ESPECTACULOS AGUSTINA CHERRI

“Telefe propone una comedia para reunir a la familia ”

La actriz, que el lunes estrena Fanny, la fan , afirma que la tira de Underground es más pretenciosa que Las Estrellas de El Trece. A su juicio, la ficción argentina sigue dando señales de vitalidad y lo celebra. Los polémicos Martín Fierro.

Desafío. A punto de su enorme momento en el prime time, Cherri abraza el reto.
Desafío. A punto de su enorme momento en el prime time, Cherri abraza el reto. Foto:grassi

Trabajó veinte años ininterrumpidos en televisión. Conoció los extintos 50 puntos de rating de ¡Grande, pa! y ganó muchísima popularidad con el fenómeno infantil de Chiquititas, bajo la órbita de Cris Morena, que le valió su primer y único Martín Fierro, con 12 años (ver recuadro). Empezó a los seis y paró a los 26 años por la llegada de sus dos hijos, Muna (8) y Nilo (5), fruto de su relación con el actor Gasón Pauls. El lunes, a las 21.15, Agustina Cherri (34) comienza un nuevo desafío en la caja boba que pierde audiencia, siendo Fanny, la fan, producto de Underground-Telefe, en el que esta hija de la televisión linkea con el personaje creado para toda la familia y que hará un esfuerzo por salvar el rating de la novela.  

—Fanny creció con la TV, igual que tu prematura y luego infinita trayectoria televisiva. ¿Te generó retrospección? ¿Te viste reflejada?

—No. Yo arranqué porque era fanática del programa de Flavia Palmiero, había algo de idolatría y fanatismo que hizo que le rogara a mi mamá para que me llevara a un casting donde buscaban a una nena de 10 años y no una de 6, como los que tenía en ese momento. Y logré que me llevara porque mi prima Daniela tenía 10 y de paso Agustina conocía a Flavia (Flavia tomaba el casting en persona). Y en ese sentido sí hay conexión, en la búsqueda del sueño, un programa que te llene tanto, te dé tantas cosas y logre tanto fanatismo, de esperar que llegue la hora para verlo. Hay identificaciones. El programa de Flavia me hacía feliz. Fanny tiene un tema de salud, tuvo que crecer en la casa sola, porque su madre trabajaba todo el día, y la televisión, además de ser una compañía, fue un modo de ver la vida. Empieza a salir como presidenta del fan club de Cuando muerde el amor, cuando la novela de la que ella es hiperfanática, que lleva cinco temporadas, empieza a tener una baja de rating importante. El público empieza a darle la espalda.

—Aparece el rating como tema en una novela…

—Sí. Fanny se siente responsable de que tiene que cumplir su rol de presidenta, decide hacer algo para salvar el programa y eso es lo que hace que Fanny, por primera vez en su vida, en vez de estar frente a la tele, esté dentro de ella.

—¿Cómo analizás el presente de la TV?

—La televisión se modificó, eso está claro y es lógico que suceda ante la revolución tecnológica. Por otro lado, siento que Telefe propone con Fanny volver a un programa para la familia. En los últimos años estuvo enfocado más al drama, el mundo de las mujeres, el culebrón, el romance. Realmente es para toda la familia. Yo veo Fanny, la fan con mis hijos en casa con el material que tengo y me pasa eso, hay una comicidad con el adulto. Mis hijos aman a Fanny, la fan, se disfrazan de Julia Ponsi (Soledad Fandiño), personaje con el que Fanny empieza a trabajar como asistente. Se ríen con el Puma Goity, que hace de Arturo Hansen, el dueño del canal, una especie de Alejandro Romay moderno. Es un elenco de comediantes.

—Ya tienen cuarenta capítulos cerrados, ¿por qué salen ahora?

—Hay que confiar en los que saben. Me hubiera encantado salir al mes de estar grabando, por mi ansiedad, de ver lo que uno está haciendo y la respuesta del público. Por algo se toman las decisiones, estamos haciendo un programa Underground-Telefe, y son entidades cuyas decisiones uno debe escuchar. Obviamente, hubo un momento que hubo incertidumbre de querer estar al aire.

—¿Viste “Las Estrellas”?

—Sí. Me encanta que les vaya bien, somos dos ficciones; entonces, que les vaya mal a ellos sería un mal augurio para nosotros. Que les vaya bien significa que la ficción argentina todavía está viva y dice que el público quiere ver novelas, programas, comedias argentinas. Siento que nosotros hacemos un programa completamente distinto al que hacen ellos, por lo cual siento que hay público para las dos, podría irnos bien a las dos tiras. Será una riña muy cabeza a cabeza y está bueno que eso pase. Somos muchísimos los actores, los productores, los técnicos, y hay poco laburo. Lo mejor que nos podría pasar es que nos vaya bien a los dos y cada uno pueda mantener su público. Trabajé en Pol-ka, quiero mucho a Marcela (Kloosterboer) y es un programa que me gusta, es una fórmula que Adrián (Suar) ya probó varias veces. Sabe que no le falla. Fanny es distinta, es un poco más pretensiosa, es algo más nuevo realmente. Absolutamente nada que ver un programa con el otro. Me sobra la fe para que sobrevivamos bien los dos.

—¿Qué tiene de bueno y de malo hacer una tira?

—Yo estoy muy acostumbrada. Toda la vida hice televisión. Es la manera en que se trabaja. Uno se cansa, obviamente, llego al viernes cansadísima. Llego a mi casa, me saco el maquillaje, me pongo el pijama y empiezo a ser mamá de dos chicos, y el colegio, bañarlos, darles de comer, estar con ellos, jugar. Es cansador y demandante hacer tira pero me siento una afortunada de hacer lo que me gusta. Sé que es mucho esfuerzo pero es un tiempo determinado, entonces me mentalizo que sé cuándo terminamos y también cuando estoy muy cansada pienso en tratar de disfrutarlo porque no sé si el año que viene tendré laburo o no.

—¿Qué mirás con los chiquitos?

—Me cuesta mirar televisión abierta, los noticieros no los pongo porque no me parece que un niño de 8 años o menos deba verlos. Esquivo ese horario, y si tuviese una Fanny, la fan dejaría que la miren antes de dormir, pero Las Estrellas no dejo que la miren, como tampoco los dejaba ver Los ricos no piden permiso. Vemos películas, vamos al cable y Netflix, que lo usamos mucho, Frozen la vimos 75 millones de veces.  

—Te separaste de Gastón (Pauls) cuando eran chiquitos, ¿te hacen preguntas al respecto?

—Tienen reasumido que estoy separada del padre. Olvidate. Para ellos la vida es así, la casa de papá y la casa de mamá. Lo que pasa es que yo tengo muy buena relación con Gastón; entonces, hay algo de cotidianeidad, lo que hace que no sea un tabú la presencia de ambos. Lo viven con total naturalidad.

—De la generación llamada “millennials” sos la que más horas pasaste trabajando en la televisión argentina, ¿creés que es así?

—Sí. Cuando estaba en Chiquititas tuve que hacer terapia por el tremendo éxito; la psicóloga me hizo la cuenta y llevaba más horas de mi vida dentro de un estudio de televisión que con mi propia madre. Soy bicho de televisión, eso me linkea con Fanny. Hay cosas que quiero hacer, como cine y televisión, pero las voy a hacer cuando sea más grande. Por ahora, me sigue gustando la tele.


Cero politica con sus colegas de fanny  

En 1996 y con tan sólo 12 años, Agustina Cherri ganó el Martín Fierro en el rubro Actuación Infantil por su labor en Chiquititas. Debió esperar 18 años para que la volvieran a nominar como Mejor Actriz Protagonista de Ficción Diaria/Telecomedia por Mis amigos de siempre.

—¿Viste los Martín Fierro?

—El domingo vi la ceremonia. Soy sincera, los últimos años no los miraba.

—¿Estabas enojada?

—No, desilusionada.

—¿Qué fue lo que te desilusionó?

—No voy a especificar pero supongo que los que lean esto sabrán de qué hablo. Hay cosas que no comparto. No quiero entrar en debate... Estoy trabajando en Underground; entonces, quería ver cómo les iba… No llegué hasta el final porque era muy tarde y me venció el sueño. Vi hasta que El marginal ganó Mejor Unitario. No quiero hablar. Es entrar en un ida y vuelta si opino, y me quiero enfocar en Fanny, la fan.

—¿Con qué sabor te fuiste a dormir?

—Hay veces que difiero. No sé cuál es el ojo con el que se mira. Hay premios que estaban supermerecidos, y en los que había dudas o eran parejas disentí en todo.

—En reuniones familiares o de amigas, ¿te gusta hablar de política?

—No. Ni se habla. Olvidate. Me aburre.    

—¿En el set no hablan de política?

—No. Cero. Y eso que empezamos a grabar el 6 de marzo, estamos todos los días juntos y te juro que no hablamos de política. No conozco la ideología de cada compañero. Es un lugar al que venimos a trabajar, la pasamos bien. Es un clima muy lindo, y eso para el que se va poniendo grande es el verdadero éxito. Es un laburazo venir a grabar todos los días teniendo familia. Todos los días me levanto 5.30 de la mañana.



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