ESPECTACULOS MIGUEL ANGEL RODRIGUEZ

Un Minguito peronista

En Polémica en el bar, que vuelve mañana por Telefe, el actor retomará el popular papel que encarnó Juan Carlos Altavista.

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Foto:Néstor Grassi

Todo vuelve en la televisión argentina. Ahora es el turno de Polémica en el bar, la creación de los hermanos Gerardo y Hugo Sofovich que arrancó como sketch del programa humorístico Operación Ja-Ja (1963) y en 1972 se transformó en un ciclo autónomo que tuvo su época dorada en los 80, cuando llegó a tener 60 puntos de rating. Producida por Gustavo Sofovich y Martín Kweller (Endemol), la nueva versión de este programa por el cual pasaron Fidel Pintos, Adolfo García Grau, Julio de Grazia, Rolo Puente, Vicente La Russa, Mario Sánchez, Mario Sapag, Guillermo Nimo y hasta José Corso Gómez, tendrá a Tristán como dueño del bar y al periodista deportivo Horacio Pagani, los jóvenes Migue Granados y Joaquín Flamini (de 15 años), el inefable Guillermo Coppola y el especialista en espectáculos Rodrigo Lussich sentados en la mesa con el legendario Minguito Tinguitella, que será interpretado ahora por Miguel Angel Rodríguez. Debutan mañana a las 14 por Telefe.

Para Rodríguez, surgido de la cantera de Videomatch, no será un desafío nuevo, dado que hizo el mismo papel en Los locos Grimaldi durante la temporada en Villa Carlos Paz. Pero además estuvo casado durante muchos años con Maribel Altavista, la hija del comediante fallecido en 1989, de quien también fue asistente personal. También serán parte del elenco Anita Martínez y Noelia Marzol. El bastonero –rol que cumplía Gerardo Sofovich– será Mariano Iúdica, y la otra gran novedad es la incorporación de las redes sociales a la dinámica del ciclo.

“A Gerardo le encantaba cómo me salía este personaje –asegura Rodríguez–. Y a mí me fascina hacerlo, ocupar esa silla, ese lugar tan especial. Haremos una versión aggiornada del programa, claro, pero conservando su esencia. Estos bares siguen existiendo en los barrios, y estos personajes que opinan sin red sobre actualidad, política y deportes, también. Juan Carlos era una persona fuera de serie, un tipo muy sencillo, muy humilde, con principios. Para mí es un honor hacer este trabajo. Era un porteño de pura raza, nacido en La Paternal. Pero sobre todo un tipo bárbaro y muy preparado, que se formó en el Labardén (N de R: pionera escuela de formación artística de la Ciudad de Buenos Aires) y que hizo una carrera larguísima en cine”.

—Vos empezaste a actuar en “Videomatch”, con las imitaciones. Hasta ahí nunca habías pensado en dedicarte a esto.
–Yo hice de todo en televisión, hasta llegué a ser director de La TV ataca. Y lo de la actuación surgió simplemente porque tenía que surgir. Videomatch era un caldo de cultivo para eso, Marcelo lo incentivaba.

—¿Sos amigo de Tinelli?
—Nos mandamos mensajes, hablamos de San Lorenzo... Cada uno está ocupado con sus cosas. Para mí es un fenómeno, más allá de que pueda no coincidir en alguna cosa con él. Pero por suerte siempre las hemos podido hablar.

—En el programa se hablará de política. ¿Hay algunos ejes, alguna exigencia especial del canal?
—Cuando Polémica estaba en América, Gerardo aclaró las cosas de entrada: “Yo voy a decir tal cosa; ustedes opinen lo que quieran sobre ese tema y lo discutimos”. Minguito siempre representó al peronista tradicional, y eso seguirá siendo así.

—¿Será un Minguito kirchnerista?
—No, peronista de Perón.

 

EL RECUERDO DE GERARDO SOFOVICH

Es bastante sabido que Gerardo Sofovich era, en el trabajo del día a día, un hombre de pocas pulgas, que cosechó varios éxitos pero, también, una gran cantidad de detractores. Prueba de su mal genio fue que incluso llegó a discutir en cámara con productores y, también, con televidentes que llamaban por teléfono al programa que “el Ruso” estuviese conduciendo.
Miguel Angel Rodríguez, sin embargo, lo recuerda con mucho cariño: “Siempre me llevé bien con Gerardo. Me dio la oportunidad de hacer tres ciclos de La peluquería de Don Mateo, de laburar mucho en teatro... Yo lo conocía bien, entonces sabía que tenía un sistema especial de laburo que podía generar alguna incomodidad, sobre todo por las formas. Era un tipo muy seguro de sí mismo: casi arquitecto, periodista, dominaba cinco idiomas... No era fácil enfrentarlo. De todos modos, ahora yo pienso sobre todo en Mingo, en estar a la altura de este personaje, que va a tener un rol muy importante en el programa”, explica el actor, quien sigue de gira con la exitosa obra teatral Toc-Toc. “La gente se identifica mucho con la obra, funciona maravillosamente bien el boca a boca. Ojalá pase lo mismo con Polémica en el bar”.



Alejandro Lingenti