Arabia Saudita–; en Africa, entre los pigmeos, en los tambores de Burundí, en Marruecos, en Senegal. En Uruguay –donde hay una variedad musical insólita y muy bienvenida–, en Eduardo Mateo, Fernando Cabrera, Alfredo Zitarrosa, Eduardo “Toto” Méndez, Rubén Rada, Jaime Roos, y muchos más; en lo pop-canción, soy de Nicolás Ibarburu y también de “No te va gustar”. Y en la Argentina, esa riqueza musical está en la chacarera; y en maestros e incansables exploradores, que entregaron todo y dejaron valores supremos: Troilo y Grela, la Orquesta Grande de Aníbal Troilo, Leopoldo Federico, Salgán, Piazzolla, Gardel, Pugliese. De todos modos, esta lista se basa en un gusto estrictamente personal, que seguramente ha dejado en el tintero a muchos otros héroes musicales.

*Músico uruguayo. Durante septiembre, se presenta con el Cuarteto Oriental:  hoy 5, en Cocina de Culturas (Julio A. Roca 491, ciudad de Córdoba); mañana 6, en Pueblo Viejo (Alem 230, ciudad de Concordia); y el 16 recibirá el
Premio Konex Mercosur.



Hugo Fattoruso