ESPECTACULOS NUEVO MODELO DE NEGOCIOS

Tiempo de gigantes para un cine masivo

En 2015, la afluencia a las salas es la más importante en 30 años. Minions, Rápidos y furiosos 7 e Intensa-Mente son las más vistas. Inversiones en promoción iguales a los gastos de producción, son clave en el nuevo esquema. Las nacionales aprenden aceleradamente.

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Foto:Cedoc Perfil

Yde repente, todo se puso amarillo. En más de un sentido. Porque Minions, el film de esos seres orondos y guturales que aparecieron en la inolvidable Mi villano favorito para servir al villano/protagonista Grú, acaba de devenir, en sólo seis semanas de exhibición, en la película más vista del año, en el año de los récords de asistencia en nuestro país.   Además, ya es el film más visto de nuestra historia moderna cinéfila (aunque no el más recaudador, rubro en el que es imposible competir con Titanic y los números en dólares de los años convertibles 1 a 1 en los ’90). Con casi 4,8 millones de espectadores, la franquicia de Universal se queda ahora con la cucarda que implica “romper el récord”. Ya en sus primeras semanas, que no casualmente coincidían con la previa de las vacaciones de invierno, es decir aumento de venta de entradas por los chicos, logró 1,1 millón de entradas, algo casi inaudito.
Pero si uno observa los cinco filmes con más taquilla de los últimos veinte años, podrá encontrarse con algunas dificultades, como que hasta 1997 la información era bastante desordenada y filmes con taquilla histórica, como Nazareno Cruz y el lobo, o Juan Moreira, podrían duplicar sus casi cuatro millones de espectadores tranquilamente. Hecha la salvedad, en orden de resultados, se puede apreciar a Titanic (4.722.000, incluyendo su reestreno en 3D), La era del hielo 4 (que con 4.495.000 era “la más vista” hasta los enanos amarillos), Relatos salvajes (con 3.938.000, gracias al reenvión de la nominación al Oscar y sus cuarenta semanas en cartel) y Rápidos y furiosos 7 (3.356.000).
Que Minions y Rápidos y furiosos 7, dos filmes estrenados con menos de seis meses de diferencia, parte de la misma compañía, Universal, hagan juntos casi nueve millones de espectadores y sean los dos filmes más vistos de los últimos ocho meses confirma que 2015 es el año en que el cine ha confirmado su estatus de masividad. Pero que esos filmes, junto con Relatos…, hayan sido producidos en los últimos años deja en claro dos cuestiones: a) el cine vive un crecimiento como consumo cultural popular, y b) que estamos siempre hablando de cine distribuido por las majors, y en la mayoría de los casos de “tentpoles”, filmes de extraordinarios presupuestos que permiten la vida de los grandes estudios (no sólo por asistencia a salas, sino por su potencial como generador de merchandising).
Un dato no menor, además, es que se trata de películas que suelen tener detrás de su presupuesto un costo publicitario que es igual a su costo de realización, que cotiza de por sí en decenas de millones.
Los diez filmes más vistos de 2015 son, en su totalidad, justamente, “tentpoles” y rozan, sumados, casi 20 millones de entradas en nuestro país.
En el primer semestre, como informó el sitio Ultracine, se habían vendido más de 25 millones de tickets, 12% más que el pasado año –2013 tenía el récord con casi 49 millones de entradas vendidas, y la diferencia con el primer semestre de ese año es de 12,8%–, y es la mejor cifra desde 1986).
2015 es un año en que las salas argentinas están listas para el modelo “tentpole”: los estrenos suelen ser eventos gigantes, anticipados vastamente por los medios, incluso años antes de su realización. Ya mismo podemos listar, tranquilamente y con fecha de estreno incluida, cuáles serán los éxitos de taquilla de 2016. A ese esquema se ha producido un proceso de adaptación: el 90% de las salas ha sido digitalizadas, y ya no se debe esperar la llegada del fílmico: el evento es simultáneo y debe ser consumido ya, antes de la llegada del próximo evento. Entonces, el cine como evento es un Godzilla, más allá de la calidad, y los costos más las ventajas tecnológicas han beneficiado ese modelo. Incluso un combo de comida ya no es privativo considerando los costos fuera de la sala y, más allá de la base del precio de la entrada, es tremendamente sencillo conseguir promociones que reducen el costo a un promedio de 60 pesos.
El 2014 fue un año con presencia inferior a estos números porque los filmes más vistos desde hace años suelen ser las grandes producciones infantiles, que se estrenan en el verano americano, y el Mundial anuló grandes planes el pasado julio. Entonces, 2015 antes que una excepción es la confirmación. Si 50 sombras de Grey, el éxito “adulto” del año, logró casi 1,3 millón de espectadores, los cinco títulos que están por encima son parte de über franquicias y así será el calendario. Es muy extraño que haya un fracaso de un “tentpole”. Pero incluso, como mercado internacional, la Argentina ayuda –aunque en menor medida que Brasil y México, los mercados dominantes de nuestra región– a que los “fiascos” logren mejor taquilla: el caso de Los 4 fantásticos es ejemplar. Fue un fracaso como hacía años no había en su país y aquí ganó el jueves de su estreno.

Nac & Pop. Donde sí hubo sorpresa fue en el éxito del cine nacional. El gran batacazo, entre más de sesenta estrenos locales, fue Abzurdah, que llegó en diez semanas a casi 785 mil espectadores y tenía una expectativa de audiencia de “apenas” 200 mil espectadores. Además, contando a Abzurdah, hay más de siete filmes nacionales (Sin hijos, con sus 483 mil, Papeles en el viento, 383 mil, Locos sueltos en el zoo, 207 mil, Socios por accidente, 207 mil, La patota, 133 mil y la gran sorpresa de Voley, 104 mil) y todavía falta ver los números de El clan, el estreno más importante del año, que arrancó arrasando (ver página 5). Y Truman, de Ricardo Darín, y El espejo de los otros, la nueva película de Marcos Carnevale. Vale decir que Abzurdah, Sin hijos, Truman, Papeles en el viento, Locos sueltos en el zoo y Voley fueron distribuidas por Disney, El clan, por Fox, y Socios por accidente 2 por Universal.
Que diez de los 241 estrenos de 2015 acaparen el 80% de las entradas vendidas es, nítidamente, un fenómeno de ventas que puede ser definido como récord pero también como un problema de diversidad del modelo.
Hay otra cara de la celebración, y es la ausencia de diversidad. Las distribuidoras independientes, las que permiten la llegada de otro tipo de cine, son las que sufren la postergación de sus estrenos. Además, hay otros factores, como los acuerdos por VPF, una cifra a pagar semanalmente por estreno en sala que las distribuidoras deben abonar a los exhibidores de cualquier índole. Pero no es difícil entrever en el boom y la celebración que la torta es cada vez más pequeña para quienes arriesgan y que la alegría de la asistencia a salas ve su contratacara en una cartelera servida para “tentpoles” y que depende, casi al azar, de la predispoción del público argentino de ver nacional. Ni hablar del llamado “tercer cine”, cada vez más marginado.
¿Ir más al cine generará que haya menos cine (no en términos de producción, ya que el Incaa genera parte de su presupuesto desde la facturación en salas)? ¿Dónde debería estar la contracara de esta celebración, en términos de ofertas de cines distintos?



Juan Manuel Domínguez