ESPECTACULOS CINE

Suspenso para pensar escenarios posibles

Ya en el comienzo de los tiempos podemos imaginar a un hombre agazapado, escondido, sintiendo en las sienes los latidos de su corazón; su pulso se acelera, un sudor frío le recorre el cuerpo y todo su ser le indica que se enfrenta a un peligro.

Opción. Rolón abordó el thriller en Los padecientes, con Benjamín Vicuña y la China Suárez, actualmente en la cartelera.
Opción. Rolón abordó el thriller en Los padecientes, con Benjamín Vicuña y la China Suárez, actualmente en la cartelera. Foto:cedoc

Ya en el comienzo de los tiempos podemos imaginar a un hombre agazapado, escondido, sintiendo en las sienes los latidos de su corazón; su pulso se acelera, un sudor frío le recorre el cuerpo y todo su ser le indica que se enfrenta a un peligro.

Desde el momento de nacer la vida nos pone ante la situación de enfrentar desafíos y debemos aprender a subsistir a pesar de la existencia de cosas que jamás entenderemos. Quizás la muerte sea la más cruel de ellas. Insensata, muda e inevitable, nos espera en una esquina incierta.

Adolfo Bioy Casares escribió una de las últimas grandes novelas de la literatura argentina: El sueño de los héroes. En ella un hombre, Gauna, dilapida lo ganado con un billete de lotería en compañía de sus amigos durante una fiesta de carnaval, y al despertar comprueba que ha perdido toda memoria de lo ocurrido en esos días. Sin embargo, percibe que en su entorno todo ha cambiado: los vecinos lo miran con desconfianza, cruzan la calle al verlo llegar y muchos, directamente, lo evitan con temor. Tiempo después, dispuesto a averiguar qué fue lo que ocurrió, decide volver a vivir aquellas jornadas y repetir cada uno de sus actos. Lo que en realidad lo moviliza es encontrar respuesta a un interrogante que lo atormenta: saber si ha sido o no valiente.

Hablar del género policial es referirse a esa necesidad de saber que nos recorre. El lector de obras de suspenso es antes que nada un competidor que se deja atrapar por una historia de misterio en una carrera que tiene como meta el descubrimiento del enigma. Por lo que podríamos sostener la idea de que un thriller, para serlo cabalmente, no depende sólo del libro o el film, sino que requiere además la predisposición intelectual y emocional del público. Y esto lo convierte en un género único, porque a diferencia de otros en los que se puede permanecer pasivo, el suspenso debe conmoverlo, atormentarlo y obligarlo a pensar, a construir hipótesis permanentes en busca de la resolución del misterio. Como sabemos, Borges fue un ferviente lector de novelas policiales y decía que éstas “no tenían el prestigio del tedio”.

Quizás la historia de misterio más fuerte la haya protagonizado un personaje de la realidad: Jack el Destripador, un hombre que mataba prostitutas y las descuartizaba. Por la perfección de sus cortes se sospechaba que era médico. Lo cierto es que jamás fue descubierto, e intuyo que muchos autores de la época se habrán obsesionado con él y con la figura del asesino serial.

En Los padecientes, novela que ahora ha sido llevada al cine por el director Nicolás Tuozzo y que protagonizan Benjamín Vicuña, Eugenia Suárez, Pablo Rago, Angela Torres, Nicolás Francella, Luis Machín, Osmar Núñez y Justina Bustos, me planteé el reto de escribir un relato que siguiera las reglas que el género impone: un detonante que active al héroe a obsesionarse por develar un misterio, una serie de acontecimientos que vayan complicándole el camino, la compañía de personajes fuertes y atormentados, un compañero en quien el lector o espectador descanse y, por último, la resolución del enigma. Me interesó que el protagonista fuera un psicólogo cuyos únicos poderes diferenciales fueran que puede escuchar lo que otros no escuchan y ver lo que los demás no ven. Todo está allí, al alcance del público, y eso marca el desafío.

Creo, en definitiva, que el género de suspenso, lejos de ser un mero entretenimiento, un pasatiempo sin riesgos, invita al público a pensar, a deducir y crear en su mente escenarios posibles y lo coloca frente a emociones potentes, momentos de tensión y, por qué no, de angustia, que no deben soltarlo hasta el final de la obra.

Si esto fuera así, encontraríamos la respuesta al por qué del crecimiento de un género tan estimulante como el thriller en una época que tiende a mirar el mundo más que a vivirlo y a la pasividad más que a la acción. Aunque quizás mi postura no sea más que una hipótesis fallida para explicar algo que se despliega en el escenario de la vida.


*Psicoanalista, autor de la novela Los padecientes, llevada al cine por el director Nicolás Tuozzo.



Gabriel Rolón