ESPECTACULOS JOAQUIN FURRIEL


“Trabajar con HBO es el sueño del pibe”

El actor comienza a grabar mañana El jardín de bronce, coproducción entre la señal de cable y Pol-ka. Confiesa que desde que sufrió un ACV el año pasado se cuida más, aunque no se lo indicó el médico.

Mirada. El actor cree que la Argentina vive constantes cambios de rumbo que terminan por anularse unos a los otros.
Mirada. El actor cree que la Argentina vive constantes cambios de rumbo que terminan por anularse unos a los otros.
Foto:Néstor Grassi
El jardín de bronce, el libro de Gustavo Malajovich, es el motivo de la nueva asociación entre HBO y Pol-ka, y desde el próximo lunes comenzará a rodarse la flamante serie protagonizada por Joaquín Furriel, el gran actor que ganó el Martín Fierro recientemente y fue víctima de un ACV en octubre de 2015. “Recuerdo cuando vi Epitafios, ambas temporadas, y fue mucha la felicidad. Ver un producto narrado de esa manera es un placer enorme, sobre todo con actores que conozco. Es un honor ser parte de un nuevo encuentro entre Pol-ka y HBO”, comenta Furriel.

La serie será estrenada durante 2017, y tendrá junto a Furriel nombres como Norma Aleandro, Romina Paula, Alan Sabbagh, Julieta Zylberberg y Luis Luque. “Cuando leí los capítulos, los ocho episodios, quería saber qué le pasaba a Fabián Danubio. El jardín de bronce trata de una hija de 4 años que desaparece y un matrimonio que busca de manera desesperada a esa hija. A partir de ahí empieza un viaje muy grande”, cuenta.

—Hiciste “Entre caníbales” y ganaste el Martín Fierro como Mejor Actor, ahora vas a protagonizar el retorno de HBO a la producción con Pol-ka. Dos series, o formas distintas de hacer TV. Entonces, ¿dónde creés que están los límites de nuestras televisión? ¿Hay algo que te molesta de ellos?
—En general los que trabajamos en ficción, cuando tenemos la posibilidad de trabajar con actores o realizadores de otros países, vemos que valoran, respetan y hablan muy bien de nosotros como realizadores de historias. Creo que, como en todo en la vida, hay que ser creativo para compartir cada vez más lo que uno hace. Y en ese sentido me parece que sí… que hoy en día cada vez tenemos más acceso a ficciones de muchos lugares del mundo. En ese aspecto Argentina tiene una gran posibilidad. Hay que seguir haciendo lo que estamos haciendo, y confiar cada uno en el área que le corresponda.

—¿Por ejemplo?
—Los productores, generando nuevos espacios para poder mostrar lo que hacemos. Los directores, generando productos que tengan una calidad interesante, novedosa, con una identificación fuerte. Los actores, hacer lo que hacemos: actuar esas historias, lograr conmover, lograr empatía. En determinado momento te das cuenta, sea una tira diaria o una serie, de que lo que distingue y hace la diferencia es el equipo. Trabajar con HBO Latinoamérica y Pol-ka es el sueño del pibe. La serie me agarra en un buen momento profesional.
—Después del susto del año pasado con el ACV, ¿hay lugares como actor donde querés llegar de forma más amablemente desesperada?
—Yo no creo que me haya modificado mucho. Tengo una circunstancia clara: no puedo estar haciendo muchas cosas al mismo tiempo porque tengo que cuidarme. Me lo pedí a mí mismo, no me lo dijo el médico. Tele, teatro... no estar en esa unión de trabajo donde no parás. Pero hay veces en las que tenemos trabajo y otras en las que no tenemos. Teniendo en cuenta que en este momento estoy en una situación privilegiada donde puedo elegir qué hacer y qué no, traté de estar en proyectos que me requieran menos tiempo pero mayor intensidad. Por eso filmé con Maribel Verdú, y ahora la serie desde el lunes hasta noviembre.
—¿Qué certeza tenés ahora con ese panorama?
—Ahora tengo la certeza de que todo lo que me gusta no lo voy a poder hacer. Pero hay propuestas que son super-atractivas, como esta serie.
—Tuviste tu cruce con Duran Barba en Mirtha Legrand y siempre has sabido decir lo que pensás. ¿Cómo ves a la Argentina en este momento?
—Yo creo que nosotros desde hace mucho tiempo, y lo hablé con mi padre y mis abuelos, tenemos una idiosincrasia en la que estamos siempre de un lado o del otro, y transiciones. Como si nuestra idiosincrasia tuviera que ver con definir un equipo, ser de este equipo o de otro, y en eso yo noto que estamos un poco en el mismo lugar. A pesar de que esté un color u otro, sin globos, con globos, de esta manera o de otra manera, un poco estamos siempre en una transición. A mí no me seduce tanto eso.
—En ese sentido, ¿qué idea podría cambiar ese panorama?
—Entiendo que nuestro país sufrió dictadura militar, persecución ideológica, asesinatos, desapariciones. Esa historia trágica que tiene nuestro país y que todavía es reciente genera mucha inestabilidad. Yo, siendo padre, les tengo mucha fe a las generaciones que nacieron después del ’83, no porque no se la tenga a las anteriores, pero me pregunto: alguien que vivió toda la vida en democracia… Nunca fuimos presididos por alguien que vivió toda su vida en democracia. Una diferencia que es muy importante para nuestro país. Hasta el día de hoy opinar es ver si sos de uno u otro color, y me parece que somos mucho más interesantes que eso. Y si uno quiere estar de uno o del otro lado, me parece que está muy bien decirlo. Sería bueno ver que nuestra vida es en democracia, y enriquecernos del que piensa distinto.
—¿Qué te marca como actor hoy?
—Es algo medio… Cuando leí el guión de El patrón no me habían ofrecido el papel de Hermógenes, por ejemplo. Me ofrecieron el personaje del abogado, por el físico. Pero a mí me conmovió su historia, y ahí se movió todo a ver si podía caracterizarlo y hacerlo. Cuando me enteré de que con La vida es sueño venía Calixto Bieito a la Argentina, llamé al San Martín para decir que quería audicionar. Cuando algo me vibra, o percibo que quiero ponerle el cuerpo, es una buena señal. En ese sentido, tiene que ver con lo que te decía antes: yo había tomado esa decisión. Después de lo difícil del año pasado, lo reforcé mucho más.
—¿Qué te movió de esta historia?
—A mí me gusta mucho el género. Lo consumo como espectador. Y como actor, me gusta meterme ahí.  No sé por qué. Todo lo que voy a vivir a partir del lunes moviliza. Pero tengo muy claro dónde termina mi vida privada y dónde empieza mi trabajo. A Fabián lo que le pasa es tremendo, pero es tremendamente interesante meterse en ese viaje.


Como Ingmar Bergman

Roberto Ríos, VP corporativo de programación original de HBO Latin America, dice conocer a todos los nombres de El jardín de bronce, y es difícil dudarlo. Sus años en la TV son muchos, y su cargo es fundamental a la hora de las producciones que se hacen originalmente en HBO Latin America: “Nosotros tenemos un concepto que nuclea a nuestra división y la compañía: el enganche emocional. Queremos crear una conexión emocional con un grupo de personas, y no necesitamos que sea todo el universo. Creemos que hay que invertir en la fortaleza del género, de las historias, y que la gente conecte. Eso es muy importante. Además, estamos enamorados de las historias que contamos. Sabemos reconocer las cosas que nos conectan. El jardín de bronce tiene muchas cosas que son universales: es género, un thriller, es un drama muy universal, de fácil identificación. ¿Quién no se identifica con una hija que desaparece y nunca más se sabe la historia? Hay que producirlo como si fuera un drama de Ingmar Bergman”.

—¿Cómo diseñan sus series pensando tanto en lo que es HBO global, con “Game of Thrones” o “Silicon Valley”, y considerando las otras series?
—Tenemos la convicción de que somos el hogar donde el talento puede venir a contar sus historias. Estamos haciendo las cosas bien. Queremos el talento que viene a buscarnos.

Juan Manuel Domínguez